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Al derecho y al revés | ¿Arrancando desde cero?

Por Domingo Alberto Rangel


16/09/2026.- La tragedia ocurrida por los terremotos revela un cambio respecto a la que a finales del pasado siglo ocurrió en el mismo escenario por inundaciones y vaguadas.

En 1999 era tabú recordar que Venezuela había sido un país rico, pero ya no se contaba entre ellos.

Entiendo y entiéndanme, por favor, los lectores liberales que leen manuales y confunden lo leído con la realidad: nosotros nunca formamos una sociedad rica; éramos una sociedad donde sobraba dinero en los bancos.

Donde los empleos humildes permitían ahorrar, y hablo de los años del perezjimenato y los primeros de la democracia civil, cuando a finales de año no era descabellado brindar con whisky y comer hallacas.

Eso se acabó en la medida en que Venezuela aumentó la población por la llegada de inmigrantes, quienes pasaron a ser alimentados con el producto del petróleo.

Luego, gobiernos irresponsables contrajeron deudas que no se ataron a las necesidades de producción local.

Y peor, porque los gobiernos destinaron parte de ese monstruoso endeudamiento en mantener un “bolívar fuerte” —a 4.30 por dólar gringo—, con lo cual asesinaron las posibilidades agrícolas y casi todas las industriales que, difícilmente, se habrían actualizado cuando nuestras universidades graduaban bachilleres en carreras del siglo XIX.

Con esta medida que le sacaron al general Gómez al borde de la muerte, los banqueros se aseguraron una tajada del gasto proveniente del petróleo destinada a la importación de ropajes, autos, perfumes y viajes.

Actividades apalancadas en cartas de crédito con las que los bancos ganaron sus porcentajes.

Hoy día y, a diferencia de la tragedia de la vaguada en Vargas, en el país que se creía rico, el gobierno no puede asumir la carga.

Ahora es diferente y no solo porque la banca internacional no nos presta, sino porque, aun aceptando ayuda internacional —recordemos cuando el presidente Chávez rechazó el apoyo gringo—, el gobierno no puede asumir el alto costo.

Y de allí las cuñas pidiéndole a la sociedad civil “potecitos de agua” para sacar a flote La Guaira.

¡Bravo!

No obstante, me parece un error recordar a cada rato que “Venezuela cae y se levanta desde cero”.

¿"Desde cero”?

Ese error lo venimos cometiendo desde la Independencia, obviando la experiencia que se acumula con el tiempo; experiencia de los españoles, los indígenas e incluso los 28 años del chavismo.

¡No arrancamos desde cero!