Caracas, 23 de julio 2026
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Jorge Beens y Tsunami: los rostros detrás de los milagros

A casi un mes del doble terremoto, los héroes que eran anónimos nos visitaron

Jorge nos relató cómo convirtió a Tsunami en un perro rescatista.


22/07/26.- Este miércoles la redacción de nuestro diario digital Ciudad CCS detuvo su pulso habitual. Entre los escritorios cubiertos de papeles, pantallas encendidas y tazas de café frío, vio entrar a las figuras que encarnan la esperanza y la constancia de la Caracas y La Guaira golpeadas por el doble terremoto: el rescatista Jorge Beens, su canino Tsunami y Marian Bártoli, representante del equipo del Team Tsunami.

Ver al canino caminar en medio de nuestro espacio de trabajo fue entender de un solo golpe la dimensión de la ternura y de la valentía. Con sus nueve años a cuestas y esa mirada hipnotizante de ojos heterocromático (uno azul como el mar del Litoral que fue a salvar, y otro marrón como la tierra que aprendió a escavar), el Border Collie no parecía un veterano de desastres internacionales como los de Haití o Turquía, ni el héroe que días atrás hizo contener el aliento a toda la parroquia San Bernardino. Parecía, más bien, una simple alma noble saboreando el cariño de gente que no pudo evitar ponerse de pie al verlo.

A su lado, firme y con la serenidad que solo da la experiencia en la primera línea de riesgo, Jorge Beens, nos devolvió el saludo con la humildad propia de los hombres que han mirado el abismo a los ojos. Fundador del Centro de Formación de Equipos Caninos de Intervención de Desastres (K-Sar) tras aquella herida abierta del deslave de Vargas en 1999, trajo consigo el testimonio de la primera respuesta, de la urgencia del instante en que la vida pende de un hilo bajo el concreto.

Al recordar los momentos más ocuros después del sismo, el rescatista hizo una pausa obligada para rendir tributo a los verdaderos héroes de las primeras horas tras la tragedia. En las primeras horas, en esos momentos más críticos donde cada minuto marcaba la diferencia  entre la vida y la muerte la reacción del pueblo venezolano fue absolutamente determinante.

"Con palas, picos, con las manos, con lo que consiguieron, estas personas desesperadas sacaron gente de los escombros. Fue una solidaridad instintiva, el vecino salvando al vecino antes de que llegara cualquier equipo especializado o maquinaria pesada", evocó Beens todavía emocionado.

El héroe de cuatro patas

Tsunami de mirada noble y muy trabajador.


El murmullo de la redacción se apagó para dar paso a la voz pausada de Jorge. Al preguntarle sobre ese instante preciso en que Tsunami detecta vida bajo los escombros y el procedimiento que le sigue, lo resumió sin artificios.

"El protocolo que se activa de inmediato después del olfato del canino se hace un trabajo mecánico, debido a los años de trabajo y  la experiencia. Damos la alerta y el llamado para los rescatistas que deben actuar de inmediato, y muchas veces nosotros no vemos cuando sacan a la persona sobreviviente o al fallecido. Es duro, son momentos tremendos", expresó con su cansancio de tantos días de labores arduas.

No hay margen para la duda o para la improvisación cuando los años de entrenamiento han convertido la reacción en un reflejo perfecto tal como ocurrió en el dramático rescate en la Residencias Rita de San Bernardino, las primeras 72 horas después del terremoto del pasado 24 de junio, donde cada segundo contaba para devolverle la vida a quien yacía sepultado etre montañas de escombros,que no parecía creerse en nuestras calles caraqueñas..

Así mismo como cuesta imaginar que un perro de mirada tan transparente haya conocido la crueldad humana en sus primeros meses de vida. Al recordar cómo supo que aquel cachorro maltratado y rescatado se convertiría en un héroe de cuatro patas, Jorge sonrió con una mezcla de complicidad y rigor al confesar que Tsunami es un perro de mal carácter, pero con una virtud determinante para ser un héroe.

"Hace mucho caso, ahí descubrí que su temperamento, fuerza y disciplina eran las correctas para domarlo y pulirlo como un rescatista", puntualizó.

Sí, detrás de ese par de luceros desiguales hay una entrega incondicional. A pesar de esa firmeza de carácter sus ojos no mienten, y su dueño confirmó lo que apreció toda la redacción al verlo entrar. "Es un perro muy noble, realmente está preparado para las misiones, y son 9 años trabajando, ya está demasiado cansado. sin embargo sigue entrenando las horas que se le piden, sea debajo del sol, debajo de lluvia, en cualquier condición, es muy trabajador", explicó Beens.

Beens agradeció la respuesta oportuna y rápida de la presidenta Delcy Rodríguez. 


Sin embargo, las tragedias no se terminan cuando los perros dejan de buscar entre los escombros ni en las anécdotas heroicas, ahí es justamente donde empieza la otra fase, la de curar heridas en las comunidades. Es en ese territorio donde la presencia de Marian Bártoli cobra todo su peso, incorporada al equipo de trabajo de Jorge posterior a las labores intensivas de rescate, ha sido el rostro de la solidaridad constante, esa presencia cercana que recorre los lugares afectados canalizando donativos y dando su mano de amor a los sobrevivientes.

Mientras Jorge acariciaba el pelaje bicolor de Tsunami, Bártoli nos contó los desafíos logísticos tangibles que enfrenta el equipo de ahora en adelante. Como organizadora, Marian tiene la mente puesta en las urgencias del presente como en la trascendencia del mañana. 

"Actualmente el equipo necesita de manera perentoria un vehículo adecuado para trasladarse, es urgente, de verdad tenemos muchas dificultades en este particular que es vital, de suma importancia para continuar nuestras labores en las comunidades", acentuó, al señalar que la unidad de transporte no solo facilitaría las entregas de donativos a las personas vulnerables sino que es la pieza faltante de un proyecto más ambicioso: la creación de una Escuela de Perros Rescatistas.

El objetivo es que la experiencia de Jorge y la eficacia demostrada por Tsunami no queden como una anécdota aislada, sino que se conviertan en un legado institucionalizado. Para formar las nuevas generaciones de binomios caninos que protegerán a Venezuela en futuras emergencias.

Resulta imposible mirar a Tsunami, echado apaciblemente en el suelo, a los pies de Jorge, y no ver en él la semilla de algo mucho más grande. Es la metáfora perfecta de La Guaira, golpeada en su momento pero indomable, noble y dispuesta a construirse, paso a paso, en un futuro donde el esfuerzo compartido nos mantenga a todos a salvo.

SABINA DI MURO / FOTOGRAFÍA: AMÉRICO MORILLO / CIUDADCCS