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BORRADOR-TRABAJO ESPECIAL DERROCAMIENTO DE ALLENDE

Chile: 53 años del golpe de Estado al 1er presidente socialista electo

Allende asume la presidencia en 1970 apoyado por la coalición de partidos Unidad Popular.


11/09/26.- Se cumplen 53 años del derrocamiento del gobierno del presidente Salvador Allende en Chile, el cual fue llevado a cabo por un golpe de Estado militar el 11 de septiembre de 1973, liderado por las Fuerzas Armadas y respaldado por sectores opositores y los Estados Unidos, cuya participación frecuentemente se reduce en el conflicto por la nacionalización del cobre, ignorando la magnitud geopolítica de esta medida. 

EL DERROCAMIENTO DE SALVADOR ALLENDE CONTÓ CON LA PARTICIPACIÓN ENCUBIERTA DE LOS EEUU

El gobierno de Estados Unidos, bajo la administración de Richard Nixon y la supervisión de Henry Kissinger, intervino de forma clandestina en contra del Gobierno de Salvador Allende ejecutando una estrategia multifactorial para desestabilizar al gobierno de la Unidad Popular  (UP, coalición de partidos y movimientos de izquierda que llevó a Allende a la presidencia en 1970 en Chile),  y propiciar su derrocamiento, el cual se consumó finalmente el 11 de septiembre de 1973.

Primero, impuso una fuerte presión económica, bloqueando créditos internacionales para asfixiar al país. Segundo, utilizó a la CIA (Central Intelligence Agency, por sus siglas en inglés) para financiar campañas de propaganda en medios opositores. Tercero, subvencionó paros patronales y movilizaciones sociales, como la emblemática huelga de los camioneros. Finalmente, la inteligencia estadounidense estableció contacto directo con las facciones militares golpistas, brindándoles apoyo logístico e informativo para facilitar el golpe de Estado.

En 1970, Salvador Allende asumió la presidencia al frente de la coalición de partidos que lo respaldaba, convirtiéndose en el primer líder marxista en llegar al poder mediante elecciones democráticas en un Estado de derecho. Su administración impulsó la llamada vía chilena al socialismo.

El programa de transformaciones profundas incluyó la nacionalización del cobre, la profundización de la reforma agraria y la estatización de áreas económicas clave. Estas medidas desencadenaron una profunda crisis económica y una gran polarización social entre los defensores de las reformas y los sectores conservadores que temían la instauración de un modelo afín al de Fidel Castro en el Caribe, dada la influencia del líder de la revolución cubana, quien con su histórica y extensa visita al país sureño en 1971 marcó tanto el apoyo al gobierno de la UP como la polarización del escenario político chileno.

Planificación del golpe

La conspiración contra el gobierno de Salvador Allende se estructuró de manera sistemática a partir de 1972, combinando la ofensiva institucional en el Congreso con acciones de desestabilización económica y violencia política. Los sectores opositores impulsaron declaraciones que buscaban decretar la inconstitucionalidad de los actos del Ejecutivo, se negaron persistentemente al diálogo democrático y fomentaron una severa crisis basada en el desabastecimiento. A esto se sumaron operaciones de "falsa bandera" y atentados terroristas que se intensificaron entre junio y agosto de 1973, debilitando al Estado y contando con el financiamiento y la coordinación de la inteligencia estadounidense a través de la CIA.

La fecha del alzamiento generó intensas discusiones entre los mandos militares. Aunque inicialmente Augusto Pinochet, quien fuera nombrado por Allende comandante en jefe del Ejército chileno apenas tres semanas antes del golpe, propuso efectuarlo el 14 de septiembre para camuflar los movimientos con los aprestos de las Fiestas Patrias, José Toribio Merino exigió adelantar los planes debido a la ventaja estratégica de la Armada en Valparaíso y el respaldo logístico extranjero. La inminencia de un plebiscito convocado por el gobierno para el lunes 10 de septiembre, que amenazaba con modificar el escenario político y retrasar la caída del régimen, aceleró la decisión definitiva de los conspiradores.

El líder se mantuvo fiel hasta el último momento al mandato que le diera el pueblo.


“…Que lo sepan, que lo oigan, que se lo graben profundamente: dejaré La Moneda cuando cumpla el mandato que el pueblo me diera, defenderé esta revolución chilena y defenderé el Gobierno porque es el mandato que el pueblo me ha entregado. No tengo otra alternativa. Sólo acribillándome a balazos podrán impedir la voluntad que es hacer cumplir el programa del pueblo…”, fue el último mensaje a la Nación pronunciado por Allende al percatarse de que ya era inminente la acción en su contra.

El palacio de la Moneda, desde donde se dirigió a la nación por última vez, fue bombardeado por la Fuerza Aérea chilena.

El golpe se concretó en la madrugada del 11 de septiembre de 1973, con la participación concertada del Ejército, la Armada, la Fuerza Aérea y Carabineros. Al conocer la sublevación, Allende se trasladó al Palacio de La Moneda, donde resistió el asedio terrestre y pronunció su último mensaje radiofónico reafirmando su lealtad al pueblo chileno. Hacia el mediodía, aviones Hawker Hunter bombardearon la sede gubernamental, destruyendo sus instalaciones y facilitando el asalto militar definitivo que puso fin al mandato constitucional de la Unidad Popular y a la gestión del primer presidente socialista electo.

La dictadura liderada por Pinochet gobernaría a Chile por 17 años.

Chile bajo Pinochet

El golpe de Estado de 1973 liderado por Augusto Pinochet instauró una dictadura de 17 años marcada por la disolución del Congreso, la suspensión constitucional y una persecución sistemática a opositores mediante organismos como la DINA (Dirección Nacional de Inteligencia) y la CNI (Central Nacional de Informaciones), dejando miles de víctimas de violaciones a los derechos humanos.

En el plano económico, el régimen adoptó el modelo neoliberal de los Chicago Boys, privatizando empresas y reduciendo el gasto público, reformas que quedaron institucionalizadas con la aprobación de la Constitución de 1980 en un plebiscito cuestionado, diseñando así un sistema de democracia tutelada por las Fuerzas Armadas.

FIDEL ANTILLANO / CIUDAD CCS