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Historia viva | Para liberarse de la colonización

Por Aldemaro Barrios Romero 

Hace un poco más de cuarenta años mi profesor de análisis gráfico del Instituto de Arte de Seattle, Frederick Griffing, un maestro de la comunicación, de origen irlandés, nos repitió más de ciento veinte veces la frase “los elementos se organizan de acuerdo a su función, orden e interés” en gestión de la comunicación, pero parece que también se aplica a las organizaciones humanas que intentan transformar las sociedades y que buscan otra realidad avanzada posible, algo del sentido práctico americano.

Ese recuerdo vino después de leer y traducir la introducción del libro Nuestra Historia es el Futuro, del historiador de origen sioux Nick Este, un profesor de la Universidad de Minnesota que revela cómo esa disciplina puede alcanzar una visión prospectiva del hecho histórico, lo que hemos se nos ha dicho del tiempo histórico continuo. Una conversa con el profesor e historiador venezolano Luis Pellicer me indicó el mismo sentido de Estes: Quienes hablan de la historia como una cosa del estudio del pasado, están atrasados, están en el siglo XVI.

Cito a Nick Estes porque la situación que ha vivido y vive la sociedad estadounidense la hace un laboratorio de experiencias sociales que no nos muestran los medios privados de libertad expresión, a pesar que algunos de esos mismos medios han impuesto toda una grilla de mentiras en las que acusan a la Venezuela Bolivariana de censuradores, con tal desfachatez e inmoralidad, como si muchos de ellos no fueron y son los principales incitadores del odio, la violencia política y las falsedades en este país y más allá.

De los pueblos originarios hay un universo de conocimientos por reconocer, palabras de Pellicer, y lo ratifica ese libro de Nick Este La Historia es nuestro futuro, la experiencia de ser un hombre sioux, profesional de la historia, no limitado al academicismo, sino que estuvo y está en el frente de lucha de los pueblos originarios de Dakota del Norte antes, durante y después, cuando se unieron indios, blancos, mestizos y negros por una causa común: el derecho al agua.

“Para proteger a Unci Maka —la Abuela Tierra—, los pueblos indígenas y no indígenas deberán unirse para frenar las fuerzas que destruyen el planeta: el capitalismo y el colonialismo. Sin embargo, los profetas y las profecías no predicen el futuro, ni son fenómenos místicos o ajenos a la historia. Son simplemente diagnósticos de los tiempos que vivimos y visiones de lo que debe hacerse para liberarnos, señala Estes en su libro.

Se llamaron los Protectores del Agua y siguen luchando por la continuidad de la vida como lo señala la filosofía lakota y dakota de (la frase) Mitakuye Oyasin, que significa «todas mis relaciones» o «todos estamos emparentados. Para ellos no existe separación entre el pasado y el presente, lo que significa que un futuro alternativo también viene determinado por nuestra comprensión del pasado, dice Este, por eso el título del libro Nuestra historia es el futuro.

Las palabras escritas por este maestro sioux desde el vientre de Estados Unidos llaman a tiempos mejores, pero para ello hay que comprender el alcance de sus pensamientos: Mientras que los historiadores tradicionales se limitan a interpretar el pasado, los historiadores indígenas radicales y los guardianes del conocimiento indígena buscan transformar la presente colonial e imaginar un futuro descolonial mediante la reconexión con los lugares y las historias indígenas. Somos gente llamada a transformar el mundo en una sociedad mejor y para ello es necesario organizar los elementos sociales de acuerdo a su función, orden e interés, como lo enseñó el profesor Frederick Griffing hace 40.