Palabra rota | Besos brujos: no todas las pasiones matan

14/09/2023.- La última telenovela mundial, de acceso gratuito y obligatorio, tiene como personajes protagónicos a Luis Rubiales, el director de la selección femenina de fútbol en España, y a Jennifer Hermoso, la jugadora de esa selección, a quien Rubiales le estampó en la boca uno de los besos más fecundos de los que se tenga noticias a lo largo de toda la historia de la humanidad.

Rodolfo Sciammarella, el autor de Besos brujos, no conoció a ninguno de los dos, pero está uno tentado a creer que, en un increíble salto en el tiempo, los tenía a ambos en mente cuando escribió su famosa canción. Aquí va un trocito de la letra:

¡Déjame, no quiero que me beses!
Por tu culpa estoy sufriendo
la tortura de mis penas…
¡Déjame, no quiero que me toques!
Me lastiman esas manos,
me lastiman y me queman.

Lo particular del asunto, por no decir lo gracioso, es que ambos protagonistas de esta telenovela podrían dedicarse mutuamente esas líneas, y tendrían suficientes motivos para hacerlo. Al fin y al cabo, los dos parecieran estar al borde de sufrir serias consecuencias por tal besito.

En el caso de Jennifer Hermoso, las consecuencias vendrían por el cuestionamiento que se le ha hecho: que si aceptó el beso, que si lo celebró en el autobús, que si está respondiendo a la presión de un desaforado movimiento feminista y fascistoide.

En el caso de Rubiales, no sería solo por quedar como un pendejo, que lo es, sino por perder un trabajo del cual se dice que le reportaba cuarenta mil euros mensuales; además de pasar a la historia como el muérgano que le enseñó a la infanta Sofía que los hombres tenemos algo que agarrarnos entre las piernas.

Pero qué va, no hay tal victimización. Lo más lejos que podría llegar el asunto es a la firma de un contrato para la publicación de sendos libros en los que contarían sus sufrimientos a causa del infausto beso. Contrato que incluiría, claro está, los honorarios del fantasmita que se los escribiría.

No hay que darle muchas vueltas: las verdaderas víctimas de ese beso somos todos los que, después del culebrón de Shakira y Piqué, no encontramos modo de escapar de esta nueva vuelta de tuerca de la inacabable comedia mundial destinada a hacernos, cada día, un poquito más idiotas.

 

Cósimo Mandrillo


Noticias Relacionadas