Caracas, 10 de junio 2026
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Al derecho y al revés | ¿Otra conquista del sur?

Por Domingo Alberto Rangel

10/06/2026.- La noticia viene del sur, pero no de Chile o Argentina, sino del estado Bolívar, donde, unidos, militares venezolanos y gringos "ponen orden" en la zona minera de El Callao.

Organizar esa inmensa región ha sido anhelo de todos los gobiernos venezolanos, de tantos que a veces pareciera que mantener el statu quo donde impera el contrabando y la violencia es una parte que, por pena, no aparece en las tantas constituciones que hemos tenido.

Precisamente, la letra de nuestra Constitución es el problema, porque, según se lee en nuestra carta fundamental, no les es permitido a militares extranjeros andar armados por el territorio nacional, salvo como parte de un acuerdo en calidad de "invitados" entre gobiernos.

Así ha sido siempre, salvo cuando, por una disposición del Libertador, se permitía que tropas británicas desfilaran en Colombia —país del cual formábamos parte los venezolanos de entonces— "con banderas desplegadas y a tambor batiente", como pago en especies por la ayuda de la llamada Legión Británica.

De manera que esta presencia si solo fuese para ayudar a nuestro gobierno en hacer cumplir el derecho a explotar el oro, inocentemente sería bienvenida.

Sin embargo, las cosas es mejor hacerlas bien, y bien es otra cosa diferente...

Lo más lógico era que nosotros les pidiésemos ayuda a los gringos, que ellos aceptaran y que nosotros pagáramos esa "ayuda", por aquello de que "no hay almuerzo gratis", como dijo un economista premio nobel hace tiempo.

Para eso antes habría que componer lo que falta después de los lamentables sucesos del 3E.

Lo primero, si se tratara de una agresión militar —como todo indica que fue lo sucedido la madrugada del 3E—, cabría un tratado de paz antes que nada.

En Estados Unidos, el Congreso no duda de que el 3E hubo una acción de guerra contra nosotros, aunque el Departamento de Estado, en varias ocasiones, insistió —para luego desdecirse— que ese día hubo una "extracción policial" con ayuda de efectivos militares. Bajo esa mirada, no sería necesario un tratado de paz. Sin embargo, las consecuencias indican más bien la primera hipótesis, a guisa de posibilidad.

Así, nuestro gobierno ha quedado emasculado al quitarnos la comercialización del petróleo y el oro, que significa más del 80% de los ingresos en divisas, en un país que, tras años apoyando la industria, sigue importando casi todo (aunque el presidente secuestrado se ufanaba de lo contrario).

El oro es lo que estas tropas formadas por venezolanitos y gringos intentarán controlar en el estado Bolívar. Ojalá y les vaya bien, porque en medio de la selva no enfrentarán a militares venezolanos, sino a garimpeiros de Brasil y guerrilleros colombianos, tanto del ELN como de las FARC y otros grupos.

Ello puede terminar en una escalada de militares yanquis, con muertos en un territorio similar al de Vietnam.

Esperemos que la sensatez se imponga antes de la elección de "medio término" y busquen una fórmula para convivir después de la embarrada del 3E. Espero que en esta nueva conquista del sur no llenen a Venezuela de bases militares gringas, como en Colombia, donde ni se paró la violencia ni dejaron de producir drogas.