Tejer con la palabra | Mensajes urgentes de la “mujer verso, animal
fiero y tierno”*,, o lectura anhelante de la poesía de Ánjelamaría Dávila
Por Joussette Rivodó
Llegué a la poesía de Angelamaría ―también “Anjelamaría”― Dávila (1944-2003) sin intención. Revisaba bibliografías para otro escrito y me topé con su “Poema de amor para las heroínas y los héroes”. Por esos días ―después del 3 de enero― admiré el tejido de su querencia y ejercicio de amante al de la fabulación de los encuentros amorosos eróticos de las mujeres y hombres del pasado independentista:
(...)
amo, me mejorizo y hay días como ahora
en que me agobia un poco mi dicha;
en que quiero y conozco más a los héroes y siento a las heroínas
rondando cerca de mi cielo.
(...)
los veo por sus camas sumerjidos amando más que nadie (o mejor)
las veo sumerjidas
revueltas con el fruto fugaz; o aspirando entre batallas
revueltos con la fruta o entre batallas, aspirando
el recuerdo de mieles ásperas mientras diseñan estratejias;
(...)
siento que este amor se lo he robado a otra
hoy; amándonos
un día como este para la época de robles florecidos:
móviles constelados cimarrones felices
traspasamos galaxias mirándonos a fondo.
Cuando la leí yo escribía para esta misma columna, recordando a las heroínas venezolanas y cubanas que murieron defendiendo nuestro país durante el bombardeo. Enternece ese poema de Ángelamaria, con su dicha por completarse en las palabras que escribe de seguido, en la honra, íntima y expuesta, de quienes aman y luchan por la patria en el mismo gesto, en la celebración cósmica de una desobediencia cimarrona. Nos sentí cerca de ella.

Supe entonces que era puertorriqueña; me sentí su hermana. Supe que empezó a escribir poesía muy joven, pero que fue al ingresar en la Universidad de Puerto Rico cuando se dedicó a cultivar la práctica poética enlazada al compromiso político. La vida universitaria, la poesía, la historia nacional, el ser mujer, la identidad afrocaribeña… todo fundido en su práctica creadora cotidiana, todo lleno de sentido y propósito en su voz y cuerpo de poeta, declamadora, cantante, dibujante.
Hoy, cuando me dedico a escribir sobre su legado, otros poemas y versos suyos reunidos en una antología póstuma (Flor de lumbre: Guajana 40 aniversario, ICP, 2004) irradian sobre este momento histórico político. Por ejemplo, en el poema “Ante tanta visión”, la lucidez y la soledad duelen, pero no impiden llevar las únicas certidumbres en su lugar y con justeza: “con ternura”, “con tristeza”... lo que permite a Ánjelamaría, con su voz de animal, construir un puente, a través de la palabra poética, hacia la esperanza.
ante tanta visión de historia y prehistoria,
de mitos,
de verdades a medias —o a cuartas—
ante tanto soñarme, me vi,
la luz de dos palabras me descolgó la sombra;
animal triste.
soy un animal triste parado y caminando
sobre un globo de tierra.
lo de animal lo digo con ternura,
y lo de triste lo digo con tristeza,
como debe de ser,
como siempre le enseñan a uno el color gris.
un animal que habla
para decirle a otro parecido su esperanza.
Sentimos que retoma ese gesto en “Quiero sembrarme con todas mis venas”: el espanto es la conciencia ante eso que, por pasar en el momento histórico, pasa en el cuerpo. La risa, los riscos, los llanos son geografía de ese cuerpo que insiste. Parece decirnos: en el territorio no hay rendición, aunque hay hendidura.
(...)
así estoy, espantada en mi siglo y mi vena,
conciertos a montones y amontonadamente,
ciudades como muertas de ruinas inconclusas
y la muerte acechándome.
(...)
aquí, frente a los llantos
de manos que se agitan.
frente a mí, con mi risa,
frente a mí con mis riscos
y mis llanos.
abriéndome a empujones senderos y caminos
por todas mis arterias.
Quiero quedarme con esa esperanza, esa resistencia desde la palabra poética donada por Ánjelamaría, que se extiende en “A punto de ser domesticada”, donde la poesía es a la vez acto clandestino y doméstico:
(...) baja al patio oreando voces y añilosa; sacude, pincha y tiende al sol gigantescos papeles blanco cloro. sube se baña canta. más tarde tiende las camas instalándose ineludible, nocturna por fuerza compite con la noche se desnuda tentando entre la oscuridad y el placer. subrepticia y solapada avanza y vence
siempre subversiva. aquí (así) sobrevive la poesía.
*Título de una grabación donde la propia poeta declama su poesía.

Angelamaría/Ánjelamaría Dávila (Humacao, 1944 - Río Grande, 2003), fue una poeta, declamadora, cantante y dibujante puertorriqueña significativamente destacada de la Generación del 60, y del colectivo literario nacionalista Guajana. Poemarios: Homenaje al ombligo (1966), Animal fiero y tierno (1977, 1981, 1990) y La querencia (póstumo, 2006).
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