Caracas, una hechicera inolvidable | Café arábigo con sabor a guerra
Por José Antonio Ramírez
15/08/2026.- Suena el despertador: son las 5:35 a. m. La abuela Trina, como es su costumbre, se levanta temprano a preparar café. El tinto es andino, de Trujillo, con un sabor excepcional que evoca viejos tiempos, cuando el "tun, tun, tun" de la emisora YVKE Mundial anunciaba las noticias del día.
Esta vez, la señora, quien reside en el populoso sector de La Vega, no recibe con buen humor el boletín informativo. "Ahí está otra vez ese loco de Trump", dice molesta, y agrega: "¿Acaso no hay nadie en el planeta que pare a ese sádico?", sentencia con un golpe en el mesón de la cocina.
Betzabeth, su nieta, se levanta alterada y va directo al fogón para averiguar qué ocurre. La interpela y, al conocer la situación, revisa rápidamente las noticias en su móvil. Primero verifica las fuentes, contrasta varios portales y da con lo buscado para tranquilizar a su abuela.
Lee el titular y dice que oficiales militares comunicaron al presidente estadounidense, Donald Trump, que "cualquier operación para controlar el estrecho de Ormuz sería larga, costosa y sangrienta, sin garantía de victoria", según informó NBC News.
Entre tanto, la Agencia de Noticias de la República Islámica (IRNA, por sus siglas internacionales) destacó las declaraciones del ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Abás Aragchí, quien afirmó que, durante el primer mes del conflicto con Estados Unidos, el gobierno de Donald Trump suplicó a Irán aceptar una negociación pacífica.
Declaró el diplomático:
El primer día de la guerra, el presidente de EE. UU. escribió en su tuit solo dos palabras: "rendición incondicional". Eso es lo que querían de nosotros: una rendición incondicional. Ese mismo enemigo, unos veinte días después, suplicaba que se entablaran negociaciones.
Al mismo tiempo, la agencia de noticias Sputnik destacó que Aragchí aseveró: "Irán superó a EE. UU. tanto en el ámbito militar como en el diplomático, y contrarrestó eficazmente a Estados Unidos, que actuó con el apoyo de Israel y muchos otros países".
Es decir, la osadía gringa de tomar lo que no es suyo a la fuerza, sin importarle asesinar a niñas en una escuela y comenzar una guerra fratricida, está llegando a su fin. El apoyo irrestricto al primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, para hacerse con el poder en la región y extender el Estado sionista, se esfuma junto a los deseos imperiales y genocidas.
Al mismo tiempo, el estrecho de Ormuz se convierte en una pesadilla para el pederasta de cabello naranja. Sus misiles Patriot, con un valor de cuatro millones de dólares cada uno y principal defensa de Israel, no logran acabar con los drones iraníes de apenas cincuenta mil dólares que han destrozado la defensa sionista.
A su vez, el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán, hasta la fecha, ha interceptado 45 drones estadounidenses MQ-9 Reaper en lo que va de la contienda.
The Washington Post dio a conocer que las pérdidas acumuladas podrían representar un costo superior a 1 mil 300 millones de dólares para los contribuyentes estadounidenses. Cada aeronave tiene un valor estimado de entre 30 y 50 millones de dólares, dependiendo de su configuración y equipamiento.
Por su parte, el ministro de Defensa israelí, Israel Katz, declaró abiertamente que las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) pretenden mantener una ocupación militar a largo plazo en partes del Líbano, Siria y Gaza, al afirmar: "El ejército israelí permanecerá en las zonas de seguridad" y "bajo ninguna circunstancia" se producirá una retirada.
En fin, la arrogancia del ejército de ocupación sionista, liderado por Katz, hace creer a sus soldados que la victoria está de su lado, aunque eso signifique desplazar a millones de personas, violar la Carta de las Naciones Unidas, el derecho internacional y la soberanía de los países árabes. Su argumento se fundamenta en la creencia de que es su derecho por ser el "pueblo elegido por Dios".
De regreso a nuestra divina Caracas, una hechicera inolvidable, el pueblo de a pie ya no es pendejo. Entiende perfectamente la dinámica de la geopolítica actual; para eso nuestro comandante eterno, Hugo Chávez, nos preparó con su visión estratégica y geopolítica sobre lo que estaba por venir.
Bien lo afirmó en el año 2009, cuando rompió relaciones diplomáticas con Israel y sostuvo que era un Estado "maldito" que solo buscaba una limpieza étnica en la Franja de Gaza (Palestina), los Altos del Golán en Siria, el sur del Líbano e Irán para ampliar sus fronteras a la fuerza.
Mientras tanto, de nuestro lado del mar Caribe han transcurrido 26 años de una lucha eterna de nuestro país contra el "matón del barrio" (Estados Unidos), el mismo que ha aplicado un total acumulado de 1 mil 081 medidas coercitivas unilaterales contra Venezuela, según reportes oficiales del Observatorio Venezolano Antibloqueo.
Estados Unidos, la Unión Europea y sus aliados en la región han sido responsables de estrangular nuestra economía, repartirse los activos del país —como Citgo, Monómeros y cuatro mil millones de dólares en oro retenidos en el Banco de Inglaterra—, imponer al "presidente interino" Juan Guaidó y, por supuesto, la guinda de la torta: la fatídica Asamblea Nacional de 2015, que aprobó y promulgó leyes para avalar el despojo de los activos de la nación bolivariana.
Aun así, Venezuela se levanta de sus cenizas; nuestra sangre es bravía, con raíces afrodescendientes, indígenas y europeas. Es un pueblo resuelto a ser independiente, soberano y a defender su libertad a pesar de la traición de políticos rastreros, que prefieren sucumbir a sus ambiciones personales, vender nuestra autodeterminación y repartirse el botín de guerra tan cacareado por Donald Trump.
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