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“Los principios éticos no se abandonan nunca”

Fija posición sobre el compromiso ético ante el auge de la inteligencia artificial

18/09/26.- En el marco del otorgamiento del Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar máximo galardón del ejercicio comunicacional en Venezuela, la periodista y articulista Mercedes Chacín obtuvo una mención especial en la categoría de Periodismo de Opinión. 

La distinción honra la trayectoria y profundidad reflexiva plasmada en su trabajo titulado “Respuesta bonita a una amiga que me preguntó”, publicado el 31 de diciembre de 2025 en la sección Voces del diario Ciudad CCS, espacio donde mantiene una constante tribuna de análisis político y social.  

Al analizar la trascendencia de esta mención, Chacín señaló que el premio trasciende el reconocimiento individual para situarse en la coyuntura política y soberana del país, calificándolo como un logro “simbólico en el marco de la batalla comunicacional y la defensa de la soberanía”. 

En su artículo, la comunicadora realiza un recorrido introspectivo y político que rescata la memoria colectiva de su etapa de formación en la Universidad Central de Venezuela (UCV) durante las décadas de 1980 y 1990.  

A través de esa mirada al pasado estudiantil marcado por las luchas universitarias contra los modelos neoliberales de la época, Chacín establece un hilo conductor que conecta aquellas jornadas de protesta con la resistencia contemporánea frente a las agresiones e intervenciones extranjeras. 

Sobre el impacto de su escrito, la articulista resaltó que el análisis resultó “premonitorio respecto a los eventos trágicos de inicios de enero de 2026”, ratificando la vigencia de la trinchera ideológica antiimperialista en el periodismo venezolano.  

Coherencia histórica y la innegociable ética profesional

La labor de Mercedes Chacín en el periodismo de opinión ostenta una continuidad ininterrumpida desde el año 2002, un período determinante en la historia política reciente del país. La periodista rememoró que en 2004 obtuvo una mención equivalente, en un contexto signado por una alta polarización mediática. Ante las presiones políticas, las modas comunicacionales y las cambiantes dinámicas del entorno, la autora enfatizó con firmeza que “los principios éticos no se abandonan nunca”.  

Para Chacín, la labor periodística no puede adaptarse por conveniencia a las circunstancias coyunturales; por el contrario, debe mantener compromisos inquebrantables con la “justicia, la paz y la igualdad”. En ese sentido, advirtió sobre los riesgos de la ambigüedad en el ejercicio del criterio prensa, señalando que la falta de convicciones claras termina “favoreciendo discursos de odio o agendas contrarias al bienestar social”.  

Desafíos tecnológicos: La inteligencia artificial frente al periodismo de campo

En el debate actual sobre la transformación de los medios masivos, Chacín abordó la irrupción de las nuevas tecnologías y la inteligencia artificial en la construcción del relato público. 

Para matizar el impacto de estas herramientas, comparó la acelerada adopción de la IA con los procesos de modernización del pasado, como la llegada del fax a las salas de redacción en las últimas décadas del siglo XX.  

A pesar del salto tecnológico en los soportes y la velocidad de difusión, la periodista aseveró con contundencia que “el pilar fundamental del ejercicio periodístico sigue siendo la ética profesional”. 

Por ello, fue enfática al cuestionar la sustitución del trabajo reporteril por procesos automatizados, sentenciando que pretender reemplazar la investigación de calle, el análisis humano y la redacción propia por contenidos generados de forma sintética constituye “una forma moderna de plagio” que desvirtúa la responsabilidad social del comunicador.  

De esta manera, el galardón otorgado a Mercedes Chacín no solo ratifica la vigencia de su pluma en la opinión pública nacional, sino que revalida el valor indiscutible del periodismo con memoria histórica y convicción patriótica. En momentos en que las dinámicas informativas mutan a gran velocidad, su intervención deja un mensaje medular para las nuevas generaciones de comunicadores: las plataformas y tecnologías seguirán transformándose, pero la honestidad intelectual, la presencia en la calle y la defensa incondicional de la soberanía jamás podrán ser reemplazadas.

ORIANNA GONZÁLEZ / FOTOGRAFÍA: HENRIQUE HERNÁNDEZ/ CIUDAD CCS