Letra veguera | La parroquia del barrio

02/04/2025.- Fueron mis últimos años de infancia, hasta hace poco, cuando la vida fue volcándose de tal manera que resultó imposible recobrar la identidad de los vecinos y las viviendas se convirtieron en hospedajes de hierro colado con perros encerrados. Como suele ocurrir cuando la muerte viene a buscar entre la gente un acompañante eterno, y su ausencia se siente, y luego se recuerda como antesala de un olvido de mancha vieja en la esquina de la vereda, yo viví en un barrio de Barinas que la ansiedad pequeña burguesa, in crescendo, le quitó el nombre por "urbanización".

Su nombre era y sigue siendo Juan Antonio Rodríguez Domínguez, en honor a un nutreño nacido el 11 de octubre de 1774.

Fue firmante del Acta de la Independencia y dirigente civil de aquel histórico movimiento revolucionario.

Hijo de Gregorio Urbano Rodríguez y de María Domínguez, realizó sus primeros estudios en Nutrias e ingresó en Mérida en el Seminario de San Buenaventura.

El destino no le permitió ser cura, aunque se le había expedido en 1794 permiso para llevar hábitos sacerdotales.

Después asistió en la Universidad de Caracas a las clases de Derecho Civil y Canónico. En 1800 recibió el grado de bachiller en Derecho Civil, y en 1804, el título de licenciado. Pronto regresó a la provincia de Barinas y vivió algún tiempo en La Cruz, pueblo de españoles que había fundado el gobernador Fernando Miyares. En 1810 se hallaba en Caracas, donde residía cuando estalló el movimiento del 19 de abril, del cual fue partidario. Días después, la Junta Suprema lo designó agente fiscal del Tribunal de Apelaciones, Alzadas y Recursos de Agravios. En agosto de 1810, los vecinos del barrio caraqueño de San Lázaro lo nombraron como uno de los electores primarios que debían a su vez elegir luego a los diputados de Caracas al Congreso de 1811. Cuando se realizaron las elecciones en la provincia de Barinas, hallándose él en Caracas, fue elegido diputado suplente por Nutrias, siendo el diputado principal Miguel María Pumar. Como este se excusó de asistir, Rodríguez Domínguez se juramentó en su lugar el 25 de abril de 1811. El 28 de junio fue elegido presidente del Congreso para el mes de julio. Como tal, le correspondió dirigir los debates de la sesión del 5 de julio en la cual fue declarada la independencia.

Esta breve historia de su vida pocos parroquianos la saben, porque, quizás, poco importa saber de ese pasado tan pesando, y, sobre todo, porque, en 1961, quedó atrapado en las garras del Pacto de Punto Fijo y "adscrito" a la parroquia Rómulo Betancourt, nombre del padre de la democracia que pasó a la historia por liderar un régimen represivo y de custodia de la renta petrolera.

Dos cosas, simultáneas, pasaron una tarde en la plazoleta Rodríguez Domínguez, frente a la vieja casa de la familia Rosa Patriotas con Chávez Frías, que ahora es sede del Comando Carabobo del municipio Barinas. Un grupo de viejos amigos (y cada día de más jóvenes "viejas" amigas del hoy nuevamente candidato Adán) nos reunimos para iniciar una forma de activar la campaña electoral desde el ángulo del afecto, que a final de cuentas es uno de los más relevantes del chavismo en todas sus manifestaciones.

El comandante Chávez puso siempre de relieve su amor por la gente que lo ama, y también su llanero y venezolanísimo sentido del humor —Reynaldo Iturriza escribió en su blog un excelente artículo sobre el tema, de lectura recomendada—, amor y afecto que aquí se encuentran como la imagen y el espejo.

Nuestra reunión nos hizo conversar, pues, desde, por y hacia el afecto como un valor revolucionario fundamental y bolivariano, pues bastaría revisar las infinitas cartas del Libertador para verificarlo, aun en las más álgidas circunstancias de la guerra.

Pero, claro, lo del afecto viene a cuento sin que cada una y cada uno de nosotros vaya a pensar siquiera de pasada en abandonar o descuidar las enormes responsabilidades que tenemos como militantes de organizaciones revolucionarias, como funcionarios (los que lo fuimos o somos aún) y como activistas por el socialismo, por la vida y por el vivir bien de las mayorías.

El otro punto fue el que la camarada Inés (la Nena) despertó en la concurrencia cuando recordamos que el espacio donde se desplegaba esta célula militante del afecto es la parroquia Rómulo Betancourt.

Resurgió el asunto, ya propuesto en distintos ámbitos del PSUV y algunos consejos comunales de la parroquia, de la necesidad de promover el cambio de nombre de la misma, pues el que tiene, para la mayoría de sus habitantes, resulta chocante, oprobioso y antihistórico.

Se propuso, con una muy clara y convincente exposición de motivos de Wladimir Ruiz Tirado, que emprendiéramos todo el movimiento, los trámites, consultas y demás acciones para cambiar el nombre de RB por el de un viejo luchador socialista barinés y antiguo habitante de la parroquia, quien fuera por demás uno de los primeros ductores del comandante Chávez: José Esteban Ruiz Guevara.

Sería una forma de hacer justicia por doble vía: suprimimos colectivamente un nombre oprobioso y homenajeamos a quien fue y seguirá siendo por siempre un ejemplo de intelectual revolucionario.

Yo me siento desde hace tiempo vecino de la parroquia Ruiz Guevara.

 

Federico Ruiz Tirado


Noticias Relacionadas