Caraqueñidad | San Bernardino fue, pero ya no es (primera parte)

Vollmer y otros acaudalados dieron incio a una idea

17/10/22.- Lo que nació como un híbrido de ideas progresistas para poblar una privilegiada zona caraqueña con el menor impacto sobre la naturaleza y brindando comodidades y novedades a sus habitantes, pertenecientes a la emergente clase media de esa Caracas que pasaba de rural a petrolera, hoy es apenas un dibujo de horror de lo que pretendió ser, tanto en el plano arquitectónico, habitacional y comercial, como en el interpersonal.

Tanto así que, duélale a quien le duela, la presente crónica, presentada en dos entregas, lamentablemente no puede titularse de otra manera más que San Bernardino fue, pero ya no es".

Rico, sí, pero no tanto

San Bernardino nace como producto de una interesante variación de perspectivas para innovar en aquella creciente ciudad de inicios del siglo XX. Allí, posiblemente iría a establecerse ese nuevo caraqueño con cierto poder adquisitivo para aspirar a algo mejor que lo colonial del centro, pero no tan cómodo, ni tan estrambótico, ni tan caro como El Paraíso, el Country Club o La Florida.

Una arquitectura basada en la llamada escuela hausmaniana, expuesta por el prestigiado francés Maurice Rotival, encargado de llevar adelante gran parte de la modernización del nuevo proyecto de ciudad. Pero, además, había que respetar lo estético y lo natural que brindaba aquel paradisíaco paisaje enclavado en la vieja hacienda cafetalera de la familia Vollmer.

En asociación con otras familias acaudaladas de la época, como los Gamboa, los Blanco Uztáriz y los Machado, los proyectos arquitectónicos para la ocupación urbana del lugar fueron cocinando ideas y se pasó de la idea a la realidad. Más adelante, hubo que agregar la tan demandada vivienda plurifamiliar, que exigía o proponía la nueva población que llegó al lugar procedente de Europa, huyendo de los horrores de la Segunda Guerra Mundial.

Al estilo Vollmer

Lo que dio origen al nacimiento de San Bernardino como proyecto, a partir de 1897, fue en realidad la valoración capitalista de la familia Vollmer (dueños de la hacienda donde luego se fundó el urbanismo) con respecto al valor de la tierra, con más precio y aprecio del terreno para la construcción que para la producción agrícola. ¿Se entendió?

De lo deportivo a lo social

Se imprimió mucha vida al sector. Desde lo deportivo hasta lo social y lo político. Allí nace el primer club deportivo registrado en el país, el club Atlético San Bernardino. El primer equipo de fútbol es el San Bernardino. Son génesis de la primera rivalidad de beisbol entre Vargas de La Guaira y San Bernardino de Caracas, en su estadio que luego se llamó Brooklyn de Sarría (porque estaba en los linderos del este con esa zona).

Allí, en 1902, Cipriano Castro inauguró –extraoficialmente– sus Juegos Olímpicos: 100 metros planos, salto con garrocha, salto alto, salto largo, tiro al pichón y partidos de beisbol.

Era una zona muy atractiva. Y si a ello se sumaba su cercanía con el centro de la ciudad, más todas las bondades naturales, como vegetación, fauna, clima, el Ávila (Guaraira Repano) y sus quebradas, resultaba irresistible.

Reordenamiento pequeñoburgués

Los nuevos habitantes eran gente con cierto poder adquisitivo, clase para la que un automóvil estaba entre lo necesario y lo suntuoso. Una Caracas en crecimiento requería nuevas formas de viviendas, con mayor población en el menor espacio posible; y sin llegar a la sobrepoblación, se necesitó ampliar unas vías y construir otras para asegurar mayor afluencia.

Por ello, las avenidas Urdaneta y su continuidad, la Andrés Bello, pasaron a tener un doble rol: vías de comunicación y zona limítrofe de la naciente urbe.

Como el proyecto era en serio y en grande –y arrancó con bastante dinero–, se planificó para respetar el ornato, el pulmón y las quebradas provenientes del gran cerro norteño; todo en beneficio de los nuevos habitantes, quienes además demandarían servicios como salud, abastecimiento y recreación.

Servicios y esparcimiento

Nacen así establecimientos y lugares para satisfacer necesidades básicas como salud y recreación. Se construyen la Policlínica Caracas, la plaza La Estrella y sus venados, o más adelante en el tiempo el edificio de la Electricidad de Caracas. San Bernardino hizo espacios para el Centro Médico y anexos, la Maternidad Santa Ana, el Hospital de Niños JM de Los Ríos, el Instituto de Otorrinolaringología y otros centros de salud, en su gran mayoría de carácter privado.

El Hotel Ávila, erigido en terrenos de Rockefeller, en lo que inicialmente se había planificado como sede del Palacio de Gobierno, fue célebre por sus vistosos carnavales, que congregaban a la clase alta y a los políticos de entonces. Además, el Hotel Potomac, que ganó centimetraje de prensa porque allí secuestraron al futbolista del Real Madrid, Alfredo Di Stéfano, en 1963...

Luis Martín


Noticias Relacionadas