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Al derecho y al revés | El interés nacional

Por Domingo Alberto Rangel

09/09/2026.- Hay algunos lectores —y este fenómeno se da más en Caracas que en el resto de Venezuela— que consideran que las columnas de opinión son de su propiedad y que el autor o autora son esclavos de ellos.

Uno de estos —quizás el más amable— en días pasados me calificó de "guabinoso", algo que no va con mi personalidad. Y menos con la verdad.

Otro lector, que siempre me lee, medió en la controversia, expresando que me conoce bastante bien, como para asegurar que yo soy independiente, libertario y siempre escribo en aras del interés nacional.

Este amigo puso la carne en el asador: el interés nacional no está en el lado que a uno le gusta, y opinar obliga. Esas columnas que siempre elogian o descalifican a uno de los bandos son propaganda y carecen de valor.

En mi caso, cuando escojo el tema a escribir, evito en lo posible meterme en el bochinche de "lo que quiere la gente".

Son esos temas en los que semanalmente una caterva de opinadores hacen vaticinios nunca cumplidos y repiten los lugares comunes que se pueden escuchar "en el quiosco de la esquina", donde comienza la cadena de polarización, basada en la falta de debate y las mentiras ventiladas cual verdades absolutas.

Y así, la opinión muchas veces es lo que no pasa de propaganda o publicidad.

Ser independiente y libertario me permite calificar como un acto de piratería lo ocurrido el 3 de enero, pero sin acusar a nadie de "traidor", porque no creo que la política siga pautas de telenovela.

Y también recuerdo que la señora Machado pidió a gritos que nos invadieran tropas extranjeras, ya que así —y esa declaración era considerada "vaticinio"— lloverían los dólares… que todavía no se ven ni en el horizonte.

El interés nacional no es asunto de campañas electorales, que en un país invadido carecen de sentido.

El interés nacional es alertar que, si no se aclara a tiempo, el remedio será peor que la enfermedad.

El interés nacional es recordar que nuestra educación hoy está en manos inmerecidas, o al menos muy por debajo de las exigencias de un cargo que ocuparon ciudadanos probos y de comprobada excelencia como Prieto Figueroa, Uslar Pietri, Siso Martínez, Calvani, Isturiz, etc.

El interés nacional obliga a aclarar, antes de ponerse a ensalzar o maldecir el Acuerdo, que los firmantes son dudosos, y no porque Delcy Rodríguez no sea presidenta, sino porque el impulsor de este documento, que no es nuestra presidenta, ha firmado varias veces acuerdos de paz con Irán, y al día siguiente se retracta...

Interés nacional es señalar al neomagnate, que también firma, como pillo.

No se cabreen, como dicen los españoles: seguiré escribiendo en aras del interés nacional, sobre todo porque el momento lo amerita.