Ad libitum | José Terán: un hombre audaz
05/04/2025.- A veces me pregunto qué estrategia estaría planeando José Terán para mantener a salvo su negocio en esta época de streaming, Spotify, descargas de música y contenido por internet.
José Terán fue un empresario disquero muy importante en la distribución y venta de discos y películas en DVD en el mercado nacional.
Tuve el gusto de conocerlo en el año 2005, cuando comencé a colaborar con Discos Velvet en la producción de proyectos especiales.
En la compañía, la gerencia la ejercía Ely Suárez, quien había ascendido desde almacenista hasta ser el hombre de confianza del gran jefe, José Page.
Gracias a sus ideas, Velvet pudo reflotar su catálogo y rescatar mucho material olvidado en el archivo. Su propuesta fue presentar productos con una selección muy cuidada, pero que además incluyeran notas biográficas de los artistas. Ely me confió muchos de estos proyectos.
Terán tenía una oficina en el edificio de Velvet y era el encargado de comercializar el material. Fue un hombre audaz para los negocios, con vasta experiencia en el mercado discográfico venezolano. Como empresario y proveedor, no solo hizo un trabajo logístico de consideración para hacer llegar a todas las discotiendas del país su material, sino que también abrió nuevos canales de distribución en librerías y hasta farmacias.
Echando la mirada atrás, pensando en esos días, me doy cuenta de los cambios significativos en el negocio de la venta de música grabada.
En ese momento, pensábamos que la mayor amenaza eran los llamados discos piratas. A nadie se le ocurrió que, en un abrir y cerrar de ojos, ya no existirían ni los discos originales ni tampoco los piratas. A la postre, el negocio quebraría para todos y su majestad el internet regiría el comercio de las grabaciones.
Gracias a mi trabajo con Velvet, Terán me dio la oportunidad de producir algunos de los discos que él estaba interesado en sacar al mercado para su propia compañía, llamada CDDVD Music.
Luego me pidió que lo ayudara con la preventa anual de su negocio. Este era un evento de postín que contaba con una presentación musical y la reunión de todos los dueños de sellos disqueros, distribuidores y la gente que manejaba el disco en Venezuela.
En 2007, Terán era el único que invertía en una reunión de esa magnitud, apostaba por aumentar su catálogo y ofrecer al público variedad y calidad.
Recuerdo nuestros almuerzos en el restaurante Javier de Quinta Crespo para discutir los pormenores de la preventa. Luego daba vueltas por su oficina con una calculadora en la mano, escudriñando los costos de cada proyecto y estimando el margen de ganancia.
Terán fue un gran comerciante. Estoy seguro de que en esta época algo se le habría ocurrido para continuar ganando dinero vendiendo música. Ignoro qué haría, pero sin duda estaríamos en algún proyecto.
Luis Ugueto Liendo