Historia viva | Chávez multiplicado en Maduro

13/03/2024.- ¿De dónde viene Chávez? Del pueblo de Sabaneta de Barinas, pero decía el mismo comandante que él ya no era Chávez, que era pueblo. Fue en la campaña electoral de 2012 en Apure donde, en medio del dolor físico, el comandante echó el resto de su alma a volar por las sabanas y montañas de Venezuela. No fue una frase para una campaña electoral, sino una de las razones de por qué somos un pueblo rebelde.

¿De dónde viene Maduro? El presidente Maduro es un líder de origen popular, primero como habitante y estudiante en el sector San Pedro, Los Rosales y luego en el Valle, en la parroquia Santa Rosalía, al sur de Caracas. Por tanto, conoce la idiosincrasia del pueblo caraqueño y del pueblo venezolano, como lo hizo Chávez en su momento con Sabaneta y el llano venezolano. Esos espacios que vieron crecer al presidente Maduro desde niño, en su adolescencia y en su adultez, ya como líder sindical del Metro, son referentes para su discurso político, porque le permiten conectarse emocionalmente con una audiencia amplia.

Ahora, el lenguaje de Chávez y el uso de figuras mitológicas en su discurso no solo se circunscribieron al contexto político nacional venezolano. Recordemos aquella frase: "Huele a azufre… Ayer estuvo el diablo aquí", en la ONU en 2006. La figura universal descriptiva del mal con sorna, un humor del que tenemos mucho que aprender de Chávez, siendo tal cual como somos, alegres, corajudos, pero, sobre todo, entendidos en conciencia histórica y política.

¿Y quién lo salvó cuando el golpe de Estado de 2002? El pueblo civil y el pueblo militar, pero hubo gente que pensó que Chávez era un ente sobreprotegido por Dios, según una señora de Pariaguán en Anzoátegui. ¿Y quién nos salvó de la violencia entre 2014 y 2019? El mismo pueblo que nos salvó del golpe de Estado. Esto hay que memorizarlo.

Tanto Maduro como Chávez comprendieron el imaginario popular venezolano porque vienen de raíz popular. Chávez era de Sabaneta, vivió rodeado de afectos rurales y campesinos y calificó siempre como buen hijo, buen estudiante, buen militar, buen líder y un excelente comandante y presidente. Maduro, de San Rosalía, pertenece a otro escenario popular, pero con la misma raíz del pueblo venezolano.

Por tanto, se pusieron en línea afectivo-emocional con el pueblo, según tres razones del imaginario popular venezolano. Analicemos dichas razones en sus narrativas como líderes:

  1. El imaginario religioso de Cristo como hombre justiciero. Es el mítico personaje que abogó por los pobres, el sacrificado en la cruz para redimir por el perdón de los pecados, el traicionado por Judas. Chávez también fue traicionado, igual que Maduro lo ha sido, pero ellos nunca traicionaron a su pueblo. ¿Qué otra figura es más potente que la de Cristo redentor en el común del pueblo venezolano? En sus discursos siempre está Cristo como guía.
  2. La mitología de las ánimas. El sincretismo hizo posible que sobrevivieran las culturas originarias de América y África, transformadas en figuras creadas por el pueblo que refuerzan los actos de fe y voluntad de hacer el bien. Chávez hablaba con frecuencia de las Ánimas de la Sabana. Y qué éxito tuvo aquella campaña de Santa Inés de 2004, el primer referéndum revocatorio que permitió su legitimación como Presidente después del golpe de Estado y el paro petrolero en 2002 y 2003, cuando recuperó para la imaginación y la memoria nacional a Florentino y el Diablo, la leyenda legendaria entre el bien y el mal. Fue escrita por el poeta barinés Alberto Arvelo Torrealba y quedó registrada históricamente en un contrapunteo que interpretó el Carrao de Palmarito y José Romero Bello, grabado en 1965.
  3. El sentimiento de la épica del pueblo luchador venezolano. Chávez resignificó esa épica con los símbolos patrios, la bandera, el escudo y el himno, pero sobre todo con el procerato independentista, con Bolívar a la cabeza, junto a Sucre, Miranda, Simón Rodríguez y Ezequiel Zamora, Guaicaipuro y Andresote, personajes reivindicados. Pero, además, es de los pocos presidentes en el mundo en cuyos discursos se dio el "lujo" de historiar la política. Es una narrativa épica donde reconoció el alma más interna y profunda del sentimiento popular venezolano.

La profesora Yolanda Salas, en un ensayo de 2001 titulado "La dramatización social y política del imaginario popular: el fenómeno del bolivarianismo en Venezuela", presenta una verdad histórica para comprender esa narrativa épica de Chávez:

Bolívar, héroe cultural, fundador y civilizador de naciones, convertido en padre de la patria, encarna dentro de esa tendencia al profeta que se retiró del reino de este mundo y dejó tras sí un mensaje que el sentir popular ha transformado en esperanza.

A ambos líderes les ha tocado asumir las resignificaciones del nuevo Estado, como cuando Chávez comenzó a transformar el Estado colonial y neoliberal que ya no se sostenía porque no daba respuestas al pueblo. Ahora le toca a Maduro pujar por el Estado comunal con las banderas del bolivarianismo. Hoy el actual Presidente ha convocado para construir radicalmente un Estado social, comunal, de derecho y de justicia. No es un cambio, es una transformación, como lo señaló e inició Chávez en su momento.

 

Aldemaro Barrios Romero


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