Micromentarios | La primera huelga en el mundo

26/09/2023.- Desde hace más de cinco mil años, el ajo ocupa un lugar especial en la dieta de los seres humanos. Su cultivo tiene una antigüedad similar y, según se ha comprobado, fue una de las primeras plantas domesticadas por el hombre.

En esa larga relación, el ajo ha sido aprovechado como alimento, como condimento y también por sus propiedades medicinales.

En el centro y el sur de Asia, de donde es originario, los bulbos del ajo se usaban con fines medicinales y también como amuletos para hacerse invulnerables.

Existía la creencia de que frotarse ajo en el cuerpo protegía contra las heridas producidas por enemigos y animales feroces. Además, se pensaba que las raíces de esta planta ahuyentaban a los malos espíritus y por ello se les quemaba en los establos, mezcladas con raíces y hojas de otras hierbas, cuando se creía que el ganado estaba embrujado.

Con los bulbos del ajo también se fabricaban pequeñas figuras humanas a las que se atribuían propiedades maravillosas.
Posteriormente, en Babilonia, se consideraba al ajo una hiedra milagrosa que se aprovechaba para combatir infecciones, afecciones respiratorias y diversas enfermedades de la piel, incluso la lepra.

Los babilonios también se valían de ellos para evitar que diversos tipos de gusanos dañaran las cosechas de otros vegetales.

En Egipto, el ajo era considerado una deidad, al igual que la cebolla. A los trabajadores de las pirámides se les suministraba a diario una ración de ajo para protegerlos de las frecuentes y mortales epidemias de tifus y cólera.

Tal era la aceptación que tenía entre dichos trabajadores que sirvió de motivo para la primera huelga laboral de la cual se tiene noticia, ocurrida durante la construcción de la célebre pirámide de Keops.

En cierta ocasión, dejó de entregárseles a los trabajadores de las pirámides la ración diaria de ajo que, como ya señalamos, les permitía vencer las epidemias de cólera y tifus. Por tal motivo, miles de esclavos paralizaron sus labores.

Dicha huelga fue exitosa, pues los constructores se vieron obligados a seguir haciendo sus entregas de ajo para que los trabajadores concluyeran su colosal faena.

En nuestro tiempo, el ajo es un elemento indispensable en la gastronomía. Casi no existe un platillo exquisito donde él no esté presente. Además, su consumo es sumamente beneficioso para la salud. Contiene tantos minerales y vitaminas en cantidades minúsculas que, si estas fueran mayores, su exclusiva ingesta bastaría para la subsistencia.

Por si fuera poco, es antiinflamatorio, tiene propiedades antibióticas, reduce el colesterol, favorece el sistema inmunitario, ayuda a adelgazar, disminuye la presión sanguínea, evita resfriados y alivia el asma. En cuanto a sus efectos anticancerígenos, estos aún no se han comprobado científicamente.

 

Armando José Sequera


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