Plaza Morelos | Hace 80 años Bolívar llegó a caballo a México
Por Ismael Hernández
26/07/2026.- En estos días se cumplen 80 años de la primera visita de un jefe de Estado venezolano a México, del primer convenio cultural entre ambos países y de la develación de la estatua ecuestre de Simón Bolívar en la Ciudad de México, el monumento más importante dedicado al Libertador en el país.
En 1946 Venezuela estaba gobernada por la Junta Revolucionaria de Gobierno, presidida por Rómulo Betancourt, quien había llegado al poder en octubre de 1945 mediante un golpe de Estado. Se trataba de un régimen que vivía la paradoja de haberse instaurado por medios no democráticos, pero en nombre de la democracia entendida como el voto universal, directo y secreto. La política exterior de la junta tuvo dos ejes: primero, una cruzada que emprendió Betancourt contra las dictaduras, apenas llegó al gobierno, especialmente la de Leónidas Trujillo en República Dominicana y la de Francisco Franco en España, y en favor de las democracias, misma que puede interpretarse como una manera de compensar el origen no democrático de su propio gobierno; y segundo, el reconocimiento de los países a los que consideraba afines en valores democráticos, entre ellos, México.
Por su parte, México, fiel a su principio de no intervención, se abstuvo de calificar el hecho y al nuevo Gobierno venezolano y se limitó a mantener la relación diplomática en términos normales. Con el ánimo de fortalecer la relación bilateral, Venezuela decidió obsequiar a México una estatua ecuestre de Simón Bolívar y, dando un paso adelante y en correspondencia a ese gesto, este país invitó a Betancourt a la develación de la obra de arte.
De esa manera, se produjo la primera visita en la historia de un jefe de Estado venezolano a México: Rómulo Betancourt estuvo en el país entre el 22 y el 26 de julio de 1946, donde desarrolló una intensa actividad. Se entrevistó con el presidente Manuel Ávila Camacho (1940-1946), tuvo encuentros con intelectuales de toda América Latina y el Caribe que se encontraban por diversos motivos en el país y ofreció una rueda de prensa en el Castillo de Chapultepec.
El punto culminante de la visita fue la celebración del natalicio de Simón Bolívar, el día 24 de julio, con la inauguración de la estatua basada en el modelo del escultor Pietro Canonica, hecha en bronce en Roma por la Fundición Bruni. Se le asignó un lugar privilegiado dentro de la Ciudad de México, nada más y nada menos que la entrada del Bosque de Chapultepec, al inicio del Paseo de la Reforma, una de las avenidas más importantes que alberga varios de los monumentos más representativos del país. Por la calidad artística, dimensiones y significado; es comparable con la que se encuentra en la Plaza Bolívar de Caracas. La estatua fue una donación del Estado venezolano a México como una muestra de hermandad con México. Como parte de un amplio reordenamiento vial de la ciudad, en los años sesenta se amplió el Paseo de la Reforma hacia el norte de la ciudad, y la estatua de Bolívar fue trasladada a su sitió actual, la Glorieta de Bolívar, algunos kilómetros al noreste sobre la misma avenida, en la colonia Guerrero. Hoy, la Glorieta de Bolívar es el sitio predilecto para la celebración del nacimiento del Libertador y otras efemérides nacionales por parte de la embajada y la comunidad venezolana en México.
Al día siguiente, el 25 de julio y como último acto de la gira, se firmó el Convenio de Intercambio Cultural entre el Gobierno de los Estados Unidos Mexicanos y el Gobierno de la República de Venezuela, el primer acuerdo de esa naturaleza entre ambos países, que estuvo vigente hasta 1975, cuando fue sustituido por otro. El convenio contemplaba el intercambio de profesores y estudiantes entre las universidades de ambos países, facilitar la circulación de libros, revistas y otros materiales, la cooperación científica, técnica y deportiva y acciones conjuntas entre las instituciones encargadas de medios de comunicación como radio y televisión y la cooperación conjunta, triangular, con los países del Caribe. El ente encargado de viabilizar el convenio era el Comité Venezolano-Mexicano de Cooperación Cultural.
En el marco de esa histórica visita, el canciller mexicano, Francisco Castillo Nájera, declaró que "las relaciones con Venezuela son de enorme interés para México, dada su importancia histórica e influencia moral en Sudamérica” y el presidente Manuel Ávila Camacho dijo, en su último informe de gobierno, en septiembre del mismo año, que “fue grato recibir la visita […] del excelentísimo señor don Rómulo Betancourt, presidente de la Junta Revolucionaria del Gobierno de Venezuela, con motivo de la inauguración de la estatua de Simón Bolívar que nos fue donada por la ciudad de Caracas”.
México, por supuesto, correspondió al espléndido obsequio de la estatua de Bolívar, asunto que trataremos en otro momento.
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