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Derreflexión | Mentalidad para afrontar retos

Por Isbelia Farías 

03/10/2026.- La actitud es crucial en lo que respecta a afrontar retos. Cada día, los escenarios en nuestra vida cambian, por lo que debemos estar preparados para adaptarnos y asumirlos, lo cual no quiere decir que debamos optar por la pasividad, sino, al contrario, entrenar nuestra mente para hacer frente a todos esos desafíos que se nos presenten. 

Hacemos planes, pero estos repentinamente pueden cambiar; entonces, lo que se había trazado ya no funciona. Sobreviene la desesperanza y la frustración, pero para hacerle frente, es necesario entrenar la mente. 

Mentalidad para afrontar retos

Todos tenemos oportunidades para crecer, pues cada uno cumple con diferentes facetas. Algunos conocemos nuestros puntos fuertes, mientras que otros están en la búsqueda. Lo importante es identificarlos. Encontrar aquello que nos motiva es un gran aliciente en tiempos difíciles.

La posibilidad de fallar siempre estará presente, pero quien no falla es porque no vive, no se arriesga, simplemente existe en modo automático. Por ello, la probabilidad de que algo no salga de la manera esperada no puede ser un motivo para detenernos. 

A continuación, algunas sugerencias para afrontar los retos:

1. Identificarlos: Debemos tener presente en qué lugar nos encontramos, a dónde queremos llegar y, sobre todo, aprender a disfrutar el camino, ya que, si valoramos el trabajo que vamos haciendo, nos sentiremos con más entusiasmo.  

2. Crear una hoja de ruta: Nuestros pensamientos pueden ser confusos, difusos, dispersos, pero una hoja de ruta puede ayudar mucho para visualizar el camino a seguir. Pues, cuando hemos fijado qué queremos hacer, entonces toca definir el cómo. No se trata de crear una planificación única, porque esta también puede fallar, sino de dejar espacio para la espontaneidad y la improvisación, si bien es cierto que la organización ayuda mucho. 

3. Hacer ejercicios de visualización: Esto es muy satisfactorio; el poder visualizar los retos ya cumplidos nos impulsa a trabajar más por ello y a ganar confianza. Cuando sientas el ánimo un poco decaído, recuerda en qué estás invirtiendo tus esfuerzos. 

4. Confianza: La autoconfianza y la autoestima juegan un papel crucial para afrontar cualquier reto. Debemos confiar en nuestras habilidades y en nuestras posibilidades. Esto ayudará a que no desfallezcamos ante las adversidades, que siempre están presentes en la vida. Sin embargo, aunque tengamos confianza en nosotros mismos, jamás podemos desestimar el poder de una mano amiga dispuesta a brindar apoyo. 

5. Pauta retos realistas: Algunos retos son más factibles que otros; por ello, debemos ser realistas, ya que, de lo contrario, la probabilidad de abandonar el proyecto vendrá más fácil. La calma también es necesaria; peldaño a peldaño se logran los objetivos. Además, con cada logro pequeño, se pueden alcanzar otros más ambiciosos. 

6. Crea un plan B: Es bueno contar con alternativas u otras opciones porque, tal como hemos mencionado, no todos los planes siempre resultan como se han ideado. Si la meta no es alcanzada en el primer intento, el entusiasmo debe prevalecer, analizar los fallos y volverlo a intentar de otra forma. 

7. Saltar a la acción: Jamás te paralices, no permitas que las dudas hagan mella. Si es necesario, puedes buscar apoyo en tu red de amigos y familiares, aquellos que te aman y apuestan por ti. Recuerda que el camino apenas comienza. 

Mucho de lo que podemos hacer está en nuestras manos, en nuestra capacidad de sentirnos capaces de lograr nuestros propósitos. 

Fluir con una actitud positiva permite que el mundo camine hacia una mejor dirección. Por ello, el trabajo inicial debe ser interno, tratando de ser mejores personas y así construir un mejor país, conectarnos de forma adecuada con nuestro entorno y con la familia.

El conformismo es un gran enemigo; la principal sugerencia es trabajar para conseguir las metas que nos tracemos y dejar a un lado esas sentencias condenatorias de “no puedo” o “es imposible”, porque son nocivas cuando se trata de asumir nuevos retos. 

Hay personas que no están acostumbradas al cambio, por lo que les resulta más difícil emprender nuevos proyectos. Sin embargo, tal como hemos señalado, el mundo cambia, las sociedades también se encuentran en movimiento, así como nuestras formas de relacionarnos, por lo que debemos adoptar una actitud positiva y hacer de nuestra mente un recipiente de pensamientos apropiados para alcanzar nuestros logros, puesto que cada día tenemos la oportunidad de nacer nuevamente. 

La prueba de ello es que, en el mundo actual, muchas carreras han dejado de existir y otras también lo harán con un poco más de tiempo; por ello debemos reinventarnos, evitar aferrarnos a lo que éramos y construir una nueva versión de nosotros. Esto significa mirar al futuro. No se trata solo de los individuos, sino también de las organizaciones. Todos debemos estar preparados para los cambios venideros.   

Ya Charles Darwin lo dijo: “Las especies que sobreviven no son las más fuertes ni las más inteligentes, sino aquellas que se adaptan mejor al cambio” (capítulo 5 de El origen de las especies).