Image

Colombia y Venezuela continuarán con su integración bilateral

Juan Carlos Tanus afirmó que son socios naturales y comparten una frontera de 2 mil 219 km

El director de la Asociación de Colombianos en Venezuela también es activista social y defensor de los DDHH.

17/08/26.- La comunidad colombiana en Venezuela y los sectores empresariales de ambos países, en particular de la frontera, observan la llegada del nuevo mandatario neogranadino, Abelardo de la Espriella, con una mezcla de cautela ante su postura de mano dura y la expectativa de potenciar el comercio binacional, manteniendo canales diplomáticos y de buena vecindad a través de su embajador designado Jorge Jaller Jaramillo.

Sin embargo, más allá de las relaciones comerciales bilaterales, hay otros aspectos de interés para los dos Estados, tales como seguridad, migración, combate al narcotráfico, grupos armados, etc., que valen la pena analizar.

Juan Carlos Tanus, activista social, defensor de los Derechos Humanos (DDHH) y director de la Asociación de Colombianos en Venezuela, estuvo en Ciudad Ccs en una nueva Cita con la Actualidad, entrevistado por el periodista Juan Carlos Pérez, conversando en relación a estos temas.

Tras asumir el poder el 7 de agosto, explica Tanus, el nuevo gobierno de Abelardo De la Espriella enfrenta un escenario complejo donde coexisten el reconocimiento oficial de su triunfo y una serie de demandas e investigaciones en las altas cortes por presuntas irregularidades, fraude y cuestionamientos sobre su nacionalidad estadounidense.

Desafíos prioritarios

El activista político considera que la nueva administración debe definir urgentemente su estrategia internacional frente a Estados Unidos (EEUU) —especialmente ante la posibilidad de que los resultados electorales de noviembre en EEUU no favorezcan a Donald Trump—, las barreras arancelarias, las relaciones con países como Israel y su vecino, Venezuela, así como el deterioro del orden público y los enfrentamientos armados en zonas fronterizas como el Norte de Santander.

Por otra parte, —continúa el entrevistado—, mientras la presidencia entrante califica al país en estado de 'desastre' y plantea paralizar las negociaciones con grupos insurgentes, analistas señalan que recibe un Estado medianamente ordenado en lo económico y advierten que el mandatario parece mantener una postura de campaña en lugar de asumir plenamente el rol ejecutivo.

“Él habla de que está recibiendo un país en desastre, totalmente colapsado, en desastre. Son solo líneas teóricas porque parece ser que el presidente de la Espriella todavía no asume el rol de presidente, se cree que todavía es candidato”, acotó.

Según el analista, el nuevo mandatario neogranadino debe definir su estrategia internacional con EEUU urgentemente.

Sin mayoría legislativa

En otra arista, manifestó que el ejecutivo entrante carece de una línea de control estricto en el Congreso y ya registró su primera derrota política con la elección de la presidencia del Senado el 20 de julio, lo que obliga al oficialismo a negociar acuerdos pragmáticos con diversas fuerzas tradicionales ante la falta de un bloque parlamentario consolidado.

Por otra parte, pese a las narrativas de los medios masivos, que buscan minimizar los hechos de violencia, el conflicto militar y social en el país continúa activo, afirma el experto; y ante la fragilidad de su gobernabilidad y legitimidad política, el mandatario ha optado por respaldarse de forma directa en la estructura de las Fuerzas Armadas y alinearse con la política exterior de los EEUU.

"Pese a sus alianzas con EEUU e Israel, —señala Tanus—, el presidente Abelardo de la Espriella enfrenta un marcado perfil de outsider sin mayorías en las cámaras del Congreso; su nuevo partido ("Defensores de la Patria") depende de alianzas con la política tradicional y acuerdos parlamentarios para lograr gobernabilidad".

En otro orden de ideas, destacó que la respuesta oficial ante emergencias —como el reciente sismo en el Chocó— ha evidenciado improvisación, falta de conocimiento geográfico y la necesidad de centralizar las decisiones en Bogotá, lo que debilita sus promesas de descentralización y muestra una fuerte dependencia de clanes políticos regionales para sostener su base electoral.

“Luego de haber dicho que su gobierno apostaría a la descentralización, se encuentra con que ahora debe acudir a Bogotá y permanecer allí para poder articular iniciativas como la atención a las víctimas del terremoto. Entonces, se le cae toda la parafernalia, porque sin duda alguna el salida está improvisando”, precisó Tanus.

