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OMM: Las reservas de agua dulce del planeta se están agotando

La ONU advierte que los países tendrán que prepararse para una nueva realidad hídrica

Estado de los caudales fluviales en 2025. El  color naranja o rojo indica que los caudales fluviales están por debajo o muy debajo de lo normal.

18/09/26.- En un nuevo informe sobre los recursos hídricos mundiales, donde confirma que 2025 fue uno de los ejercicios más secos de los últimos 35 años, la Organización Meteorológica Mundial (OMM) advierte que el almacenamiento mundial de agua terrestre en ríos, lagos, glaciares, pozos subterráneos y otras fuentes está disminuyendo desde hace una década y el planeta "está gastando sus reservas".

Los ríos del mundo vivieron en 2025 uno de sus años más secos de las últimas tres décadas y media. A falta de cifras completas de 2026, un año también marcado por sequías y mínimos históricos de grandes ríos europeos como el Rin o el Loira, el informe indica que en 2025 un 36% de las cuencas hidrográficas mostraron caudales inferiores a lo normal, según reseña el portal de noticias de las Naciones Unidas, UN News.

"Estamos gastando nuestras reservas, el almacenamiento mundial de agua terrestre muestra tendencias descendentes desde 2014-2016. No se trata de un solo año malo, sino de una señal persistente que se prolonga desde hace una década", analizó al presentar el informe la secretaria general de la OMM, la argentina Celeste Saulo. “Los fenómenos extremos relacionados con el agua siguen devastando comunidades y economías”.

Reservas bajo amenaza

El problema no se limita a los ríos. Las aguas subterráneas, los lagos, la nieve, la humedad del suelo y los glaciares funcionan como una reserva que ayuda a mantener el suministro durante sequías y temporadas secas. “Estas reservas han funcionado como la cuenta de ahorros del planeta, un colchón que absorbe los años malos para que una sola sequía o una sola temporada seca no se convierta directamente en una crisis de agua”, explicó Saulo. Pero esa cuenta lleva cerca de una década reduciéndose: desde mediados de la década pasada, el planeta almacena cada vez menos agua dulce. “Sencillamente la estamos agotando”, advirtió.

Las aguas subterráneas también muestran señales preocupantes. En 2025, casi dos tercios de los pozos monitoreados se encontraban fuera de sus niveles históricos habituales, y el balance se inclinó más hacia el déficit que hacia la recuperación.

Sin embargo, hay algunas señales positivas. Algunas zonas de América del Sur registraron una recuperación parcial de sus reservas tras varios años de déficit, mientras varios grandes lagos de África central y meridional mantuvieron niveles muy superiores a lo normal.

Los glaciares siguen perdiendo hielo

Los glaciares ofrecen otra señal de la presión creciente sobre las reservas de agua dulce: 2025 fue el cuarto año consecutivo con pérdida generalizada de glaciares en todas las regiones, con una reducción de unas 400 gigatoneladas de agua en estas masas heladas, lo que por sí solo supone 1,1 milímetros de aumento del nivel mundial del mar.Entre 2023 y 2025, las pérdidas acumuladas alcanzaron unas 1400 gigatoneladas, una cantidad equivalente a cerca de un tercio del agua dulce que el mundo extrae en un año ", subrayó Wayne Jenkinson, director de la División de Hidrología y Criosfera de la OMM.

En algunas regiones con glaciares más pequeños puede haberse alcanzado ya el llamado “pico de agua”. “Después de ese punto, el glaciar aporta menos agua de deshielo cada año simplemente porque queda menos hielo por derretirse”, explicó “Eso importa para todas las comunidades aguas abajo que dependen de esa agua durante los veranos calurosos y secos”.

Preocupan especialmente a la OMM las condiciones inferiores a lo normal en el almacenamiento de agua terrestre, observadas en el lustro 2021-2025 en zonas como Estados Unidos, la Patagonia, las cabeceras de los ríos Ganges e Indo, el norte de África, Oriente Medio, Asia central o el este de China.

Por cuarto año consecutivo, todas las grandes regiones glaciares del planeta perdieron hielo.

La OMM recuerda, sin embargo, que aunque parte de la pérdida futura de glaciares ya es inevitable, su desaparición total todavía no lo es y dependerá en buena medida de cuánto se reduzcan las emisiones.

El informe de la OMM también muestra que la falta de agua no es uniforme y vive episodios cada vez más extremos a causa de la crisis climática, con sequías extraordinarias en algunas regiones como Europa oriental, el Mediterráneo, Oriente Medio o el Cuerno de África e inundaciones extremas que afectaron especialmente a los continentes asiático y africano

Todo ello provoca cada vez más víctimas mortales. Asia y África han concentrado la mitad de los episodios extremos mundiales relacionados con el agua durante los últimos cinco años y más del 80% de las muertes asociadas. Y en algunos territorios, el intervalo entre una inundación y una sequía ya no deja suficiente tiempo para la recuperación. Ante este escenario, la organización reclama datos compartidos, estándares comunes y sistemas de alerta temprana.

La importancia de compartir datos

La OMM subrayó la importancia de contar con buenos datos para cartografiar la evolución del ciclo del agua. "El tiempo no respeta fronteras, y esto es especialmente cierto en el caso del agua", afirmó Saulo, defendiendo la necesidad de que existan "datos compartidos, normas compartidas y alertas tempranas compartidas". A modo de ejemplo, la secretaria general de la OMM recordó que "un desastre glaciar en un país puede provocar devastación en otro, como vimos con la reciente tragedia de China y Nepal".

La agencia de las Naciones Unidas sostiene que ampliar las observaciones, compartir mejor los datos y reforzar las alertas tempranas será esencial para proteger a las poblaciones en un mundo en el que la disponibilidad de agua se aleja cada vez más de los patrones del pasado.

La reciente catástrofe entre China y Nepal, que la OMM describió como una “crisis compuesta catastrófica”, mostró también la dificultad de anticipar algunos de estos riesgos. Según la agencia, el desastre estuvo asociado al colapso de roca y hielo, en un contexto en el que pudieron intervenir varios factores, entre ellos el deshielo, la inestabilidad del terreno, la actividad sísmica y las condiciones hidrológicas. La región alberga además decenas de miles de glaciares, lo que hace especialmente complejo vigilar cada posible amenaza.

“Compartir datos, información y señales de alerta temprana es realmente importante y fundamental”, afirma Jenkinson, director de la División de Hidrología y Criosfera de la OMM, para la que, evaluar las pérdidas económicas asociadas a los desastres relacionados con el agua sigue siendo un desafío en muchos países. “El agua no entiende de fronteras… Necesitamos datos, normas y sistemas de alerta temprana compartidos”, puntualizó la secretaria general de la OMM, Celeste Saulo.

LUCILA CONTRERAS / CIUDAD CCS