Letra Fría | ¿Películas vaqueras o de vaqueros? (II)

El salvaje oeste fue cuna de tensiones y rencores, gobernada por la ley del revólver

20/01/23.- La aparición del oro y la plata, el extenso territorio virgen poblado por amerindios, y la esperanza de pioneros en establecerse en una tierra propia, fueron quizás las motivaciones del mayor desplazamiento humano de los Estados Unidos. Sin embargo, la tierra pródiga era como ya se le decía “El salvaje oeste”, fue una cuna de tensiones y rencores, no existía la ley, y la poca que existía era la ley del más fuerte, la ley del revólver. Todos iban armados, muchos rezagados de la guerra de Secesión entre el norte y el sur, los indios americanos se resistieron sin mucho éxito, lo que terminó en masacres por la superioridad del armamento de los “carapálidas”. Aquello se convirtió en el paraíso de los bandidos buscados en otras poblaciones del este, por lo que el asalto a bancos, diligencias, mineros, grandes y pequeños ranchos, incluyendo las caravanas de colonos, se convirtió en la orden del día.

En medio de aquel “sálvese quien pueda”, donde hasta las prostitutas iban armadas en muchos casos, surgió ese grupo humano de los vaqueros, léase cuidadores de vacas, que incluía jóvenes solteros en busca de fortuna y por supuesto, pistoleros. De allí surgió un género literario popular que devendría en las películas vaqueras o de vaqueros, valga decir wéstern en el género cinematográfico.

El primer director fue Edwin Porter, en 1903 con Asalto y robo de un tren, muda de 10 minutos, y por supuesto John Ford, con obras como La Diligencia, El hombre que mató a Liberty Valance, Pasión de los fuertes, entre otras, Howard Hawks con sus ríos (Rojo y Bravo); William Wellman (con su excelente Caravana de mujeres); Budd Boetticher (Los cautivos); Anthony Mann (Veracruz), y otros que se acercaron ocasionalmente al género, como el recomendado por mi profesor Leonardo Guilarte, Raoul Walsh (Murieron con las botas puestas); Fred Zinnemann, con (Sólo ante el peligro); Nicholas Ray (Johnny Guitar, muy buena por cierto) Delmer Daves (Flecha rota); King Vidor (Duelo al sol); George Stevens (Raíces profundas) de una larga lista que continuará.

Humberto Márquez


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