En cuanto a la lucha contra el narcotráfico,  expresó que la intención del ejecutivo de reanudar las aspersiones químicas en cultivos ilícitos mediante un nuevo producto, el glifosato, enfrenta serios obstáculos legales por fallos judiciales previos, además de evidenciar inconsistencias en sus datos y proyecciones frente a los reportes de organismos internacionales.

Colombia y Venezuela, socios naturales

Sostiene el entrevistado, que la sostenibilidad de la guerra contra la insurgencia en Colombia radica en economías ilícitas como la minería ilegal y el narcotráfico, las cuales financian a los grupos insurgentes e impiden el fin del conflicto si solo se recurre a la vía militar. Pese a que la Ley de Orden Público exige un plan de acción formal, el despliegue de las Fuerzas Armadas resulta insuficiente para controlar la compleja geografía nacional, sumado al antecedente histórico de violaciones a los derechos humanos y falsos positivos.

De acuerdo al entrevistado, a pesar de las diferencias ideológicas debe prevalecer el respeto a la soberanía.
 

De acuerdo al analista, en el ámbito económico y energético, la apuesta del gobierno entrante por el fracking es inviable, ya que enfrenta barreras legales ante el Consejo de Estado, rechazo técnico por su impacto ambiental y un prolongado trámite legislativo. Frente a este panorama, la alternativa estratégica más pragmática para abastecer la demanda energética y fomentar el desarrollo regional reside en consolidar la integración comercial y el suministro de gas con Venezuela.

“Venezuela tiene gas suficiente para generar un proceso de desarrollo. A Venezuela le interesa hoy adquirir las divisas, a través de exportación de gas y Colombia lo está necesitando. También le interesa profundizar el intercambio comercial que tiene con Colombia, somos socios naturales, hay una geografía de más de 2 mil 219 kilómetros de frontera con cerca de 120 mil kilómetros cuadrados de extensión entre los dos países, son en total 7 departamentos colombianos, cuatro estados venezolanos, cerca de 12 millones de personas, desde La Guajira, en el norte, hasta Amazona, en el sur”, resaltó.

En esa misma dirección, comunicó que “si Petro dejó el desempleo en 8 puntos, una cifra muy poco antes alcanzada en la historia de Colombia, ¿cómo será con la inyección del gas venezolano que se vendería mucho más barato que el que se le está comprando a Houston vía Panamá hoy? Y eso va sin duda a repercutir, porque finalmente aquí no se trata de quién gobierna o de cuáles son las convicciones ideológicas, sino quién viene a beneficiar a la población.

A pesar de las diferencias ideológicas y de los desafíos impuestos por potencias que apelan al poderío militar y a violaciones del derecho internacional, Tanus expresó que Colombia y Venezuela continuarán profundizando su integración y cooperación bilateral. Por encima de las divergencias políticas con otros gobiernos de la región y del avance electoral de la derecha en Latinoamérica, debe prevalecer el respeto a la soberanía y autodeterminación del pueblo venezolano.

Asamblea Constituyente inviable

En relación a la posibilidad de la convocatoria a una Asamblea Constituyente para perpetuarse en el poder es altamente improbable, explica, ya que requiere la aprobación del Congreso y el respaldo popular; el ejecutivo carece de las mayorías necesarias al enfrentar la oposición de sectores democráticos, fuerzas tradicionales y la bancada del Pacto Histórico.

En otro orden de ideas, considera que la respuesta oficial ante el sismo que afectó al Eje Cafetero y al Chocó ha reflejado improvisación y actitudes de tinte electoral; la falta de recursos para atender la emergencia ha obligado al gobierno a solicitar crédito internacional a organismos como el BID y el FMI para cubrir las necesidades inmediatas y sostener compromisos de campaña.

Finalmente, argumenta que el intento de imponer una agenda conservadora en sectores como educación y libertades individuales —frente a avances logrados por comunidades afro, indígenas y LGTBIQ+— amenaza con desatar una fuerte confrontación en las calles e implosión social si se intenta desmantelar los derechos ya consolidados en la sociedad colombiana.

FIDEL ANTILLANO / FOTOGRAFÍA: JAVIER CAMPOS / CIUDAD CCS