Psicosoma | Encuentros libertos
Por Rosa Anca
¿Qué es la vida? Un frenesí. / ¿Qué es la vida? Una ilusión, / una sombra, una ficción, / y el mayor bien es pequeño: / que toda la vida es sueño, / y los sueños, sueños son.
Pedro Calderón de la Barca
Somos un sueño imposible que busca la noche / para olvidarse del mundo, del tiempo y de todo.
Mario Clavell
No sé qué tienen las flores, llorona, / las flores del campo santo, / que cuando las mueve el viento, llorona, / parece que están llorando.
Anónimo
22/09/2026.- Las voces chamánicas, místicas, del amor sufriente, de las rebeldías, revoluciones, destierros, dolores y la angustia de estar vivos resuenan o comulgan con la esperanza a través del tiempo. Con estas eternas reflexiones vamos a la escucha de poemas en Voces de la Patria, gestión cultural inspiradora del joven creador Josué Hernández con su Taza mágica.
Vamos a la fusión, a la alineación de estrellas para encontrarnos con la música nacional de olor y raíces costarricenses, con su Caña dulce inmortal, llamada al sueño tranquilo y afable, "cuando apunta el verolís"...
Pasión y deseos de libertad que me llevan al mundo barroco, que parecería distante del contexto de la revolución digital. En ese "viaje" o flashback, percibo el encierro del príncipe Segismundo, cuyas cuitas existenciales están muy cercanas a esta época: "¿y teniendo yo más alma, / tengo menos libertad? [...] ¿y yo, con mejor instinto, / tengo menos libertad? [...] ¿y yo, con más albedrío, / tengo menos libertad? [...] ¿Y teniendo yo más vida, / tengo menos libertad?". Y concluye: "Pues que la vida es tan corta, / soñemos, alma, soñemos...".
Cuerpos y voces cuentan, hacen y deshacen. El arte es energía sanadora y la chamana mayor María Isabel Anita Carmen de Jesús Vargas Lizano, la Chavela, nos acompaña con sus manos aladas y su poncho rojizo mientras canta: "Ponme la mano aquí, Macorina", e impulsa el encuentro artístico en resistencia cultural para encontrarnos y tejer sueños en libertad, en libre soberanía, sin la bota imperial.
Sin caer en el exceso de positividad tóxica de una generación adicta a la dopamina y la oxitocina, condicionada al puro placer evitativo para no sentir la opresión del cortisol ante la incomodidad del pensar, el aburrimiento o el ocio, muchos se dejan esclavizar por las redes sociales, espejismos del "todo está bien", donde no pasa nada y es casi una obligación poner "la carita feliz" y ser exitoso, como si el individuo se hiciera solo, al margen del colectivo y de la comunidad. Se refleja así una humanidad que libra una batalla contra sí misma y "olvida" la fraternidad, la solidaridad y la amistad para celebrar la vida a diario en el contacto fraterno con el otro o la otra.
Recuerdo a mi papá cuando cantaba las canciones del cantautor argentino Atahualpa Yupanqui, de la patria grande mestiza, que siente al amigo o al compa "como uno mismo en otro pellejo". Ese sentir la humanidad en sus disímiles variantes y en la madre naturaleza, la Pachamama, que nos convoca a la alegría y al conspirar amoroso con ella, con la Abya Yala.
Para sentirnos, debemos partir de nosotros mismos, de nosotras misma: "Si hay alguien que debe estar todo el tiempo conmigo, ese alguien soy yo" (Jorge Bucay). No podemos depender del mundo exterior en sus aprobaciones y juicios, porque el amor filial, la philia, parte —como dice Aristóteles— de ser el pilar consciente del amor propio, que es la primera condición para alcanzar objetivos y volar en la "fiesta inolvidable" del ágape. Como ocurrió el pasado viernes 18 de septiembre en este evento, cuando el amor fraternal, el cuidado y la empatía constituyeron las bases de Eros y Philia con una energía vívida y trascendente de amor humano.
Nuestra identidad latinoamericana viene del vasallaje y la esclavitud, con el trauma de la violación originaria, la opresión, el robo y el secuestro de materias primas, así como de las intromisiones al libre derecho del ejercicio democrático, las turbulencias políticas y la disrupción de la soberanía y la autodeterminación. Nos quieren someter al tutelaje de la doctrina Monroe y el poder depredador intenta recolonizarnos "a capa y espada".
La independencia de Latinoamérica y la construcción democrática fueron paulatinas y estuvieron llenas de contradicciones. La colonización sangrienta nos costó millones de muertes. Ahora, tras el vasallaje colonizador español y yanqui, nos quieren volver a sojuzgar con más crueldad en estos tiempos de decadencia imperial, matando a la gente con hambre y recesión económica... Pero la resistencia cultural, con nuestra identidad compartida, resuena a lo largo de ríos, volcanes y montañas; por eso, la gestión y promoción cultural suma a nuestra rebeldía, que aumenta cual semilla de maíz y vuela en aromas de café.
