Historia Viva | Bolívar-Piar: reflexiones éticas

Donde reposan los principios éticos donde debemos enfocar nuestras miradas retrospectivas

16/11/22.- La 18° Feria Internacional del Libro de Caracas se presenta con una nueva oleada de libros en la que observamos las espumas de un mar de conocimientos que se despliegan maravillosamente, en la superficie de ese océano de libros y los debates sobre procesos históricos como el del general Manuel Piar que revive al personaje, su tránsito vital y que nos da la oportunidad de profundizar sobre los tiempos de la lucha por la independencia actual.

Esas discusiones que tienen más de dos siglos, registran un hondo interés en términos de la ética y moral política y militar, que el final del túnel nos da las luces para valorar lo ocurrido un octubre de 1817 cuando ocurrió el fusilamiento del General en Jefe Manuel Piar luego de un proceso de juicio que explica por si solo el fondo del asunto y es la decisión definitiva del Libertador de consolidar la unidad de mando en un contexto de confrontaciones por el control del poder por parte de los jefes patriotas orientales.

El mismo Piar lo reconoce ante Mariño cuando decide entregarse a sus compañeros de armas que lo llevarían a un juicio final para afrontar la pena máxima establecida en los códigos de procesos militares reconocidos por los patriotas desde 1813.

Más ese proceso nos sirve también para analizar la historiografía tradicional que trata de manipular una confrontación contra Bolívar en su discurso antibolivariano muy velado por una seda de criterios que trasluce los propósitos político ideológicos de la actual derecha fascista y que nos da la posibilidad de revisar una lección ética en la elaboración de un relato histórico justo y verdadero.

Los que se han animado por historiar el juicio de manera recurrente y por ese hecho puntual del fusilamiento desenfocan otros aspectos relevantes de la praxis ´política y militar de Manuel Piar, como el reconocimiento de los pueblos originarios y el uso de tácticas guerrilleras en métodos de guerra que sorprendieron a los veteranos oficiales españoles como el mismo Morillo y De La Torre y por el cual se graneó victorias decisivas.

El mismo Bolívar y su alto mando lo elogiaron ante las victorias obtenidas en El Juncal y luego en San Félix donde fueron cruciales esas tácticas de guerra popular que el mismo Libertador acogió y puso en práctica en las subsiguientes campañas.

Bolívar dio cuenta de una visión continental de la guerra, tenía claro para si y su equipo de pensadores militares que la estrategia era de largo aliento y de dimensiones continentales, con categórico proyección de la unidad de mando y la unidad patriótica como fortaleza inexpugnable para las victorias independentistas.

Caer en la retórica del “chisme histórico” es cuento para señoras oligarcas sin oficio de siempre, sean caraqueñas, bogotanas o quiteñas, la lección ética de Bolívar es que supo valorar los principios doctrinarios en un contexto de caudillos que solo pensaban en “paisitos” de pequeños intereses individuales y no en grandes repúblicas como las que empujo ante todas las adversidades, desde su ser individual y como colectivo social en un acto de transformación para dar el salto cualitativo sustancial hacia el derrotero de la felicidad posible y de construir repúblicas en términos prospectivos. 

A Bolívar le tocó seguir viviendo para historiar lo ocurrido y a Piar le tocó morir lamentablemente pero ya su obra política-militar lo relata como actor-autor de un proceso fulminantemente humano, ambos fueron a la vez en un mismo momento histórico adalides del porvenir y lo digo porque los liderazgos revolucionarios deben mirar ese espejo colocado en las marquesinas de un relato histórico que no debemos ver con el prisma ingenuidad ni con simpleza política, pero si con el cuidado crítico.

Esa historia no da otras lecturas y es como aquella realidad nos confronta con las pugnas de los liderazgos por el poder y el perfil ético para sostener la doctrina fundacional y la realización de los sueños de una humanidad que sostenga en el tiempo el sueño de la felicidad posible para un pueblo demócrata socialista.

 Que los liderazgos deben ser capaces de entender las vueltas del tiempo, de la unidad de fuerzas y que la humildad, como los valores del honor y de la dignidad se remontan sobre el individualismo, las parcialidades partidistas, la corrupción, la riqueza fácil que se va igualmente ligera porque su maleta está vacía de virtudes, 

Bolívar y Piar siguen enseñándonos esos valores, a pesar de lo lamentable de un hecho puntual, es allí, donde reposan los principios éticos, donde debemos enfocar nuestras miradas retrospectivas para trazar las que habrán de venir.

Aldemaro Barrios Romero | venezuelared@gmail.com


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