Vitrina de nimiedades | Rejuvenecimiento forzado
Por Rosa E. Pellegrino
08/08/2026.- Llegar tarde a las tendencias es insignificante ante su desconocimiento pleno. Un asunto es conocer a destiempo cosas aesthetics sin entender qué cuernos significa y otra, ni siquiera imaginar que semejante término existe. Se puede vivir sin saberlo, realmente, siempre que no se trate del mundo digital. Allí, las tendencias a veces no son manifiestas: hipnotizan sin mucha resistencia. Rejuvenecer es una muestra.
Basta estar un ratito en Instagram para enterarse de que muchas más cosas pueden recibir su propio tratamiento antiedad. El azar algorítmico nos puso frente al reel con la historia de una mujer de 45 años asqueada de los sistemas de selección de personal basados en inteligencia artificial. Muy preparada, experimentada y dispuesta al trabajo, pero las máquinas seguían diciéndole: "No, cariño. Sigue intentando". Una amiga tomó su hoja de vida y, cual cosmetóloga, vio arrugas, manchas y líneas de expresión en un papel que resumía años de dedicación. Y como si estuviera frente a la línea de productos de belleza de una tienda, sugirió "inyectarle bótox" al currículum: borrar la edad y algunas experiencias laborales. Parecer menos capaz, pues.
Uno no sabe si agradecer o molestarse porque, de los más de 700 mil reels publicados a diario en esa red, tocó ver esa historia. En un mundo que quiere juventud "preparada", el edadismo cada día se renueva, como lo hacen las cremas y demás productos recomendados para esconder los años. Y siempre habrá escalas peores: ya está normalizado cumplir 35 años eternamente, pero ocultar la trayectoria profesional o el año de graduación supone otro modo de presión, más velado y refinado. Un asunto es sentirse feliz porque se tiene cara de carajita, y otro es tener que echar al pipote de basura años de jornadas laborales.
La IA es, al final, un sistema hecho a imagen y semejanza de grupos de poder, no solo por su capacidad, sino por la escala de valores que termina develando. Y el amor por la juventud es solo un síntoma, apreciable también en resultados tan simples como la generación y tratamiento de imágenes a través de herramientas generativas.
Hoy es posible ver a figuras históricas con una piel tersa, luminosa y llena de colágeno, como si no hubiera existido el fragor de las guerras, el impacto de catástrofes naturales o como si a muchos de ellos les hubiera interesado ocultar la edad. Las máquinas saben de belleza y juventud, pero no de la huella de la experiencia (¿qué les importará, si pueden llegar a ser alimentadas con libros que terminan triturados?).
Este rejuvenecimiento forzado es demoledor.
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