Los Órganos de Cavaillé-Coll son testimonio centenarios tangibles
La preservación de sus obras es fundamental para la historia y la música de Venezuela
18/08/26.- Iglesia de San Francisco, Basílica Santa Teresa, Iglesia Parroquial de San José, Iglesia de La Encarnación, Iglesia Nuestra Señora de Altagracia, y la Catedral San Felipe Neri, todos estos templos comparten un mismo elemento más allá de ser puntos de encuentro para los feligreses, los órganos de tubo francés de Cavallié-Coll.
La llegada a tierras venezolanas se dio gracias a los estrechos vínculos culturales con Francia y al auge de la música litúrgica en el siglo XIX.
Mientras , Arístides Cavallié-Coll era el representante de una dinastía de constructores de órganos del siglo XVII, Aristide Cavaillé-Coll, fue un distinguido constructor de grandes órganos de tubo francés que empezó a la temprana edad de 11 años. A partir de ese momento, dedicó 77 años a la fabricación de instrumentos musicales.
Es considerado por muchos, uno de los más importantes de la historia, y entre la extensa cantidad de órganos que realizó, seis de estos se encuentran en tierras venezolanas, de las cuales, cinco se encuentran en nuestra ciudad capital.
Estos órganos se hallan distribuidos en los templos mencionados anteriormente, siendo este detalle lo que los une, trascendiendo para volverse un testimonio tangible de la maestría artesanal de aquella época.
Debido a su inigualable valor histórico y cultural, estos seis magníficos instrumentos musicales fueron declarados Patrimonio Histórico Artístico Nacional un 18 de agosto de 1980, según la Gaceta Oficial N° 32.049, emitida por la antigua Junta Nacional Protectora y Conservadora, puesto que, la preservación de estas obras es fundamental para el patrimonio cultural y musical de Venezuela.
HÉCTOR RODRÍGUEZ / CIUDAD CCS
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