Image

Francia: continúa rebelión estudiantil ante crisis educativa

El 90% de las universidades francesas permanecen paralizadas por la protesta estudiantil

La represión policial agrava una crisis que aún no muestra señales de solución.

13/10/26.- Cerca de 70 universidades amanecieron cerradas, y más de 6 mil 800 detenidos, en su mayoría menores de edad,  veinte denuncias por brutalidad policial, seis sindicatos en huelga y un Gobierno que sigue sin responder, en Francia.

La jornada de este martes 13 de octubre no fue una protesta más. Cerca de 70 universidades francesas amanecieron bloqueadas o cerradas, mientras la Unión Estudiantil (cifra recogida por Le Parisien) estimaba a unas 200 mil las personas convocadas a manifestarse.

 No se trata de un estallido súbito, desde mediados de septiembre, estudiantes de secundaria se plantan frente a sus centros contra horarios sobrecargados, la ausencia de profesores y condiciones de aprendizaje que consideran, sencillamente, insostenibles, reseñó la agencias de noticias TeleSur.

Lo que comenzó en los institutos ha escalado hasta convertirse en una crisis política de primer orden para el Ejecutivo de Emmanuel Macron, y la respuesta del Estado no ha sido atender el fondo del problema, sino desplegar el aparato represivo.

Detenciones masivas y represión

Según el Ministerio de Justicia de Francia, más de 6 mil 800 personas fueron detenidas en todo el país, en su mayoría menores de edad, asimismo  la policía ha abierto investigaciones internas por más de 20 denuncias de brutalidad contra manifestantes. Para sindicatos y organizaciones estudiantiles, no se trata de casos aislados de exceso policial, sino de una estrategia deliberada de intimidación.

La coalición de sindicatos de educación superior fue tajante: acusó al Gobierno de intentar "silenciar a los jóvenes mediante una represión brutal" y denunció miles de detenciones y mutilaciones durante las movilizaciones. No es retórica: es el balance de una jornada en la que el Estado respondió a la demanda de futuro con porras, esposas y calabozos.

 Pronunciamiento de la ONU

Por su parte, la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos expresó su preocupación ante los incidentes y la represión registrada durante las protestas de estudiantes de secundaria en Francia.

“Hacemos un llamamiento a todos para que velen porque estas manifestaciones sigan siendo pacíficas y porque no se recurra a un uso desproporcionado de la fuerza por parte de las fuerzas del orden. El derecho de reunión pacífica debe respetarse”, enfatizó Shabia Mantoo, portavoz de la entidad.

Esta postura fue respaldada en la víspera por el portavoz de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Stéphane Dujarric, quien afirmó que las Naciones Unidas están “firmemente convencidas de que todo el mundo tiene derecho a manifestarse pacíficamente y corresponde a las fuerzas de seguridad y al Gobierno velar porque se proteja este derecho”. Indicó. 

Mientras que el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) Francia exhortó a las autoridades a proteger a los menores, respetar su edad y distinguir entre quienes protestan pacíficamente y los grupos violentos.

Lo que el Gobierno ignora

Los recortes presupuestarios en educación superior, denunciados también por la coalición de sindicatos universitarios, deterioran aún más la calidad de la enseñanza pública, por su parte, los gremios docentes (entre ellos la Federación Sindical Unitaria (FSU), la rama educativa de UNSA y la FNEC FP-FO) convocaron huelga este martes en apoyo a los estudiantes de secundaria.

Su reclamo es contundente: el Gobierno "aún no ha respondido a las expectativas de los estudiantes", malas condiciones de aprendizaje, falta de profesores sustitutos, horarios insostenibles y ausencia de igualdad y justicia social conforman el cóctel que ha llevado a decenas de miles de jóvenes a las calles.

La jornada de este martes 13 de octubre, convierte la crisis educativa en un desafío político directo para el Gobierno de Macron. En ese sentido, Francia no enfrenta una simple huelga estudiantil,  si no  el síntoma de un sistema educativo abandonado por el Estado.

CARMEN ADRIANA DAZA / CIUDAD CCS