Jorge, Diego y Claudia, una familia astrónoma moderna
Fundacite ha sido el abordaje principal para la enseñanza dentro y fuera del hogar
19/08/26.- La divulgación de las ciencias espaciales en Venezuela vive una etapa de transformación pedagógica gracias al trabajo de acompañamiento que desarrolla la Fundación para el Desarrollo de la Ciencia y la Tecnología (Fundacite), ente adscrito al Ministerio del Poder Popular para Ciencia y Tecnología (Mincyt).
En el centro de esta labor se encuentra Jorge Blanco, tutor del proceso formativo de la institución, quien desde hace más de un año y medio impulsa iniciativas orientadas a despertar vocaciones tempranas en áreas científicas y tecnológicas.
La semilla de este proyecto germinó inicialmente durante las Olimpiadas Venezolanas de Astronomía, donde un grupo de estudiantes de educación media decidió llevar los conocimientos teóricos aprendidos en sus aulas hacia instancias competitivas de alcance nacional e internacional.
Para Blanco, la conexión con las ciencias del espacio trasciende el ámbito estrictamente académico para convertirse en un proyecto de vida y formación familiar.
"Mi edad es 39 años, tengo una pasión por la astronomía desde hace 30 años, más aficionada que abocada a la investigación. Lo que me motivó a terminar de desarrollar esta iniciativa fue en el momento que tuve mis hijos, llevarlos a ellos a esa idea de explorar el cosmos, explorar todo lo que era el cielo visible para que empezaran a tener una idea de pensamiento distinta".
Metodología e interdisciplinariedad
Fundacite aborda la estrategia en tomar las asignaturas fundamentales de educación secundaria: matemática, física, química, biología y demostrar su utilidad práctica dentro de fenómenos astronómicos y desarrollos de vanguardia.
Para dar respuesta a estas inquietudes, Fundacite no solo limita sus talleres al campo astronómico, sino que entrelaza ramas como la programación, la robótica educativa, la nanotecnología y la ciberseguridad, dando lugar a disciplinas emergentes como la astrorobótica, la astroquímica, la astrofísica y la astrobiología.
"Enfocamos la atención en los chamos entre 11 y 16 o 17 años porque una vez entran en su etapa educativa de bachillerato comienza ese torbellino de ideas sobre qué estudiar y hacia dónde dirigir su atención vocacional o profesional".
Las Fundacites, presentes en los diversos estados del territorio venezolano, actúan como ejes articuladores para coordinar las Rutas Científicas, promover los Encuentros Regionales de Astronomía y Ciencias Espaciales (ERACE) y consolidar núcleos de Robótica Educativa bajo el enfoque STEAM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería, Artes y Matemáticas). Esta infraestructura estatal busca garantizar el relevo generacional de científicos e investigadores en el país.
"A los ocho años observé la trayectoria parabólica de un balón de fútbol"
Tras obtener medalla de bronce en las Olimpiadas Nacionales de Ciencia, Diego Blanco asumió el rol de mentor para preparar a una nueva generación de estudiantes, demostrando que la fascinación por el cosmos trasciende la competición para convertirse en aprendizaje comunitario.
Con una mirada atenta al cielo y la curiosidad despierta tras observar la trayectoria parabólica de un balón de fútbol a los ocho años, Diego descubrió su vocación por la astrofísica. Hoy, ostentando medallas de plata y bronce en el área de Astronomía del programa Semillero Científico, el joven redefinió su paso por las Olimpiadas Nacionales de Ciencia, más allá de sumar trofeos, busca convertir el estudio del universo en una herramienta de divulgación accesible para todos.
Dió a conocer que su mayor interés científico son los agujeros negros, la singularidad y las teorías del universo, debido a que estas “representan el punto donde las leyes físicas conocidas se fracturan”.
"El mayor reto es evitar la memorización mecánica. El objetivo es lograr la comprensión real de los fenómenos físicos para luego transmitirlos".
La historia de este joven reafirma la trascendencia de democratizar el acceso a la divugación científica entre las nuevas generaciones, es por ello, que con el respaldo institucional de Fundacite Caracas, la asesoría de especialistas del Planetario Humboldt y encuentros virtuales con el Centro de Investigaciones de Astronomía (CIDA), estos estudiantes pueden consolidar su aprendizaje mediante jornadas interactivas de observación y trabajo de campo.
El impacto de este enfoque se reflejó de manera directa en los resultados de la delegación. En esta oportunidad, Diego asumió un rol activo en la preparación de sus compañeros y de su propia hermana, quien conquistó la tercera medalla olímpica para la entidad. Sobre la trascendencia de los galardones, el joven enfatiza que el reconocimiento es la consecuencia natural del proceso formativo, señalando que la verdadera ganancia radica en la solidez del conocimiento adquirido a lo largo del trayecto.
