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Hay tensión en Europa: la crisis social multiplica las protestas

Los manifestantes reclaman frenar el avance neoliberal y recuperar los derechos sociales

Huelga general en Italia y grandes manifestaciones en Francia, Portugal y Alemania.

02/11/26.- Durante el fin de semana del 1 de noviembre de 2026, una masiva ola de protestas que sacudió a varios países de Europa, estuvieron impulsadas principalmente por movimientos juveniles (como la denominada Generación Z) y sindicatos. 

Las movilizaciones reclamaron principalmente soluciones al alto costo de la vida, la crisis de vivienda y mejoras en la educación, dejando un saldo de cientos de detenidos y fuertes disturbios nocturnos tras marchas que inicialmente eran pacíficas.

Francia: estudiantes contra la precarización

Estudiantes de secundaria retomaron este lunes 2 de noviembre bloqueos en centros educativos de París, Marsella y Lyon, como antesala de nuevas jornadas de protesta. La Unión Nacional de Estudiantes de Francia (UNEF), junto con la Unión Estudiantil y dirigentes como Sabrine Kharbach y Pierre Sourzat, convocó un "día negro" para el martes 3 de noviembre, con asambleas y bloqueos en universidades y liceos.

El jueves 5 de noviembre está prevista una movilización masiva en las calles, coincidiendo con una huelga sindical en defensa del poder adquisitivo y los servicios públicos. De este modo, el movimiento estudiantil busca articularse con la lucha laboral y convertir la crisis educativa en un rechazo más amplio a las políticas de recorte y privatización.

Los estudiantes denuncian que las respuestas del Gobierno son insuficientes frente a la desigualdad en el acceso a la educación superior, la infraestructura deteriorada, las aulas masificadas y la falta de recursos. A ello se suman el encarecimiento de la vida y las dificultades económicas que golpean especialmente a los sectores populares.

Las movilizaciones continúan un ciclo iniciado a mediados de septiembre en París y sus suburbios. La jornada nacional del 17 de octubre reunió a 550 mil personas y fue reprimida con gas pimienta, granadas aturdidoras y cañones de agua, en una muestra de la respuesta estatal frente a la protesta social.

Ante el regreso a clases, el presidente Emmanuel Macron y el ministro de Educación, Édouard Geffray, llamaron a una vuelta “tranquila” a las aulas. Sin embargo, las organizaciones estudiantiles sostienen que el Ejecutivo no escucha sus demandas y anunciaron que mantendrán la presión con nuevas acciones.

Portugal: la vivienda como derecho 

En Portugal, cientos de manifestantes regresaron a la plaza Rossio, en Lisboa, y a los puntos de protesta en Oporto para reinstalar campamentos y exigir la retirada de una propuesta de ley de alquileres que, según los movimientos sociales, elimina los topes de renta y facilita desahucios masivos. La medida es percibida como un avance de la lógica de mercado sobre el derecho a la vivienda.

La respuesta policial no logró dispersar el descontento. Tras el desalojo de los campamentos en la madrugada del domingo, la Policía de Seguridad Pública (PSP) dejó un saldo cercano a 100 heridos y 13 detenidos por "desobediencia", según informaciones recogidas por medios internacionales y agencias.

Lejos de frenar la movilización, la represión avivó la indignación. Este lunes, miles de personas se concentraron en Lisboa y Oporto para repudiar las cargas policiales y reafirmar las demandas del movimiento: derogación de la ley, control de los alquileres, paralización de desahucios y demoliciones, y expansión de la vivienda social.

En portugal exigen viviendas digans como derecho humano. 

Bajo consignas como "Mi futuro no cabe en una tienda de campaña", los manifestantes también cuestionan el impacto del turismo masivo en el encarecimiento de los barrios y la conversión de la vivienda en un activo financiero. Los colectivos han adoptado la ocupación de espacios públicos como forma de lucha, desafiando reiteradamente las órdenes de desalojo.

Las protestas cuentan con el respaldo de fuerzas de izquierda como el Bloco de Esquerda y el Partido Comunista Portugués, y se intensificaron frente a la Asamblea de la República durante el debate presupuestario. Su objetivo es presionar para que se abandonen las políticas de austeridad y se atienda la emergencia habitacional.

Las manifestaciones por el costo de vida en Alemania se tornaron violentas el sábado por la noche cuando la policía utilizó cañones de agua para dispersar a la multitud y manifestantes enmascarados rompieron los escaparates de las tiendas, mientras las autoridades advertían que el día de las manifestaciones organizadas por un movimiento liderado por jóvenes se vio infiltrado por facciones extremistas.

Alemania se suma a las huelgas

Por su parte, las manifestaciones del sábado en toda Alemania, organizadas por el movimiento “¡La generación Z se encarga de esto!”, protestaban contra el alto costo de vida, la falta de financiamiento en la educación, las preocupaciones ambientales y una posible reintroducción del servicio militar obligatorio. Esto sigue a una ola de protestas similares que se han extendido por Europa, incluyendo disturbios significativos en Francia, donde se vivió un tercer fin de semana consecutivo de manifestaciones.


En la ciudad de Colonia, donde tuvo lugar una de las mayores manifestaciones, la policía reprimió a cientos de manifestantes.

Inspirados por las manifestaciones estudiantiles del resto del continente, cientos de jóvenes marcharon bajo el lema "ya hemos tenido suficiente" en ciudades como Zúrich y Basilea en protesta contra las medidas de austeridad. Las marchas derivaron en disturbios no autorizados, barricadas en llamas y el uso de gas lacrimógeno y cañones de agua por parte de las fuerzas de seguridad.

Por su parte en Tirana, Albania se cumplieron 14 días consecutivos de protestas contra el gobierno de Edi Rama. Los manifestantes, mayoritariamente estudiantes, se enfrentaron a la policía lanzando adoquines y bombas incendiarias frente al Ministerio de Educación, lo que provocó réplicas policiales con gases lacrimógeno.

Países Bajos y Italia

En La Haya (Países Bajos) se reportó la quema de vehículos patrulla y ataques con ladrillos hacia la policía por grupos encapuchados. En Italia, huelgas nacionales estudiantiles y de trabajadores del sector público colmaron las calles de ciudades como Milán, Turín y Bolonia en contra de la inflación, lo que obligó al gobierno a mantener estrictos despliegues militares de seguridad.

Un mismo adversario: el neoliberalismo

Aunque los escenarios difieren (escuelas y universidades en Francia, plazas y campamentos en Portugal), las demandas apuntan a un patrón común: la reducción de la inversión pública, la desregulación de mercados esenciales y la transferencia de costos de la crisis a trabajadores, estudiantes e inquilinos.

En Francia, la protesta estudiantil se dirige contra la precarización de la educación pública; en Portugal, contra un mercado inmobiliario que expulsa a la población de sus barrios. En ambos casos, las movilizaciones plantean que la educación, la vivienda y los servicios públicos deben organizarse según necesidades sociales, no según la rentabilidad privada.

La semana del 3 al 5 de noviembre podrá marcar un punto de inflexión. Si los bloqueos estudiantiles y la huelga laboral en Francia convergen, y si los campamentos portugueses resisten la represión, ambos movimientos podrían consolidar una agenda común: frenar el avance neoliberal y recuperar derechos sociales como ejes de la política pública.

CARMEN ADRIANA DAZA / CIUDADCCS