Image

Ante efectos del “Super Niño” debemos tomar conciencia preventiva

Cambios climáticos exigen corresponsabilidad ciudadana por el fenómeno natural

Centroamérica, Venezuela y Amazonas se generan sequías severas, incendios forestales, caídas agrícolas y reducción del nivel en embalses hidroeléctricos.

07/09/26.- El llamado “Súper Niño” no constituye una categoría oficial, sino un término utilizado para describir episodios de El Niño que alcanzan una intensidad muy fuerte o histórica. Este fenómeno meteorológico es la fase cálida de un patrón climático natural conocido como El Niño-Oscilación del Sur. Se presenta cuando las temperaturas de la superficie del mar en el Pacífico ecuatorial central y oriental permanecen por encima de sus valores habituales. Ese calentamiento modifica la circulación atmosférica y puede alterar los patrones de lluvia y temperatura en distintas regiones del planeta.

En la actualidad, este fenómeno continúa fortaleciéndose en el océano Pacífico y podría alcanzar una intensidad excepcional durante el 2026-2027, con posibles efectos en las lluvias, temperaturas, huracanes, sequías, incendios forestales, producción de alimentos y calidad del aire.

La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA, por sus siglas en inglés), estimó una probabilidad de 69 por ciento de que, entre octubre y diciembre, este fenómeno alcance una magnitud histórica y supere la intensidad de los episodios registrados desde 1950. Esto ocurriría si la anomalía térmica promedio llega a 2.5 grados Celsius o más durante tres meses.

Asimismo, este fenómeno meteorológico altera y transforma el clima global, además de generar graves consecuencias en distintas regiones del mundo.

En América del Sur (Pacífico), puede ocasionar lluvias extremas en Perú, Ecuador, Uruguay y sur de Brasil lo que genera inundaciones y destrucción de infraestructura, además de causar el colapso pesquero por el calentamiento del océano.

Entre tanto, en Centroamérica, Venezuela y Amazonas se generan sequías severas, incendios forestales, caídas agrícolas y reducción del nivel en embalses hidroeléctricos.

Por su parte en el Canal de Panamá, la falta de lluvias reduce el nivel de los lagos dulceacuícolas, afectando el tránsito del comercio marítimo global.

Y en Europa, provoca inviernos más fríos en el norte y primaveras cálidas con olas de calor tempranas en el sur mediterráneo.

Por eso, ante este fenómeno climático es importante tomar en cuenta:

-Ahorro de agua: Almacene agua de forma segura en el hogar y evite el desperdicio debido a las previsiones de sequía.

-Uso eficiente de la energía: Reduzca el consumo eléctrico innecesario para mitigar la presión sobre los embalses y sistemas hidroeléctricos.

-Protección ante el calor extremo: Mantenga una hidratación constante (con agua o sueros orales), evite exponerse al sol por períodos prolongados y use protector solar o ropa fresca.

-Cuidado de grupos vulnerables: Preste máxima atención a la hidratación y resguardo de niños pequeños y adultos mayores ante las altas temperaturas.

Finalmente, ante las proyecciones de un evento de intensidad excepcional conocido como el "Súper Niño", los cambios climáticos actuales exigen de nuestra comunidad un cambio de actitud hacia la corresponsabilidad y la gestión preventiva de riesgos. La prevención no es solo una tarea de los organismos de seguridad y protección civil; depende directamente de las acciones cotidianas que cada ciudadano implemente en su hogar y comunidad.

GERMAIN RODRÍGUEZ / CIUDAD CCS