La libertad la conseguimos batallando día a día con las gestas libertadoras; nada nos cayó del cielo y hasta hoy seguimos construyendo la paz. Conmemoramos los 205 años de la independencia de Costa Rica, fecha en que se libró de las cadenas del yugo español. Conocemos las amenazas y sabemos que siguen viniendo a querer "pisar el poncho" de los derechos humanos.
Recordemos que la amada patria latinoamericana se fundó sobre la violación constante de los derechos que la misma Corona decía otorgar a los nativos, en el marco del primer debate internacional de la historia: la Junta de Valladolid de 1550.
Nada es casual al juntarnos y tramar el libre albedrío con artistas. Siempre cala hondo el decir de Chavela Vargas: "Los mexicanos nacemos donde nos da la rechingada gana", cita que resuena en el compartir de Voces de la Patria, bajo la dirección magnífica del artista Josué Hernández, quien nos atendió con una alegría contagiosa, serena y comprensiva.
Chavela Vargas siempre imanta. Ella construyó su identidad artística alrededor del dolor de vivir, la soledad, el rechazo, el destierro y el peso de la existencia; pero defendió siempre una libertad absoluta e indomable, muy similar al libre albedrío que evocábamos líneas arriba mediante el símil histórico del príncipe Segismundo. Ella hace suya la letra de La Llorona: "... dicen que no tengo duelo, Llorona, / porque no me ven llorar; / hay muertos que no hacen ruido, Llorona, / y es más grande su penar...". Y así, en medio de lluvias torrenciales, una noche mágica e histórica nos apapacha, y nos encontramos en este encuentro de poesía, música y pintura en el Salón Mesoamérica de El Lobo Mestizo, en San José.
La poesía de Leda García Pérez, Shirley Campbell, Minor Arias, Julia Ardón, Laura Vásquez, Nidia Marina González, Alfredo Trejos y Rosa Anca nos despierta el amor a la libertad para seguir en resistencia cultural.
Realmente me sentí en un ambiente familiar, casi en "mi casita". Fue una prolongación festiva de mi cumpleaños. Bailamos y "gozamos un puyero" con el amigo Minor Arias, quien con su voz radiante impregnaba el espacio al recitar el nacimiento ancestral en lengua aborigen. Los pasos rítmicos de Josué parecían una salsa brava de San Agustín, en Caracas, y la canción María Isabel (la canción de Chavela Vargas) —estrenada el 20 de agosto, Día del Artista Nacional, creación del cantante e intérprete, con más de 26 años de trayectoria artística, Ariel D. Vera— marcó el renacimiento de nuevos momentos compartidos con el talento de artistas y amigas poetas. Repienso en la independencia, en la paz y en la abolición del ejército en Costa Rica, al tiempo que rememoro las migraciones, la desestructuración familiar, las rupturas... Con la guitarra de la gran cantante Noemy Linkerman me abrazo al sur resistente y viajo a la cuna de los yungas donde, entre nieblas, reaparece el gato tigre Tilcayo y tanto más que tenemos en la Pachamama. Seguimos bajo la batuta extraordinaria de Josué Hernández, influencer y director de La Taza Oficial, quien nos anima con su grácil verbo.
Esta nota sencilla de pocas cuartillas resultaría insuficiente para disertar sobre las lecturas poéticas de mis compañeras preciosas, de un verbo reflexivo y atento al devenir esperanzador y constructivo de la patria pacífica para las niñas y niños de la tierra. Fue muy inspirador contar con la niña artista, hija de la autora Laura Vásquez y su esposo escritor, quienes apoyan a esta pequeña tan espontánea que nos refrescó con su interpretación apasionada en francés de La vie en rose de Édith Piaf.
Compartimos la composición musical María Isabel:
Si ella viviera entre nosotros hoy como ayer, / serían su nombre y figura parte de la ley; / tendría tatuada la fecha con tinta en la piel / de aquel oscuro recuerdo del día que se fue, / oliendo a tequila y a humo en el bar aquel, / cantando con su voz cortada y el odio en la piel...
Y como en los versos inmortales de Calderón de la Barca:
Sueña el rico en su riqueza, / que más cuidados le ofrece; / sueña el pobre que padece / su miseria y su pobreza; / sueña el que a medrar empieza, / sueña el que afana y pretende, / sueña el que agravia y ofende, / y en el mundo, en conclusión, / todos sueñan lo que son, / aunque ninguno lo entiende.
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