Juegos infantiles de antaño son sustituidos por dispositivos digitales
Ambos tienen ventajas, pero solo los de antes conectan el cuerpo, la mente y las emociones
18/08/26.- Los juegos infantiles tradicionales han sido ampliamente sustituidos por dispositivos digitales, un fenómeno impulsado por la masificación del internet, las consolas y los teléfonos móviles que han llegado a reemplazar la televisión, la computadora e incluso los juguetes físicos y juegos callejeros.
La adicción a los teléfonos móviles, a la internet, a los video juegos es un hecho que se denomina “tecnofilia” y cada vez es más común entre los niños, quienes pasan horas sumergidos en equipos modernos y en la mayoría de los casos, los llevan al sedentarismo y el aislamiento. Muchas veces como consecuencia de esto, los niños adictos a la tecnología son propensos a sufrir algún tipo de trastorno físico o emocional.
Cambios significativos en el desarrollo infantil
Pérdida de interacción social y física: El juego tradicional favorecía la socialización, la creatividad espontánea y la actividad motora gruesa, mientras que el uso excesivo de pantallas tiende al sedentarismo, el aislamiento y la pasividad.
La generación actual de niños muestra un gran apego a los dispositivos digitales, lo que ha limitado su capacidad de fantasía espontánea y ha reducido la interacción física directa, convirtiendo los juegos de antes en un producto de nostalgia y memoria histórica.
Los juegos de antaño se caracterizaban por ser actividades al aire libre que utilizaban elementos sencillos, tales como canicas, trompos, o juguetes hechos a mano, lo que obligaba a los niños a ejercitar la creatividad, la imaginación y la cooperación. Estos pasatiempos, populares a mediados del siglo XX, fomentaban el liderazgo y la participación social en las calles y escuelas, donde las generaciones crecían sin la necesidad de infraestructura tecnológica.
Las diferencias entre la mayoría de los juegos de ayer y hoy están a la vista, casi la totalidad si no es que todas las actividades infantiles en décadas pasadas tenían como ingrediente principal, la imaginación que permitía crear verdaderos mundos e historias con los juguetes inanimados.
Impacto en la salud: Estudios recientes alertan que más del 90 % de los niños entre 4 y 12 años excede el tiempo recomendado frente a pantallas, lo que se asocia con trastornos del sueño, ansiedad, déficit de atención y problemas de visión.
Desde un punto de vista psicológico, es importante tener en cuenta que los niños y adolescentes que utilizan dispositivos electrónicos de forma excesiva o inadecuada pueden tener un mayor riesgo de desarrollar problemas emocionales y de comportamiento, como ansiedad, depresión, aislamiento social, problemas de atención y problemas de sueño.
Desde un punto de vista neuronal, la exposición temprana y excesiva a la tecnología puede tener un impacto negativo en el desarrollo del cerebro en los niños, especialmente en áreas como la atención y la memoria a largo plazo.
Adaptación y equilibrio: Aunque la tecnología ofrece beneficios como el aprendizaje interactivo y la estimulación de la coordinación psicomotora fina, los expertos recomiendan un uso moderado y supervisado, buscando integrar lo digital con la actividad física y el juego libre para preservar habilidades sociales y cognitivas esenciales, de modo que nuestros niños realicen todo tipo de actividades para desarrollar la interacción entre niños, jóvenes y adultos.
No obstante, la tecnología aplicada a juegos puede venir bien a la hora de desarrollar nuestra parte motora fina, a esta le falta la socialización y en ese sentido creemos que no es muy buena por muchos aspectos.
Al respecto, David Hernández Muñiz, asesor de la Unión Nacional de Padres de Familia (Tampico, México) afirma que un celular, tableta o computadora, no debe suplir el tiempo de interactuar con otros menores, así como de vivir las emociones del juego al aire libre.
En cuanto a la decisión de darle un celular o una computadora a un niño, el psicólogo Raúl Cedillo explica que esto depende de muchos factores, como la edad del niño, su madurez, su necesidad de utilizar estos dispositivos y la supervisión y orientación de los padres.
En cuanto a la edad, es recomendable que los menores de 2 años no utilicen dispositivos electrónicos en absoluto, mientras que los mayores de 2 años pueden empezar a utilizarlos en pequeñas cantidades y bajo supervisión de los padres. En general, se recomienda retrasar el acceso; supervisar el uso de los dispositivos electrónicos hasta que los niños tengan la madurez necesaria para utilizarlos; establecer horarios de uso y enseñarles a utilizar la tecnología de manera responsable y segura.
Por lo tanto, es importante como adulto, maestro o padre de familia tomar conciencia para lograr un equilibrio y salir de la zona de confort que da, el “mantener entretenido” a un niño con un celular.
Concluyendo, lo que la tecnología brinda a los niños tiene un lado sumamente positivo, pero hay muchas cosas que se pierden cuando estos pasan mucho tiempo frente a la pantalla, cuando cambian por completo el juego recreativo tradicional por los juegos digitales; algunas vivencias no pueden realizarse a través de una pantalla, la interacción con otras personas definitivamente no es la misma que con un juego tradicional donde se pueden compartir emociones.
Lo recomendable sería educar a nuestros hijos con los juegos de siempre junto a las nuevas tecnologías, Dejar que jueguen con barro, con pantallas; el verdadero desafío está en equilibrar ambos mundos.
LUCILA CONTRERAS / CIUDAD CCS
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