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PANA: Más de una década impulsando el cómic venezolano

El programa se centra en la formación, producción e internacionalización del cómic criollo

Rongny Sotillo, fundador de PANA, conformó una comunidad para fortalecer este género en el país.


09/09/26.- Desde los inicios del cómic en Venezuela, este ha guardado una estrecha relación con el periodismo impreso, a diferencia de otros países, el noveno arte en nuestro país no nació únicamente como un entretenimiento infantil (aunque también tiene un espacio para ello), sino como una herramienta de sátira, crónica y crítica social.

Pese a que Venezuela ha visto una evolución progresiva del cómic desde el siglo XIX, cuando aparecieron las primeras ilustraciones políticas, no sería hasta el año 1923 cuando la revista Fantoches daría paso a la narrativa gráfica seriada con el personaje Pinocho, desde entonces, la historieta venezolana ha transitado un camino entre la opinión, la divulgación pedagógica y, cómo no, el entretenimiento.

Sin embargo, pese a su fuerte presencia en los diarios impresos, las historietas criollas se han enfrentado al desafío de darse a conocer tanto nacional como internacionalmente, así como a la falta de una industria editorial consolidada, lo que llevó a que buena parte del talento gráfico quedara reducido a esfuerzos independientes.

Y aunque las redes sociales han facilitado esta labor a los artistas, tampoco garantizan la creación de una comunidad lo suficientemente sólida como para hacerse notar, intercambiar conocimientos y formar al talento venezolano.

Es en este punto donde surge el Programa Amigos del Noveno Arte (PANA), una asociación que nació en el año 2016, impulsada por el comunicador visual, editor y docente Rongny Sotillo, junto a un grupo de creadores entusiastas por cambiar esta realidad.

Una pregunta que lo cambió todo

Lo que comenzó con una convocatoria terminó convirtiéndose en talleres donde los jóvenes aprenden más allá del dibujo.

Sus orígenes se remontan, curiosamente, a un congreso de revisionismo histórico en Argentina, donde Sotillo entablaría conversación con el dibujante del Pato Donald para Disney en América Latina, José Massaroli, quien tras evaluar el potencial del cómic venezolano, hizo la pregunta que empezaría todo: “¿Qué se está haciendo en Venezuela en torno al cómic?”.

El comunicador visual explicó que para este punto ya había realizado talleres formativos de la mano de la editorial del Estado El Perro y la Rana y que, a raíz de esta pregunta, continuó desarrollando talleres de adaptación de documentos para la realización de historietas de ficción.

Esto se mantuvo de esta forma hasta el 4 de septiembre de 2015, Día Nacional de la Historieta en Argentina, fecha en la que Sotillo publicó un mensaje en redes sociales incentivando e invitando a los aficionados al cómic a hacer algo por el mismo en Venezuela.

“Y al día siguiente tenía 17 mensajes de gente que yo ni conocía (…) entonces yo me voy a Librería del Sur, les pido que nos presten el espacio, y nos reunimos por primera vez como PANA el 17 de septiembre de 2015”, rememora el fundador del programa sobre los primeros pasos del proyecto.

Desde entonces, aquella convocatoria inicial, se volvería una plataforma de encuentro, sin embargo, el proyecto se consolidaría como lo que es hoy en día, en el año 2016, con la formación y producción destinada a quienes ven en la historieta una posibilidad profesional y artística.

Más de una década haciendo comunidad

PANA apuesta por formar creadores y fortalecer la comunidad gráfica venezolana.


El historiador visual comentó sobre los hitos más significativos de la agrupación a lo largo de esta década; señaló que el logro fundamental ha sido romper el aislamiento del creador e integrar una verdadera comunidad activa, que ha logrado llevar el estudio formal de la historieta al ámbito universitario.

Tal fue el caso de iniciativas como el Primer Diplomado de Narrativa Gráfica, desarrollado junto a la Universidad Nacional Experimental de las Artes (Unearte) entre 2022 y 2023, además de talleres continuos en casas de estudio como la UCV, la UCAB y la USM.

En estos espacios formativos, la agrupación se encarga de impulsar al nuevo talento, enseñándole cómo se produce una historieta y, sobre todo, que el arte no es únicamente una labor individual, y que no necesariamente hay que ser dibujante, puesto que “puedes ser editor, escritor, diagramador, colorista, impresor, diseñador, narrador”, aclaró Sotillo, señalando los distintos oficios que confluyen en la creación de un cómic.

Asimismo, resaltó el compromiso social que define la filosofía de PANA: desde alianzas con la Sociedad Anticancerosa de Venezuela hasta proyectos editoriales benéficos junto a la Legión 501 de Star Wars para la recaudación de fondos médicos.

“El arte puede convertirse en un producto de consumo vacío o ser el eco de voces que no tienen la capacidad de expresarse. A través del cómic logramos generar un impacto social y un espacio de encuentro real”, reflexiona el docente.

