Rostro de mujer | El arte de habitar el presente y abrir puertas...
con el corazón
Por Nirman García Berbeo
11/07/2026.- Hay personas que transitan la vida recolectando pedazos de belleza en un cuaderno de notas y transformando el ruido del mundo en poesía. De alma sensible, verbo pausado y una profunda vocación humana, el equipo de Rostro de mujer sostuvo una conmovedora entrevista con Rosanna Marín Leal, una zuliana que ha entendido que, aunque los retos de un país o de la vida personal parezcan ramificarse en diversas direcciones, la raíz de todo siempre es la misma: el amor y el buen trato.
Poeta —autora de los libros Más pálido azul y Superficies de lo denso— y actual estudiante de la maestría en Política Exterior en el Instituto de Altos Estudios Pedro Gual, nos regaló en este espacio una mirada honesta sobre el legado, la resiliencia y el verdadero significado del éxito.
Para nuestra invitada, el paso por este mundo no se mide en títulos ni en glorias efímeras, sino en la huella invisible que dejamos en los demás. Es por ello que destacó su visión de vida:
Mi legado es la gentileza en todos los entornos donde me desenvuelvo; la amabilidad, el afecto, la calidez y el amor. Esa es la llave que abre todas las puertas. Si el respeto y el buen trato se replicaran, tendríamos un mundo mucho más lindo.
Esa misma sensibilidad la conecta con la música de su tierra. Admira profundamente el jazz y a creadores como Alfredo Naranjo y Biella Da Costa. Del maestro Naranjo destaca su capacidad única de transitar con "sabrosura" y maestría desde el género urbano y la salsa hasta el jazz, definiéndolo como un artista completo, pero, sobre todo, profundamente humano.
Su proyecto más grande es seguir conquistando esa paz interior que permite entender que la solución a los grandes dilemas no está afuera, sino en nuestro propio centro. Desde ese espacio de calma, dibuja dos sueños perfectos: ver a su hija convertida en una mujer segura de sí misma, independiente, feliz y dueña de sus propias elecciones, y encontrar un espacio físico propio, un refugio personal frente a la inmensidad del mar.
Desde su experiencia y su andar, Rosanna comparte un mensaje contundente para todas las mujeres: evitar la trampa de las comparaciones.
"Esa es más bonita, aquella tiene mejor suerte o un mejor esposo... eso solo hace daño", explica con lucidez. Su invitación es a no perderse de vista, a mantener la fidelidad con una misma, incluso cuando la vida da giros inesperados. A veces, un revés no es el fin, sino el desvío necesario hacia el camino que realmente debíamos transitar.
"No se abandonen, no se desaparezcan por complacer. Muchas veces callamos para no hacer ruido o para no molestar. Pero poner límites y expresar nuestra voz, de manera respetuosa, no tiene nada de malo. Al contrario, es lo que nos hace volver a nosotras mismas".
Con la misma honestidad con la que escribe sus poemas, Rosanna aborda un tema sensible y profundamente educativo para las familias que enfrentan el diagnóstico de un hijo con alguna condición o padecimiento.
Sabe que el primer impulso humano ante la dificultad puede ser el cuestionamiento, el dolor de preguntar ¿por qué a mí? o la falsa creencia de que se trata de un castigo divino. Ante esto, su mensaje es de alivio: no están solos.
El llamado de Rosanna es a derribar los viejos estigmas de ocultar o eclipsar lo que es diferente. "Aceptar, aunque sea doloroso, trae una liberación profunda", asegura. La clave está en buscar el apoyo de profesionales y especialistas que guíen el proceso, pero, sobre todo, en amar y aceptar a los hijos tal y como son. Porque solo desde la aceptación se puede acompañar con verdadera luz.
No cabe duda de que la historia de Rosanna Marín nos recuerda que la vida, al igual que la buena música y la poesía, se vive mejor cuando nos atrevemos a escuchar nuestro propio compás y a validar nuestra propia voz, además de habitar el presente con gratitud, defender nuestro espacio con respeto y recordar que la gentileza es una revolución silenciosa capaz de cambiar el mundo.

Una historia que nos recuerda el valor de la autenticidad.
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