Al derecho y al revés | A Carratú lo dejaron por fuera

03/04/2024.- La denuncia o sapeo del almirante Carratú, a mi entender, es más grave de lo que parece y corrobora el planteamiento de no bajar la guardia.

Al menos no mientras el país siga con sanciones desestabilizantes.

Esto que equivale a que los Estados Unidos en su política injerencista deje de financiar cuanto proyecto golpista presentan en el norte los emigrados violentos.

Por ejemplo, el almirante Carratú Molina, quien fue jefe de la Casa Militar de Carlos Andrés Pérez, denuncia, en una misiva dirigida al alto gobierno yanqui,  que en Miami están reclutando mercenarios para insistir en otro Macutazo como aquel que fue desmantelado por el Poder Popular del pueblo de Chuao, estado Aragua.

Carratú muestra su molestia porque según escribió: "Esos mercenarios no son venezolanos", con lo cual se desprende que no tienen influencia en nuestra FANB ni podrán triunfar.

Esto último no lo dice textualmente Carratú, pero leyendo su misiva uno entiende que él sí tiene influencia en una FANB, después de dos décadas de pasado a retiro, y que su persona entre los invasores garantiza el éxito de un golpe de Estado en Venezuela.

Estará al corriente el almirante de lo que escribe y también sabrá las razones que lo llevan a tan extrema demostración de exceso de autoestima.

En cambio no lo escribe en su carta el almirante retirado, pero es un corolario su lamento cuando expresa que “los dólares que les den en USA a esos mercenarios y a quienes los reclutan, están previamente perdidos porque van a fracasar y se robaran lo que sobre”.

Al almirante Carratú cuando fallezca lo pueden colocar en una urna blanca, como corresponde a los bebés que mueren en olor a ingenuidad.

La corrupción que se ha visto en el interinato no solo ha calado entre las filas de los políticos venezolanos que viven en el extranjero, sino que esos pillos seguro que les pegaron la enfermedad a los gringos.

En los Estados Unidos se vive un año electoral y a sabiendas de que es imposible un golpe militar en Venezuela, no por ello los yanquis dejarán de financiar cualquier estupidez contra las instituciones venezolanas, tal como se ha visto en el pasado reciente.

Allá saben que “los valientes y patriotas” de la oposición recalados entre Miami, Madrid y Bogotá, ni empujados con bayoneta se montan en una lancha invasora, porque de eso no son capaces por falta de aquello que el comandante Chávez una vez recordó en un discurso frente al Jardín Botánico.

Pero de lo que sí son capaces, y sobran voluntarios, es de “administrar” los fondos que les adelanten desde el gobierno Biden, para “derrocar el régimen” venezolano que preside Nicolás Maduro.

Esa función no conlleva riesgos y siempre deja mucho dinero que nunca será controlado, y los fondos son tan grandes que queda un ñereñere para todos.

Es decir, para los nuevos y viejos jefes de la oposición que viven expatriados, pero también para sus socios yanquis: unos republicanos como Marcos Rubio, otros demócratas, todos buenos “cátcheres” como llaman en Maracaibo a los que reciben reales regalados, y no se les salen de la mascota.

Es que la corrupción que los estadounidenses siempre dijeron que era un mal latino, ahora se está comiendo a los Estados Unidos.

 

Domingo Alberto Rangel 


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