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Memorias de un escuálido en decadencia | Polémicas

Por Roberto Malaver

14/08/2026.- "¡La tuya, que es mi comadre!". Los chavistas se están matando y eso nos tiene, al fin, ¡carajo!, gozando una bola y parte de otra. Son peleas que no van más allá del conocimiento, sino del día a día. Se dicen muchas cosas que ya conocemos: que si te quitaron la casa y los guardaespaldas, y el "yo te conozco, róbalo, por el camino que vas". En fin. No hay altura. No hay sutilezas. Y tampoco hay el intento de proponer nada detrás de la polémica. Es verdad que también se meten por piquete con nosotros, es decir, atacan a la compañera María Súmate, diciendo que se le acabó la pila y ahora lo hace con las manos. Pero, ¡coño!, no me tires serpentinas, que el carnaval ya pasó. Hay chavistas, prochavitas, más chavistas, menos chavistas, trumpistas leninistas y mucho más, pero no brilla ninguno. Provoca que el compañero Manuel Rosales se meta en esas polémicas para que les dé clases de discurso, contenido, ironía, sarcasmo y epifenómeno. En fin, seguimos demostrando que somos la gente decente y pensante de lo que queda de país, y ahora mucho más, porque entre las voces de la dictadura no destaca ninguna como destacamos nosotros cuando, por ejemplo, el compañero Henrique —Embajada— Radonski los llamó enchufados, y aquí quedó una palabra que les reventó el discurso y el análisis. En cambio, aquí el talento brilla por su ausencia. Hay algunos que son los más inteligentes, pero no llaman la atención porque no tienen lectores y a nadie le importa, porque saben que esos no son ni chicha ni papelón con limón.

Lo que sí tiene bien arrechos a unos cuantos chavistas son las relaciones con Israel. Eso es lo primero que hubiésemos hecho nosotros si el compañero Trump nos hubiese entregado el poder después que se llevó al dictador a nuestra segunda patria querida. Citan al dictador anterior y todo lo que dijo de Israel y luego le caen encima al gobierno de Trump, es decir, a la nueva dictadora, y ahí es cuando nosotros lamentamos no estar en el poder, como el compañero Abelardo de la Espriella. Ese sí es un compañero arrecho. Pidió rescatistas nada más que de El Salvador, Estados Unidos, Ecuador e Israel. A los otros les dijo: "No quiero verlos por aquí. No se vistan, que no vienen". Incluso, la nueva dictadora quiso enviarle unos rescatistas, y no aceptó. Además, ya reconoció, el 10 de agosto, la soberanía de Israel sobre los altos del Golán. Y le importa un carajo lo que diga la ONU, arréchese quien se arreche. Después de nuestra segunda patria, es decir, Estados Unidos, es Colombia la que ha hecho ese reconocimiento. Así se hacen las vainas. Sin hablar mucha paja. De paso, eliminó catorce embajadas y al carajo los enfermos. Y ya salió el ministro de Defensa de Colombia, Jorge Eduardo Mora —a esa gente hay que nombrarla siempre para que no la olviden—, a decir que ingresan al Escudo de las Américas para luchar contra el terrorismo, el narcotráfico, el crimen y lo que se les ponga por delante. No lo dicen ahí, pero seguro que también van a luchar contra los comunistas, que ya quedan pocos, pero hay que seguir y seguir luchando contra esa gente.

Y ya terminó la primera jornada de lucha de la compañera Dinorah Figuera contra la dictadura. Por lo visto, se aprobó cambiar a las magistradas del Tribunal Supremo de Justicia y hacer lo posible para que devuelvan el oro desde Inglaterra a Venezuela, oro que nosotros pedimos que se lo quitaran al país, es decir, que estamos bien encaminados (a pesar de que nuestra líder no participa en ese cónclave, pero vamos bien). De paso, uno de los polemistas exchavistas dijo que la compañera María Súmate fumaba y bebía mucho. ¿Ustedes pueden creer que ese es el nivel de la polémica entre esa gente? Con nosotros en el poder, el compañero Trump no estaría dando tantas vueltas para hacer lo que le diera la gana, pero hay que tener paciencia estratégica.

El papá de Margot estaba viendo en unos videos la polémica entre varios chavistas y dijo: "¡Carajo, pero esta gente es peor que nosotros! Se dicen cada vaina que uno se queda viendo el Almanaque de Rojas Hermanos para ver qué nombre le ponemos a esa vaina. Nosotros estamos esperando, pero es mejor que el compañero Trump se apure y llegue a la tercera fase, porque hay unos compañeros que por la edad parece que no vamos a llegar. El compañero Manuel Rosales debe decirle algo a esta gente de la dictadura para darle más nivel a esa pelea". Y se fue al cuarto y agarró la puerta y le metió ese coñazo tan duro que la vecina salió gritando: "¡Te van a devolver el oro de Inglaterra, muérgano!".

—Pintor que pintas paisajes... —me declama Margot.