Vitrina de nimiedades | La Guayana Esequiba más allá del 3D

09/12/2023.- Podemos considerar una obviedad decir que luego del 3 de diciembre hubo "un día después". Es evidente en el calendario, pero muchas veces pasa desapercibido en nuestro horizonte. Vivimos tan intensamente las situaciones que rara vez nos preguntamos: "¿Y luego?". En el caso de la Guayana Esequiba, esa pregunta tiene múltiples respuestas, en especial cuando revisamos nuestra relación con el territorio y con símbolos tan potentes como un mapa.

No me detendré en el cuento de la zona en reclamación y las rayas que por décadas nos decían: "Acá hay algo que es nuestro, pero no termina de serlo". Todos nos enfrentamos a esa imagen en la primaria. La pregunta más bien es cómo vivimos sin ir más allá de la disputa por la soberanía de ese espacio, que pudo pasar años detenida. En dos platos: ¿qué significa esa lengua de tierra que reclamamos como nuestra? ¿Por qué muy pocos saben cómo son quienes habitan esos 160 mil kilómetros cuadrados? ¿Qué se consigue en ese espacio? ¿Cómo se vive?

¿Cómo son los amaneceres esequibanos? ¿Cómo son las relaciones sociales? ¿Cuál es su identidad cultural? ¿Qué grado de cercanía sienten con el resto de Venezuela? ¿De qué se ríen? ¿A quién le reclaman sus desgracias? ¿A qué le temen? ¿Cómo ven el futuro? ¿Cuáles son las bases de su identidad? ¿Cómo franquear ese límite que el derecho internacional impone? En definitiva, ¿cuál es el rostro humano de quienes viven en un espacio que se encuentra bajo la sombra de la diatriba jurídica y geopolítica?

Detrás de esas preguntas simples no hay inquietudes básicas. Con ellas se revela un potente desafío: pasar a sentir la Guayana Esequiba como nuestra, de la misma forma como podemos hablar de otras regiones de nuestro país. A pesar del referendo consultivo, aún queda el gran reto de derribar falsas creencias, mentiras y mitos sobre esa porción de territorio que nos pertenece: pasar del dicho al sentimiento. Después de decir: "El Esequibo es nuestro" o "El sol de Venezuela nace en el Esequibo", ¿cómo hacemos esas frases parte del ser venezolano?

Esa es una tarea tan importante como todas las acciones diplomáticas y legales que se iniciaron tras los resultados del domingo. Basta prestar atención a conversaciones en plazas, calles y unidades de transporte público para ver cómo se mantienen vivas mentiras como la supuesta entrega del territorio, la reducción de un reclamo histórico a simples intereses petroleros y la profunda desestimación de una etapa que será desafiante para nuestra república.

Todavía queda mucho trabajo en el campo político, ideológico y cultural. No hay peor riesgo que sentirnos ajenos a una lucha tan compleja. Corresponde ahora crear un imaginario distinto sobre la Guayana Esequiba, capaz de conectarnos con ese territorio de la misma forma como lo hacemos con otras regiones de Venezuela. Apenas comienza el desafío.

 

Rosa E. Pellegrino


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