A un mes del doble terremoto Venezuela es ejemplo de ayuda y tenacidad
La buena vibra y la fe del pueblo de Bolívar ofrece una esperanza para un mejor futuro
23/07/26.- Aquella trágica tarde del miércoles 24 de junio del 2026 cambió la vida de muchas personas en Venezuela, especialmente en Caracas y el estado La Guaira.
Eran cerca de las 6:00 de la tarde cuando un fuerte movimiento telúrico estremeció la tierra y a su vez la tranquilidad de las familias que habitaban en las localidades antes mencionadas. A partir de ahí comenzó a reinar el pánico, la incertidumbre y el trauma que aún se mantiene.
La sensación de inseguridad en se incrementó cuando tuvieron que notar cómo sus viviendas no pudieron resistir al severo movimiento que causaron los choques de placas tectónicas y como consecuencia colapsaron en un abrir y cerrar de ojos, de esa misma forma tan abrupta, cambió su cotidianidad.
Campamentos transitorios, un alivio entre tanta turbulencia
Los edificios colapsaron, esa realidad llevó a los afectados a una situación de vulnerabilidad que los obligó a convivir con a más profundidad con sus vecinos en los llamados Campamentos Transitorios establecidos por el Gobierno nacional bajo el liderazgo de la presidenta Delcy Rodríguez.
Los primeros días fueron de zozobra, entre los afectados era común palpar una sensación de que podría ocurrir algo similar a esos temblores de 7,2 y 7,5 reportados por La Fundación Venezolana de Investigaciones Sismológicas (Funvisis).
Pero no faltaron las muestras de solidaridad por parte de entes públicos, privados, Organizaciones no Gubernamentales (ONG), ni de personal voluntario independiente. Estos comenzaron a donar, alimentos, ropas, colchones, carpas etc.
Esos gestos trajeron tranquilidad en esta parte específica de la población. Tanto así que modificaron la convivencia entre los vecinos hasta el punto de sentirse en un espacio cómodo.
Esto ha traído una evolución en esa cotidianidad tras el doble terremoto. En distintos campamentos de Caracas, incluso La Guaira, afectados muestran una capacidad de adaptarse a las coyunturas difíciles y de cómo actuar en favor de sus familiares para que no les falten las cosas esenciales que necesita todo ser humano en la vida.
Lo que puede resultar más llamativo es la esperanza y la buena vibra que otros han mostrado a ya un mes de lo ocurrido cuando un periodista o cualquier persona entra a esos campamentos. Al relatar sus testimonios, lo hacen con una carga emocional que da constancia de lo que vivieron y de la situación que por cuestiones forzosas tuvieron que hacer para garantizar su integridad física y de sus parientes.
Mientras que en La Guaira, si bien existen personas con esa vibra positiva a pesar de lo que experimentaron, tienen muchas historias sensibles que relatar pero ven en cada desconocido que llega al campamente por labor humanitaria o informativa una oportunidad de desahogarse y de recobrar esa energía que tenían hasta segundos antes del fenómeno natural.
Entre afectados realizan reuniones donde se cuentan historias de vida, los niños juegan a los deportes más populares en Venezuela como lo son el béisbol y el fútbol. También se ha visto cómo se ayudan entre afectados cuando a alguno tiene dificultad para cocinar.
Cuestiones como estas las ha podido constatar el equipo de Ciudad CCS en los recientes recorridos efectuados por las parroquias caraqueñas e incluso en localidades de la entidad litoralense como Caraballeda, Macuto, y Tanaguarena.
Ante este fuerte impacto los venezolanos han mostrado la capacidad de desenvolverse en situaciones negativas e inesperadas. Sin embargo, algunas personas les quedó la perspectiva psicológica de un posible temor, “Creo que está temblando”, es la frase acostumbrada que suelen pronunciar pero es una simple secuela mental de lo que vivieron, lo que ha salido a colación es la capacidad de las personas humildes para acoplarse a cualquier situación.
FRENCK ESTEVES / CIUDAD CCS
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