Horizonte de sucesos | Rituales

El objeto a adorar es una excusa para congregarse

13/11/22.- Cuando a varias personas se juntan bajo un pensamiento común, suceden cosas milagrosas, y eso lo saben quienes se reúnen para adorar a dios, ver un partido de fútbol o van a un mitin político. 
 
Sucede que al parecer el objeto a adorar deja de ser importante y lo que vale es la reunión en sí, la voluntad de encuentro y lo que se siente en esa conexión mítica compartida. 
Para ilustrar un poco esta idea, traigo una anécdota universitaria de cuando estudiaba en la Facultad de Humanidades y Educación en Universidad de Los Andes, en Mérida, no importa el año. 
 
En aquel tiempo había de todo en esa facultad (no puedo hablar de ahora porque la opinión generalizada es que la universidad anda en estado terminal), una fauna atolondrada de diferentes edades. Los viernes por la tarde, puntuales, llegaban unos viejos sacados como de otro tiempo. Unos barbudos, con la pinta clásica del poeta setentoso y oliendo a café y cigarro, ocupaban las mesas de la biblioteca. Nadie decía nada de ellos más allá de asociarlos con filosofía. 
 
Lo cierto es que un día un profesor me dijo que esos señores desde hace 20 años, en aquella época, se reunían religiosamente cada viernes para leer y discutir Crítica a la razón pura, de Immanuel Kant, lectura que, según el profesor, ya habían hecho en varios idiomas. Lo sorprendente es que en todos esos años no habían dado con la fórmula para desentrañar lo que quiso decir el filósofo. Nadie duda de que sea una lectura difícil, eso lo sabe una profesora de Teoría Literaria que, por venganza, nos mandó a leer ese bloque en menos de una semana para que hiciéramos un ensayo. Raspamos, obviamente. 
 
En esa conversa con el profesor llegamos a la conclusión de que en ese ritual, el filósofo europeo no importaba tanto. Incluso llegamos a pensar que esa reunión se convirtió en inercia pura. Tal vez una necesidad de no dar con la fórmula para seguir reuniéndose cada viernes y compartir el café, los cigarros y las galletas. 
 
Heatcliff Cedeño
 

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