Contraplano | Invencible hito del nuevo extremismo francés

20/07/2024.- Por fortuna, muy pocas veces se ruedan en el cine explícitas escenas de violación sexual. Cuando es así, estas suelen dejar una fuerte marca en los espectadores, tal y como sucedió con El último tango en París (Italia y Francia, 1972), que condujo a la actriz Maria Schneider a la desgracia, y con Acusados (Estados Unidos, 1988), en la que vemos a una jovencísima Jodie Foster siendo atacada sucesivamente por varios hombres en un bar.

No obstante, creo que nada iguala al impacto que genera la violación que aparece en Irreversible (Francia, 2002), en la que, en nueve minutos sin cortes, Monica Bellucci es ultrajada, golpeada y desfigurada en un solitario y subterráneo pasadizo de París. El fuerte desagrado de esta escena —en la que recrearon digitalmente el órgano sexual del violador— perdería potencia sin la vorágine violenta que le antecede, en la que se ve un espectacular aplastamiento craneal durante una pelea en un club de sadomasoquismo homosexual llamado Rectum.

Aunque el director Gaspar Noé confesó que todo se trató de algo instintivo, pareciera que desde un principio concibió el guion (que consta solo de tres páginas) para desagradar y espantar al público. Con una cámara en constante movimiento, angustiante banda sonora, secuencias con desmedida violencia, en un montaje invertido que al principio confunde, Irreversible es un clásico imperdible del cine indigesto contemporáneo.

Recuerdo perfectamente que esta cinta llegó a Venezuela en 2004, dos años después de su estreno en Cannes 2002, a propósito de un Festival de Cine Francés. Para ese momento, la clasificación que consiguió en el país fue "D" (para mayores de 21 años), una categoría que raramente otorga el Centro Nacional Autónomo de Cinematografía Nacional y las autoridades municipales. Este hecho resultó decisivo para que fuera al cine por Irreversible.

Al salir de clases de la universidad, cerca del mediodía, me dirigí solo a un cine en El Marqués. Fue la primera función del día para esa película; es decir, la de la una de la tarde. Era obvio que por el horario y la casi inexistente promoción para estas producciones, la sala estaba medianamente vacía. Al comenzar, me inquietó ver los créditos invertidos, pero con el pasar de los minutos comprendí que se trataba de un truco narrativo.

En mi caso, confieso que, por tomarme desprevenido, me desagradó mucho la escena del extintor. Acostumbrado, para ese entonces, a no ver películas tan explícitas, creí que el director cortaría o no mostraría toda esa secuencia. Pensé que pararía la cámara o que no captaría cómo el hierro destrozaba los huesos faciales del personaje, dispersando la masa encefálica y la sangre por el piso.

Específicamente, de esta secuencia, otro elemento que me inquietó fue la música que la acompaña, que luego supe que fue compuesta por Thomas Bangalter, ex Daft Punk. Además, en los planos del Rectum vemos rápidamente un fisting (práctica sexual extrema, cuya definición se las dejo pendiente) y pillamos, también fugazmente, a un calvo masturbarse en cámara.

Después de investigar, supe que el club sadomasoquista llegó a existir en París bajo otro nombre. También fue de mi conocimiento que el túnel era real (solo que era blanco y no rojo) y que los hombres que vemos en esta secuencia son clientes y no actores profesionales que decidieron participar en la cinta. Para hacerlo más llevadero, Noé se les unió y resultó ser el calvo masturbatorio.

Por esta película, también conocí a Jean-Louis Costes, el hombre que practica el fisting y es azotado por el personaje principal. Costes (quien fue amigo de Noé por un tiempo) es un artista de la escena postpánica de Francia, caracterizada por obras teatrales que mezclan terror, humor y euforia. Para lograr este objetivo, Costes idea sus asqueantes presentaciones con sexo, regurgitación, sangre y defecaciones. Supongo que actuar en Irreversible fue una clase de plastilina para él.

En esta película, también vemos una escena de sexo oral real y conocemos la famosa droga popper, nitrato de amilo, muy usada en las películas pornográficas gays, con la que los actores logran, según dicen, más placer.

Otro dato curioso de Irreversible es que usa buenos trucos de edición para presentar el corte final como una sola toma secuencia. Además, los efectos hacen parecer que la cámara atraviesa espacios imposibles, como la carrocería de una ambulancia o un vidrio de un automóvil sin romperlo. Asimismo, Noé y el técnico de sonido agregaron un zumbido casi imperceptible —muy parecido al de un terremoto— para incomodar aún más al público.

Todo esto hizo que 200 personas de 2.400 abandonaran la proyección durante su estreno en Cannes, según reseña la prensa. La salida del público, sin embargo, no fue solo en dicho festival. Las dos veces que la vi en el cine en Caracas pude notar gente asqueada dejando la sala.

Aunque ya han pasado muchos años, Irreversible sigue siendo considerada como un hito invencible del nuevo extremismo francés, una ola de producciones que aparecieron a comienzos de siglo marcadas por tramas transgresoras llenas de violencia. En esta lista están también Al interior (Francia, 2007) y Martyrs (Francia, 2008), dos cintas que también recomiendo ver con mucha cautela.

Para intercambio de opiniones y conocer más sobre el nuevo extremismo francés, así como de Irreversible y otros trabajos de Noé, puede escribir a columnacontraplano@gmail.com.

 

Carlos Alejandro Martín


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