Caracas 06, de Junio de 2026
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Vitrina de nimiedades | La experiencia de perderse (casi) todo

Por Rosa E. Pellegrino 

06/06/2026.- Desconectarse del mundo, a pesar de ese cordón umbilical llamado teléfono, parece imposible. El miedo a perdernos cualquier detalle —el famoso FOMO— ya nos llevó a crear rituales para saltar a cada rato sobre la pantalla. Si los mensajes no llegan, iremos por nuestra dosis de sobreinformación. Pero hay momentos, benditos momentos, en los cuales esa microadicción se esfuma, aun con el mismo vehículo de nuestras fijaciones digitales.

Mientras millones huyen de las noticias, otros simplemente son alejados de ellas. La vida también impone sus reglas. Si a usted le pasa lo mismo que a mí, le gusta estar enterado del presente, pero ha sido absorbido por alguna matrix circunstancial, sirve decirle que al parecer no se ha perdido de mucho. Las angustias de las últimas semanas son las mismas, eso sí, con apenas elementos nuevos.

Un vistazo a las noticias parece confirmar que no nos hemos perdido nada que no pudiera preverse: América Latina sigue su giro a la derecha, un camino salpicado por la dualidad de los procesos electorales como herramienta de confrontación inevitable y las movilizaciones populares tratando de contener el avance de un esquema cada vez más radical. Mientras tanto, Cuba sigue siendo objeto de los mecanismos de asfixia más voraces que conozcamos en este lado del mundo.

En Medio Oriente, Ormuz sigue demostrándole a los mortales promedio cuánto ignoramos del valor estratégico de lugares que suenan ajenos, pero que cuentan con una carga histórica silenciada por los mecanismos de acceso a la realidad. Eso, al parecer, seguirá siendo así con la inteligencia artificial, cuya capacidad para mantener una sociedad fue probada en una simulación. En un experimento, Grok destruyó el mundo en cuatro días… Bueno, otros venían dañando cosas. Solo siguió su entrenamiento.

Si las noticias duras jamás serán lo suyo, aún está a tiempo de dejarse arrastrar por la presunta “fiebre” del fútbol, otra muestra de geopolítica contemporánea que preferimos matizar con camisetas y álbumes. Las dualidades de Norteamérica ante Latinoamérica y países del Sur Global se aprovechan de una dinámica hegemónica para demostrar cuánto nos falta para construir otro escenario posible.

Otros temas están allí: el ébola, la visión de la Iglesia católica sobre la tecnología, supuestas peleas propiciadas por termos de agua que se hacen más virales que grandes conflictos históricos. El mundo sigue desbocado a su modo, y no espera por confirmar si estamos enterados.

Solo hay una cosa que uno, crecidito en años, puede extrañar cuando una situación nos aleja de la infoxicación: un periódico en papel. No invasivo, esperando por nosotros. Fuera de eso, no viene mal esta experiencia de perderse (casi) todo.