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Caraqueñidad | Del primer juego de la Liga Especial y su significado

Por Luis Carlucho Martín


La del viernes 14 de junio de 1974 fue una noche de privilegios para el deporte venezolano, y específicamente para el baloncesto profesional: nació la Liga Especial con el juego inaugural entre Beverly Hills de Caracas y los anfitriones Colosos de Carabobo, en un Teodoro Gubaira a reventar.


Aún en el ambiente deportivo mundial se respiraban los aires de la Guerra Fría que, entre otras cosas, dejó profundas huellas en el marco de los Juegos Olímpicos de Munich 72, con los 15 muertos (atletas, extremistas y un policía) a raíz del secuestro de atletas judíos iniciado por terroristas palestinos; en contraste, siete medallas doradas se adjudicó el tritón estadounidense Mark Spitz, rey absoluto de la contienda, en la que, casualmente, por vez primera, una mujer, la velocista teutona, Heidi Schuller, emitió el juramento olímpico; y también por vez primera se usó una mascota: Waldi, un perrito multicolor que representaba la ciudad sede.


Pero más especial aún, por tratarse de baloncesto del más alto nivel, fue la trascendencia de la canasta que había embocado, a última hora, en esa contienda olímpica, el ruso Alexánder Belov, quien con su hazaña logró que URSS se alzara con la medalla de oro al cortar la racha de 63 juegos invictos de EEUU y siete medallas doradas, que sucumbió 51x50. Sin dudas, ese fantasma del baloncesto impactó al mundo y, por supuesto a Venezuela. Aún hoy los analistas hablan del polémico partido.


De este lado del mundo se vivían días de bonanza petrolera, toda vez que con la Guerra del Yon Kippur, en 1973, los países árabes embargaron las ventas de Estados Unidos por su identificación con Israel, con lo cual sube el precio del crudo de 2$ a casi 12$/barril. Venezuela cala en ese mercado y aumenta su producción a casi 3 millones de barriles diarios e inicia un período de mucha liquidez.


Todo ello ayudaba para el crecimiento y la modernización del país en general. Desde el 12 de marzo de 1974 fue el primer mandato de Carlos Andrés Pérez, quien, además de implementar el Programa de becas internacionales de estudio “Gran Mariscal de Ayacucho”, un poco más tarde decretó la nacionalización tanto del hierro como del petróleo. Eran los días del “Ta barato, dame dos”, en los que el destino predilecto de los boyantes viajeros criollos era Miami.


A inicios de febrero, el 4 de 1974, se estrena el salario mínimo para el país: 15 bolívares diarios, según el Decreto Nº 122 publicado en la Gaceta Oficial Nº 30415. Con ello, el salario mensual se aproximaba a los 470 bolívares; es decir, unos 100$ con el cambio a 4.30xcada dólar. La canasta básica rondaba los 250$ mensuales. O sea, el poder adquisitivo era realmente prometedor. Había capacidad para vivir bien, para invertir, para derrochar y hasta para ahorrar. Benditos días.


Venezuela era un escenario y un mercado tan atractivo que la inauguración de El Poliedro el 26 de marzo de ese mismo año, 1974, se dio con el campeonato mundial de los pesos pesados –promocionado como “La Aventura de Caracas”–, con el mismísimo Muhammad Alí entre los testigos en aquel numeroso público que desbordó la moderna instalación caraqueña, en la que George Foreman despachó por nocaut técnico (KOT 2º), en el segundo asalto, al también estadounidense Ken Norton.


En ese lapso, un desconocido descendiente de italianos, Jhonny Cecotto, se apoderó del campeonato nacional de motociclismo. A manera de antesala de lo que se avecinaba a toda velocidad en las dos ruedas de su máquina Yamaha: el campeonato mundial de 350 cc en 1975 y 750cc en 1978.


La farándula tenía al gigante Renny Otolina estrenando Renny Presenta en sustitución del Show de Renny; programas del mismo corte en los que los artistas de la más alta talla internacional, como los locales, consiguieron vitrina efectiva para promocionarse.


Tom Jones, Engelbert Humperdink, Elton Jones, se daban la mano con “El Puma” José Luis Rodríguez, Lila Morillo, Henry Stephen y el gran Aldemaro Romero y su, efectivamente pegajosa y de gran calidad, Onda Nueva.


Mientras Venezuela entera bailaba al ritmo de La Dimensión Latina, nuestro baloncesto, desde lo internacional, acumulaba una modesta participación panamericana, pero un grupo de conocedores, amantes de la disciplina, traen experiencias de Estados Unidos y crean formato propio adaptado a la realidad nacional y lo presentan a inicios de año en el marco de la convención nacional de la Federación y consigue su aprobación.


Leonardo Rodríguez, los hermanos Raúl y William Albert, y otros tantos idean los inicios. Cuando inicia la liga Leonardo la preside con Enrique “Chichi” Hurtado como secretario general y Luis Gómez Logiodicce encargado de Organización. Es justo recordar que Luis Chávez, aunque no aparece en ninguna nómina, fue un apoyo importante en aspectos logísticos.


Eran cuatro equipos: Colosos de Carabobo, liderado por Flavio Fridegotto; Toyotas de Aragua, bajo la tutela de Rodolfo Ramírez, Beverly Hillis de Miranda, encabezado por Don José Beracasa y Armando Naranjo, y Ahorristas de Caracas, de Carlitos González.


Tan exitosa resultó este experimento que contó con transmisión televisiva de Venevisión –la mayoría de los juegos– y RCTV otros tantos, que casi de inmediato empezó a transferir frutos positivos a la selección, ya que en los Panamericanos de Sao Paulo, en 1975, a pesar del octavo lugar, mostró con orgullo un par de victorias ante Bahamas (74x70) e Islas Vírgenes (98x86). Ello, sin dudas, abrió el panorama a las siguientes participaciones del baloncesto criollo a nivel de mayores en los Panamericanos de Caracas 83, Indianápolis 87, La Habana 91, a lo que se sumó el Mundial, de Argentina 90 (11º lugar), por primera vez campeón en el Campeonato Suramericano de Valencia 91, Subcampeón de América en Portland 92; debut olímpico en Barcelona 92…luego tenemos los Héroes de México que lograron el campeonato de América y su asistencia a los Juegos Olímpicos de Río 2016. Y a nivel de mundiales Venezuela acudió al de 2002 en Estados Unidos donde alcanzó la casilla 14. Fue al de 2006 en Japón (puesto 21); 2019 en China (puesto 14) y 2023 en Filipinas, Japón e Indonesia (puesto 30).


Inició la LiEspecial en un año extraño porque la Liga Profesional de Beisbol experimentó una huelga que paralizó el campeonato, por tanto, no hubo campeón; por ello todo estaba enfocado, desde lo internacional, en balompié, debido al Mundial de Alemania 74, que a la postre representó un lauro para los anfitriones…