AfroUrbe | AfroFilven: en la casa Saharaui

Por el derecho a la autodeterminación del pueblo Saharaui

20/11/22.- La Feria Internacional del Libro de Venezuela en 2022 es un acto de reparación para la afrovenezolanidad y de vindicación a las escritoras venezolanas. Sí. Han sido 11 días de disfrutar a plenitud la Galería de Arte Nacional junto a nuestro pensamiento, sentir y accionar hecho palabra. Han sido días de dar cuenta de la visibilidad de las interpretaciones afrovenezolanas, de esclarecer la verdad histórica del legado afro.

Ha sido una semana de sentirnos en casa. Así me lo hizo saber Ana Alhennawi en el stand de la embajada de Egipto en Venezuela. Tuve la oportunidad de visitar una casa de Saharaui.

Visitar una casa del pueblo Saharaui implica tomar un vuelo de 10.000 kilómetros hasta llegar al desierto del Sahara Occidental, del cual ellos y ellas son los habitantes autóctonos. Afortunadamente, en medio de la Galería de Arte Nacional, Lirio Reyes y Sid Ahmed me lo hicieron sentir.

Viví por media hora en la jaima, la casa tradicional del pueblo nómada Saharaui, que ha existido durante siglos en el desierto del Sahara, el más grande del mundo. La calidez de su gente, la riqueza del té y del dátil, fruto del desierto, su música, su vestimenta, nos llevaron a comprender la autodeterminación de este pueblo.

Cada visitante de la Filven recibimos especial atención hasta portar por un instante la vestimenta de este pueblo. Las mujeres utilizan la melfhe, vestimenta tradicional de la mujer Saharaui. La melfhe está constituida por una tela de dos metros. Me cuenta Lirio que esta indumentaria tiene un símbolo importante dentro de la lucha del pueblo, de la justa causa del pueblo Saharaui por su soberanía.

Esta justa lucha es a raíz de la invasión a sus tierras por parte de Marruecos y Mauritania en 1976. Los hombres Saharaui se van a la guerra para luchar por su tierra, por el respeto a la vida y la diversidad en la inmensidad del Magreb. En ese instante, sigue Lirio, mujeres, niñas, niños y ancianos caminaron por el desierto desde la zona del Atlántico hasta las arenas de la provincia de Tinduf, Argelia, tierra cedida por el presidente argelino de la época para construir los campamentos de refugiados, que este es uno de los campamentos de refugiados más grandes del mundo, desde hace 47 años.

La melfhe era el único cobijo que tenían las mujeres en ese trayecto para proteger a sus familias, del que de día era su vestido en el viaje y en las noches en el riguroso desierto servía como tienda para la pernocta. Con estas melfhes construyen el primer asentamiento en Tinduf. Pues bien, en el tiempo se han configurado tiendas con otros materiales.

La melfhe protege del voraz clima del desierto que puede llegar incluso a 62°C, se cubren completas cuando ocurren las tormentas para que la arena no ingrese de ninguna manera al cuerpo. Esto nos lleva a pensar y dejarnos arrastrar de alguna manera a la islamofobia, al pensar en la subordinación de las mujeres al verlas vestidas a cuerpo completo. Hay un sentido cultural, identitario y religioso, pero no es -apuntala Lirio- para obedecer al cuerpo objeto de la islamofobia occidental. Por el contrario, la figura de la mujer es fundamental en la cultura saharaui -como hemos visto- son las protagonistas en el desplazamiento, asentamiento y construcción del nuevo hogar, debido a la guerra y la búsqueda por exterminar una cultura que está sobre una gran mina de fosfato a cielo abierto, a pesar de las prohibiciones internacionales para no extraer esos recursos naturales.

Por el poder dael cuido de la vida, de la organización de la existencia en el desierto es fundamental que el pueblo Saharaui, su cultura, su vida, el liderazgo de la mujer en cargos de elección popular sea  por las potencias occidentales de las que Francia juega un papel central como imperio.

¡Por el derecho de autodeterminación del pueblo Saharaui!

Mónica Mancera-Pérez | @mujer_tambor

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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