Esta trayectoria de formación y trabajo colectivo encuentra hoy su continuidad en la presidencia de Tomás Varela, diseñador e investigador egresado de la Unearte.

Historietas con sello venezolano

Tomas Varela, presidente del programa, busca abrir nuevos espacios para el cómic venezolano a través de alianzas internacionales.


Bajo la presidencia de Varela, PANA apunta a estrechar lazos internacionales para dar un paso más allá: no solo fomentar el cómic criollo entre los autores y lectores locales, sino conseguir que el sello distintivo de la historieta venezolana pueda posicionarse en el escenario regional e internacional.

Para ello, la agrupación ha estrechado alianzas estratégicas con plataformas y organizaciones internacionales como Cartoonist United, de Estados Unidos; Tebeosfera, de España; y la Red de Investigadores de Narrativa Gráfica (RING), de Chile y Colombia, que han dedicado espacios dentro de sus festivales y actividades a los cómics de PANA.

“Estas conversaciones que hemos tenido con estas personas han mostrado el interés por conocer a los autores y las temáticas que se plantean en la historieta de acá, porque todos tenemos una idea estereotípica de cómo son los cómics gringos y los cómics japoneses, y por eso nosotros tenemos que empezar a vender cómo es el cómic venezolano”, explicó el actual presidente de PANA.

Esta búsqueda por internacionalizar el cómic venezolano no significa únicamente conseguir que una historieta sea publicada o exhibida fuera del país, implica abrir espacios para que los autores puedan ser conocidos, establecer vínculos con creadores de otras naciones y demostrar que Venezuela tiene una narrativa gráfica propia, con historias, personajes, preocupaciones y formas de entender su realidad que pueden dialogar con lectores de otros lugares.

Entre otros de los proyectos que detalló Tomás durante la entrevista se encuentra la segunda edición de los Premios de Excelencia en Narrativa Gráfica, cuya primera celebración contó con más de 400 votantes, demostrando el interés del público por reconocer y celebrar la producción gráfica local.

Cuando el estudiante se convierte en creador

Los antiguos participantes de los talleres hoy forman parte activa de PANA.


Todo lo explicado por Rongny y Tomás se ve reflejado incluso en cada uno de los miembros que dan vida al proyecto, esto se debe a que varios de ellos fueron jóvenes que participaron en los talleres de formación y que hoy forman parte activa de este programa.

Los miembros de PANA, Adam García, Tomás Galbán, Aranza Martínez, Jonathan Reyes y Liam Planes, compartieron brevemente su experiencia en el proyecto y, pese a haber ingresado en momentos y circunstancias distintas, todos coinciden en que la agrupación transformó su visión del cómic y les ayudó a crecer como artistas.

Para García, quien se enfoca en la escritura, PANA representó la oportunidad de conectar con ilustradores y editores para que sus historias no quedaran atrapadas en una libreta, mientras que Martínez rememora la charla que la agrupación dictó en su universidad como un punto de inflexión profesional:

“Para mí fue como si me guiaran a lo que estaba destinada a ser, este es el camino para seguir creciendo y para que el mundo pueda ver la narrativa venezolana hecha por los artistas locales”, refirió la artista Martínez.

Ese desarrollo también se traduce en publicaciones concretas y compromiso, Galbán, quien ingresó en 2024 a través de un taller de manga, cuenta hoy con cuatro publicaciones bajo el sello PANA CÓMICS, también ha participado en eventos como la Feria del Libro y en los despliegues de la agrupación en Campamentos Transitorios para atender a los niños y niñas resguardados tras los recientes sismos.

Una reflexión similar ofreció Planes, ganador del primer lugar en los Premios de Excelencia en Narrativa Gráfica con su obra Erecto, ¿y tú?, cuenta que, desde su ingreso en 2022, ha sumado experiencia no solo como autor, sino también como formador de saberes para las próximas generaciones.

Incluso hay quienes han tomado caminos paralelos, tal es el caso de Reyes, quien comenzó en 2020 y participó en proyectos como Black Out y la colección bicentenaria Relatos de Sabana y Pico, a pesar de desarrollar su trayectoria por otras vías, mantiene activo el vínculo con la casa formativa.

Un futuro entre viñetas

La trayectoria de estos miembros demuestran que el programa ha logrado consolidar una red de apoyo donde el talento emergente aprende el oficio, publica y se reconoce como parte de una industria en construcción.

El recorrido de PANA demuestra que para construir una industria se necesita hacer comunidad, una comunidad capaz de sostener y proyectar el talento nacional, al transformar a entusiastas en creadores, editores, formadores y, en cierta medida, en una propia editorial, el programa ayuda a sentar las bases para que las futuras generaciones sigan contando la historia de Venezuela desde sus propios trazos.

HÉCTOR RODRÍGUEZ / FOTOS: JAVIER CAMPOS / CIUDAD CCS