La comunidad de El Guarataro abre camino a la ciencia popular
Guarura impulsa una ruta científica vinculada al desarrollo comunitario con diversas áreas
05/06/26.- Entre experimentos, kits tecnológicos, expresiones culturales y la emoción de niños y jóvenes, la comunidad de El Guarataro, en la parroquia San Juan, celebra la inauguración de laa primera Sala de Ciencias comunitaria de Venezuela, un espacio que busca acercar la investigación científica, la robótica y las nuevas tecnologías a la vida cotidiana de las comunidades.
La iniciativa forma parte del Proyecto Cultural Guarura, integrado por la Organización Cultural Sembrando Tradiciones, el Grupo Folclórico Experimental Tambor y Gloria y la Escuela Bolivariana del Poder Popular, organizaciones que acumulan más de 40 años de trabajo en formación, cultura y organización comunitaria.
Gracias a la dotación de kits tecnológicos entregados por el Ministerio del Poder Popular para Ciencia y Tecnología y la Fundacite Caracas, la nueva sala abre sus puertas para motivar a niños, niñas y adolescentes a explorar el mundo científico desde una perspectiva vinculada a las necesidades y potencialidades de su sector.
Durante el acto, Guillermina Colmenares, directora de Semilleros Científicos de Fundacite Caracas, destacó la importancia de que este espacio funcione dentro de una organización comunitaria.
"En Caracas tenemos 72 aulas de ciencia y con la de hoy serían 73.Las demás están en las escuelas y esta está en el barrio, dentro del corazón de El Guarataro… para nosotros es maravilloso participar con ellos aquí en Guarura como parte de ciencia y tecnología” explicó.
Asimismo, indicó que cada herramienta entregada busca despertar la curiosidad científica de las nuevas generaciones. "Cada uno de esos tubos de ensayo que hoy les traemos se convierte en una experiencia maravillosa de ciencias para los niños y niñas", afirmó.
El niño preguntón
La actividad contó con la participación de estudiantes de distintas instituciones educativas de la zona. Entre ellos estuvo Luis Antuán, quien manifestó su entusiasmo por el nuevo espacio.
"Venir para acá, para Guarura, me encantó", comentó.
Otro de los asistentes fue Jesús David, niño de la comunidad, quien expresó su interés por aprender sobre programación y tecnología.
"Me gustaría encontrar los primeros algoritmos digitales que nunca vi, entender cómo se hacen los códigos madre, tener los códigos 0, 8, 7, para entenderlos cómo se hacen", dijo.
Por su parte, el coordinador del Proyecto Cultural Guarura, Ulises Castro, explicó que la apertura de la Sala de Ciencias es el resultado de un proceso organizativo que combina décadas de trabajo cultural con una visión de futuro basada en la innovación.
"Esta primera sala de ciencias no es fortuita ni azarosa. El Proyecto Cultural Guarura es heredero de 40 años de tradición cultural, organización popular y formación de nuevas generaciones. Estamos comprometidos con formar a nuestros niños y niñas en las tecnologías de punta", señaló.
Castro destacó que la propuesta busca promover una ciencia aplicada a la vida y al desarrollo comunitario.
"Estamos apostando por una ciencia vinculada a resolver problemas y desarrollar capacidades para el desarrollo endógeno y sostenible de la comunidad. Trabajamos bajo la visión de que la ciencia y la tecnología deben estar subordinadas a la vida y al bienestar de la sociedad", afirmó.
La ruta científica
La nueva sala constituye el punto de partida de la denominada Ruta Científica Guarura, un proyecto pedagógico permanente que contempla seis estaciones dedicadas a la astronomía popular, investigación aplicada, resolución de problemas comunitarios, agricultura urbana, integración entre arte y tecnología, y comunicación comunitaria.
Sus próximos pasos incluyen desarrollar una en el Junquito, para así ampliar y demostrar que la soberanía tecnológica también puede construirse desde las comunidades, combinando el conocimiento popular, la cultura y la ciencia para impulsar nuevas oportunidades de desarrollo para las futuras generaciones de El Guarataro.
ARIANNA HERNÁNDEZ / FOTOGRAFÍA: AMÉRICO MORILLO / CIUDAD CCS
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