Letra veguera | El asedio a Cuba
Por Federico Ruiz Tirado/Pedro Téllez
24/06/2026.- Son dos los secretos mejor guardados por cronistas del Caribe, del pasado y del presente: el sitio de Cartagena hace más de 200 años y el de La Habana, setenta años como bloqueo y varios meses como asedio (es tristísimo dar la cifra exacta en días de hambre y falta de luz).
El sitio de Cartagena lo dirigió el general español Morillo en su guerra a muerte contra colombianos y venezolanos.
Morillo fue designado por el Trump de entonces, disfrazado de Marco Rubio, Fernando VII, como jefe del Ejército español, para "poner orden" en el régimen colonial establecido en la región americana.
Muchos seguidores del régimen monárquico en Venezuela comenzaron a morir de simpatía al enterarse de las medidas impuestas por Pablo Morillo para "restablecer la autoridad del rey" y asegurar la manutención de sus tropas.
Obviando la destrucción en que había quedado la Costa Firme con la Guerra a Muerte de 1814, el pacificador impuso la confiscación de "habas, frijoles, maíz y hasta las semillas destinadas a la siembra de conucos; todo era presa de los comisionados, además de ser cargo de los pueblos alimentar las partidas que llevaban para auxilio de este saqueo disfrazado" [Juan Manuel Cagigal, Memorias sobre la revolución de Venezuela, pág. 157].
Resistir
Dirigían la resistencia del bloqueo Castillo, neogranadino, y Bermúdez, venezolano. Resistieron 102 días. Epidemias y hambre provocaron la muerte de la tercera parte de los habitantes de la ciudad. Doscientos diez años después se inicia el otro secreto mejor guardado del Caribe: el asedio total a Cuba. Una orden ejecutiva que no permite pasar petróleo a la isla. El asedio se inicia el 3 de enero, cuando bombardearon a Venezuela.
El mismo día del bombardeo a Caracas y del asesinato de una centena de militares venezolanos y cubanos y secuestros del presidente de Venezuela y de su esposa, Nicolás Maduro Moros y Cilia Flores.
Ese día se inicia el martirio de los habitantes de la isla, que ya en días superó el antecedente del asedio a Cartagena de Indias. Ahora es el imperio heredero, y si la toma de Cartagena conllevó a la reconquista de la Nueva Granada, la toma de Cuba significaría la conquista de América Latina por parte de Estados Unidos.
Todo esto lo prevé Simón Bolívar y por ello convocó el Congreso de Panamá, del que en estos días se conmemoró el bicentenario. Un barco de bandera rusa hizo un largo viaje desde Eurasia; un tanquero que llevaba petróleo (energía) para los habitantes de la isla fue obligado a regresar sin descargar frente a las costas. Se llama Universal y nos involucra a todos los que contemplamos lo que está pasando.
No es azar ese nombre. Tiene una gran carga simbólica. Recordemos el cuento de Kafka, el artista del hambre. Al final, las hojas del calendario con los días del ayuno estaban esparcidas por el piso, y el artista continuaba su ayuno sin que a nadie le interesara el asunto.
Sería luego sustituido por una pantera como atracción del circo luego de su agonía solitaria. A diferencia del bloqueo de Cartagena, que era dirigido por un español (el que mal recordamos por el puente Morillo de San Blas), este asedio norteamericano lo dirige Marco Rubio, nieto de cubanos, mal hijo de la isla. Esperemos que la conmemoración de los doscientos años del Congreso de Panamá incluya unas palabras, una línea al menos, sobre el sitio de Cuba.
La esencia de esa reunión era que no sucedieran cosas como las del 3E, inicio del asedio a Cuba y del protectorado a Venezuela. Si no se logró la unidad de América en Panamá, por lo menos que se mantenga la unidad de los venezolanos en torno a nuestra presidenta interina Delcy Rodríguez.
Recordar el Congreso de Panamá sin mencionar el asedio es un contrasentido. En la dictadura de Pérez Jiménez se hizo una primera conmemoración impregnada de mentiras del panamericanismo que denunció en su momento el entonces joven Pedro Ortega Díaz y escribió un documento al respecto. Copiamos sus palabras porque tienen vigencia: "El panamericanismo es la doctrina del imperialismo yanqui para tratar de dar marco legal, institucional y orgánico a su dominio económico, político, tecnocientífico y cultural, y a la consiguiente explotación de nuestros pueblos. Cualquier somera relación de la historia del pasado y presente siglo así lo comprueba", escrito en 1954 con ocasión de la X Conferencia Interamericana realizada en Caracas, tiene absoluta vigencia.
Recordemos hoy el Congreso de Panamá pidiendo el cese del sitio a Cuba.
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