Pakistán preside la Conferencia de Desarme de la ONU
El país asiático dirigirá las negociaciones finales del ciclo 2026 en Ginebra
18/08/26.- En un movimiento de alto calado diplomático, Pakistán ha tomado las riendas de la Conferencia de Desarme de Naciones Unidas para presidir la etapa culminante del ciclo de sesiones de 2026. El nombramiento, confirmado por fuentes oficiales, sitúa al secretario adjunto pakistaní para Control de Armas y Desarme, Tahir Hussain Andrabi, al frente del único foro multilateral con mandato efectivo para negociar tratados vinculantes sobre armamento.
Según reseña la agencia de noticias TeleSur, Islamabad asume la presidencia en un escenario global fracturado, donde el diálogo sobre desarme nuclear permanece secuestrado por las rivalidades entre potencias y la erosión de los acuerdos históricos.
La Cancillería pakistaní ha subrayado que su gestión concluirá los trabajos anuales del organismo, lo que incluye la delicada tarea de consensuar el informe anual y la resolución que será elevada a la Primera Comisión de la Asamblea General de la ONU, el órgano encargado de los asuntos de desarme y seguridad internacional.
La conferencia, con sede en Ginebra, Suiza, agrupa a 65 Estados miembros, entre los que figuran todas las potencias nucleares declaradas y tácitas. Su agenda, heredada de la guerra fría, sigue abordando los ejes más sensibles de la seguridad global: el cese de la carrera armamentista, la prevención de una conflagración nuclear y la prohibición de la militarización del espacio ultraterrestre. Sin embargo, el organismo arrastra décadas de parálisis operativa, lastrado por la regla del consenso y el veto tácito de las grandes potencias.
Pakistan has assumed the final Presidency of the 2026 session of the UN Conference on Disarmament, with Ambassador Tahir Hussain Andrabi presiding over the proceedings. Pakistan will lead discussions on the Conference’s annual report and reaffirm it's commitment to multilateral… pic.twitter.com/iEOGGr7SA7
— Pakistan TV (@PakTVGlobal) August 17, 2026
La presidencia de Pakistán, país que posee un arsenal nuclear creciente y que no ha firmado el Tratado de No Proliferación (TNP), plantea interrogantes estratégicos. Observadores internacionales señalan que Islamabad históricamente ha condicionado su participación en el desarme al reconocimiento de su paridad regional con India, así como a la necesidad de abordar los desequilibrios convencionales en el sur de Asia.
El relevo en la presidencia ocurre cuando el Tratado Nuevo START entre Estados Unidos y Rusia pende de un hilo, y cuando China expande su arsenal sin incorporarse a las mesas de negociación formales. Paralelamente, los debates sobre armas hipersónicas y sistemas autónomos letales han desbordado los marcos tradicionales, añadiendo urgencia a unas conversaciones que la comunidad internacional observa con escepticismo.
Asimismo, fuentes diplomáticas consultadas en Ginebra advierten que el éxito de esta encargaduría dependerá de su capacidad para sortear los vetos cruzados y rescatar del olvido propuestas concretas, como la negociación de un tratado que prohíba la producción de material fisible para armas nucleares (FMCT), bloqueado desde hace más de dos décadas por la oposición de Pakistán precisamente.
En ese contexto, el Ministerio de Exteriores de Pakistán ha enfatizado que su rol será el de facilitador neutral, aunque analistas consideran que el país aprovechará la tribuna para reivindicar su derecho a la disuasión nuclear mínima y para exigir que cualquier avance en desarme incluya garantías de seguridad para los Estados no pertenecientes al TNP.
Finalmente,la Conferencia de Desarme cerrará su ciclo anual bajo la batuta de Andrabi en septiembre de 2026. El resultado de estas negociaciones podría definir, el frágil equilibrio del orden nuclear vigente.
CARMEN ADRIANA DAZA / CIUDAD CCS
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