Caracas 28, de Mayo de 2026
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Tejer con la palabra | Gloria de cuerpo presente

27/05/2026.- Saludando a Aminta Beleño, en el stand de la Editorial Trinchera, la Feria del Libro Internacional de Venezuela, en su más reciente edición, en Caracas, me topé con la silueta inconfundible de nuestra Gloria —no estaba ahí de cuerpo presente—; tuve la suerte de leer poesía con otras mujeres admirables como ella, en la sala que durante la feria llevó su nombre. Recuerdo eso mientras escribo, a poco más de un mes de su partida. La evoco mientras escucho su Cantata a Fabricio Ojeda. Así como aparece en la portada del poemario Fémina. Versos de la nieta del panadero (Andares 1985-2025). En mi corazón veo a Gloria Martín caminar por los pasillos universitarios.

De esos tiempos recuerdo sus libros: Metódica y melódica de la animación cultural (1992) y De los hechizos de Merlín a la píldora anticognitiva (1995); referencias para la militancia por una producción simbólica emancipadora, si se rastrea en la historia cultural venezolana la trama de una memoria cultural y un fuego colectivo transformador. Pero no conocía su poesía. Fémina… (2025), editado por Editorial Trinchera, traza una ruta amorosa por esos andares de Gloria. Un transitar afectivo se siente desde las palabras inaugurales que le dedican Amílcar Figueroa, Lil Rodríguez, José Delgado y Óscar Acosta.

Con la sensación de ir entre gente querida transcurren tres partes: Hiedras (1985-1992); De lirios y delirios (1994-1999) y Pensar es altamente femenino (2000-2019); mucho se puede decir sobre ellas: por ahora, me dedicaré a algunos poemas que honran la amistad militantemente, celebran la cercanía con quienes se comparte la premisa de crear, escribir, cantar y vivir la vida y la muerte desde el ímpetu revolucionario. Les revive, hablándoles a partir de su propia obra. Gloria dedica Este es el prólogo a García Lorca, y con ese gesto enuncia su voz poética, la de:

una mujer de a pie y a quien, de paso,

el arroz se le quema

o bota por despiste el agua fría que acaba de sacar de la nevera.

Quien se enluta ciertas fechas

y al instante el ánimo le sube

pues entre ceja y ceja tiene metido

que hay que cambiar al mundo y celebrarlo.

 A la muerte de su Alí, hermano y colega, con quien fundó la cooperativa Cigarrón, le escribió: “Primera vez que me devuelves la guitarra / salvándola del hielo y de la cal” y unas líneas después: “Primera voz de mástil para estandartes / (...) si vuelvo la cabeza no te encuentro / si miro hacia adelante te revivo”. También los poemas dedicados a Frida:

 La que inventa para amar el verbo "yo te cielo"(...)

 De fondo, las ganas insolentes de vivir, la marcha

 deslumbrante

 de un corazón de maguey que se acuchilla.

Y a Manuela “Coronela, libertaria, / desterrada y maldecida en rezo fariseo / ahora atiende los ‘ven luego’ de los pueblos / suyos de alma, …”conjugan homenaje, manifiesto y horizonte para la verdad poética. Inolvidables en este sentido son los versos escritos durante el encarcelamiento de Chávez, en el poema Antesala:

Tu espera es una sombra que anda suelta,

que sabe que la cuenta es regresiva,

que el mundo sigue dando muchas vueltas

y el coronel sí tiene quien le escriba.

La historia familiar, enlazada con dignidad y ternura a la dimensión política del cuidado y al horror del fascismo, es otro rumbo que aparece en el poemario. La poeta escribe In memoriam a su madre, Magdalena Gómez, como en Cuánto trabajo, la canción que, con la voz de Mercedes Sosa, le regaló a todas las mujeres cuidadoras:

 La vi quemar el agua,

 la vi mojar el fuego…

 le vi crecer las manos

 velando nuestro sueño

 …Mi madre fue mi padre,

 mi voz y mi alimento.

Y en 15 M. Versos de la nieta del panadero, la vemos decir, para no olvidar nunca:

No pasarán, me lo dijeron mis abuelos maternos,

corderos airados, delatados, presos, hambrientos y

huesudos

con cuatro hijos por banda

bombardeados con chuscos de blanca y blanda miga

aquel amargo insulto

para romper su orgullo

y sofocar sus cantos.

Reluce en todos estos versos un presente cuando la memoria, viva y coleando, da fuerza para el andar urgente ante el devenir. Claro que hay otras sendas en el poemario, con las que aquello se teje: la crítica incisiva a los enquistamientos de la academia y el sector cultural; su mirada sobre la cotidianidad política venezolana; su hacer, pensar y sentir rebelde en las muchas formas del amor; su canto hermanándose a los pueblos víctimas de explotación y genocidio. Fémina es un bálsamo de contundente lucidez y ternura, oportuno, esperanzador.

Gloria Martín (Madrid, 1945 - Caracas, 2026). Cantautora, poeta, investigadora cultural, docente, militante revolucionaria. Entre sus poemarios están Versos de un o sea no pacífico (1985) y El perfume de una época (1998).

 

Joussette Rivodó

Comunidad de autoras Tejer con la palabra

@tejerlapalabra/@jurivodo