Ahora los pueblos | Venezuela a prueba de sismos
Por Anabel Díaz Aché
Hoy nos convertimos en el crisol inquebrantable de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, 850 hombres y mujeres que decidieron tomar la carrera de las armas y hemos sido formados en sus 12 academias militares. Recibiremos un grado que constituye una responsabilidad histórica: ser continuadores de una lucha que no terminó en el siglo XIX, sino que se transforma cada día en la defensa de nuestra soberanía, nuestra paz y nuestro pueblo.
Teniente Melisa Volcán Morales, 5 de julio 2026
09/07/2026.- Cuando se cumplían 205 años de la batalla que marcó en Carabobo la independencia de Venezuela, el 24 de junio, el país fue estremecido por un doblete sísmico que dejó consecuencias catastróficas en pérdidas humanas y materiales. Estos daños agravan la ya delicada situación por la que atraviesa la república desde los bombardeos del 3 de enero. Sin embargo, la historia recuerda que no es la primera vez que la nación se encuentra en tan difíciles circunstancias que, aunque muy similares a las del pasado, parecieran dibujar distintos resultados.
A 214 años del doblete sísmico de 1812
Aunque en el bucle de los ciclos históricos los acontecimientos parecieran repetirse, cada contexto está marcado por múltiples factores que lo hacen único e irrepetible. El doblete sísmico del 26 de marzo de 1812 no fue solo una catástrofe natural, sino el catalizador que contribuyó a sepultar políticamente la Primera República. En palabras de Bolívar: “El terremoto del 26 de marzo trastornó, ciertamente, tanto lo físico como lo moral; y puede llamarse propiamente la causa inmediata de la ruina de Venezuela” (1812).
Hoy, quienes esperan con codicia ciega la caída de la Quinta República han dejado fuera de sus análisis un conjunto de circunstancias que diferencian cualitativamente la situación de nuestros inicios republicanos. En el Manifiesto de Cartagena (1812), el Libertador señala, refiriéndose a los terremotos, que: “…este mismo suceso habría tenido lugar, sin producir tan mortales efectos, si Caracas se hubiera gobernado entonces por una sola autoridad, que, obrando con rapidez y vigor, hubiese puesto remedio a los daños sin trabas ni competencias…”. La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, se puso al frente de la situación sin titubeos. Como una sola autoridad, el Gobierno de Venezuela actuó con rapidez y vigor en la atención a la población. Lamentablemente, este accionar lo conocemos los afectados directamente y quienes acudimos a las fuentes oficiales para mantenernos informados. Los buitres mediáticos extendieron sus alas e impusieron la matriz de opinión sobre la desatención e incapacidad del Gobierno para enfrentar los efectos de este desastre natural. Pese a la arremetida mediática, los hechos siempre terminan por demostrar la verdad.
“Un Jueves Santo la hicieron y un Jueves Santo la pagaron”
Tristemente, siempre habrá quienes intenten aprovechar el golpe moral de los eventos devastadores en la población para la manipulación ideológica. La Iglesia católica, predominantemente realista, aprovechó los eventos sísmicos para infundir miedo y socavar la moral del pueblo bajo la narrativa de un "castigo divino" por rebelarse contra el rey. Los clérigos se valieron de una coincidencia temporal: tanto el 19 de abril de 1810 —declaración de la independencia— como el 26 de marzo de 1812 —el terremoto— cayeron en Jueves Santo. A esto se sumó la selectividad geográfica de una secuencia de terremotos casi simultáneos que destruyeron los principales bastiones republicanos: Caracas, La Guaira, San Felipe, Barquisimeto y Mérida; en contraste, las ciudades fieles a la Corona, como Coro, Maracaibo y Guayana, salieron ilesas.
En 2026, han sido los datos facilitados por las fuentes oficiales los que han dado al traste con los falsos relatos. El Estado venezolano ha realizado un despliegue comunicacional que permite mantener a la comunidad nacional e internacional informada, en tiempo real, sobre los avances en materia de rescate y ayuda humanitaria. De este modo, se neutralizan los discursos de pánico o desestabilización mediante voceros oficiales. Podemos afirmar que no estamos en la “infeliz Caracas” que le tocó vivir a nuestro Libertador; hablamos de una nación en pie, con un gobierno con un sólido mando político-militar. Una Venezuela que, pese a la catástrofe natural acaecida, presenta una capacidad de orden público superior a la mostrada por los Estados Unidos durante los tres días de festividades del Día de la Independencia, las cuales dejaron un saldo lamentable de 100 personas asesinadas y 340 heridas en 20 tiroteos masivos, según datos de la organización sin fines de lucro Gun Violence Archive. Finalmente, cabe recordar que Bolívar culminó su célebre Manifiesto de Cartagena (1812) indicando la necesidad de la unidad de las naciones latinoamericanas y caribeñas para alcanzar y conservar su derecho a vivir en paz.
Fuentes consultadas:
Bolívar, S. Memoria dirigida a los ciudadanos de la Nueva Granada por un caraqueño, en Cartagena de Indias, 15 de diciembre de 1812. Disponible en: https://archivodellibertador.gob.ve/archlib/web/index.php/site/documento?id=1313
RT. Un centenar de personas muere en tiroteos durante las celebraciones del Día de la Independencia de EE. UU., publicado el 7 de julio de 2026. Disponible en: https://actualidad.rt.com/actualidad/615268-centenar-personas-mueren-tiroteos-dia-independencia-eeuu/amp
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