Con la mirada puesta en futuras especializaciones dentro de la cosmología, la astrofotografía y el estudio de la física en torno a los agujeros negros, Diego aspira a continuar impulsando la cultura científica en la juventud.
“Estoy pensando en la astrofísica y en la cosmología como ciencia y campo de estudio, he estado realizando el proceso de astrofotografía”.
A sus 17 años exhorta a los jóvenes a no desistir ante las dificultades de la ciencia, recordándoles que ésta consiste en aprender a formular las preguntas correctas. Su mensaje para las nuevas generaciones desmitifica la complejidad académica.
Para él: “La ciencia no debe ser percibida como un obstáculo insuperable, sino como un ejercicio reflexivo centrado en aprender a formular las preguntas correctas frente a los fenómenos de la vida cotidiana”.
Los hermanos Blanco en las Olimpiadas de Astronomía
Claudia Blanco, orientada al área de la psicología, y su hermano Diego, galardonado competidor, demostraron que la vocación científica se fortalece en familia al conquistar el podio nacional tras ocho meses de intensa preparación compartida.
La última edición de las Olimpiadas Nacionales de Ciencia dejó una historia marcada por el trabajo en equipo y el lazo familiar. Los hermanos Claudia y Diego Blanco representaron a su delegación en la disciplina de Astronomía, transformando la compleja preparación teórica y práctica en un proceso de aprendizaje fraterno que culminó con el reconocimiento nacional para ambos.
Para Claudia, la experiencia representó un reto de adaptación académica. Con una inclinación hacia las humanidades y la psicología, la joven se adentró en el estudio del cosmos apenas ocho meses antes de la competición. A pesar de la dificultad de las primeras evaluaciones teóricas y los desafíos en la fase práctica, su perseverancia le permitió incrementar su rendimiento en la etapa final y posicionarse entre las participantes destacadas.
Por su parte, Diego asumió el doble rol de competidor y preparador de su hermana, transmitiéndole los conocimientos que ha cultivado desde la infancia. El proceso de formación incluyó jornadas de estudio riguroso y los naturales momentos de tensión entre hermanos, pero el esfuerzo dio sus frutos.
Diego enfatizó que el momento más gratificante de la jornada fue escuchar el nombre de Claudia durante la premiación, validando el trabajo colaborativo en una disciplina que para ella era totalmente inédita.
El triunfo de los hermanos Blanco demuestra que el interés por la ciencia no está limitado a un perfil único. La experiencia no solo consolidó la labor de Diego como mentor de nuevos talentos, sino que le dio a Claudia la preparación y la solvencia para divulgar conceptos astronómicos, evidenciando que la curiosidad por el universo puede integrarse con éxito a cualquier área del conocimiento.
Proyección a futuro
Como parte de las metas a corto plazo, la agenda institucional contempla la realización de un encuentro interactivo y transmisión digital el próximo 28 de agosto con motivo de un eclipse lunar, sumado al dictado de un taller introductorio a la astronomía en los próximos quince días, el cual integrará elementos de ciencias puras, filosofía y arqueoastronomía.
"Es bastante chévere contar con la luz y la energía de todos estos niños porque nos motiva... más allá de no ser un científico investigador, los chamos siempre tienen esa necesidad de querer hacerlo", dijo Blanco.
El balance del trabajo pedagógico reafirma el valor social de construir redes científicas desde la base comunitaria. Para Jorge Blanco, el intercambio constante con las nuevas generaciones constituye el principal motor para continuar innovando en las aulas: "Esto no es algo que se lleva de uno, sino de varios, en cadena, en alianzas... para que precisamente ellos vayan fortaleciendo la cultura y la idea para desarrollar ciencia y tecnología".
Métodos de Inscripción y Contacto
Los jóvenes interesados en la astronomía pueden inscribirse en los programas de Fundacite y el Ministerio del Poder Popular para Ciencia y Tecnología (Mincyt) principalmente a través del correo oficial semilleroastronomia@mincyt.gob.ve, postulándose en convocatorias nacionales como las Olimpiadas Venezolanas de Astronomía (OVA) o acudiendo directamente a la sede regional de Fundacite en su estado.
Cada estado de Venezuela cuenta con su propia oficina (por ejemplo, Fundacite Táchira, Fundacite Carabobo o Fundacite Apure). Puedes asistir de forma presencial para solicitar la incorporación a las rutas astronómicas de tu localidad.
Los enlaces de registro digital (como formularios de Google específicos para cada curso) y los anuncios de talleres gratuitos se publican continuamente en la cuenta de Instagram @fundacitecaracas_ve, @semilleroscientificos y en los perfiles de Fundacite de cada región.
Otra opción de ingreso, es donde los jóvenes soliciten al director o profesor de ciencias de su plantel que vincule a la institución con la oficina regional de Fundacite.
ORIANNA GONZÁLEZ / FOTOGRAFÍA: AMÉRICO MORILLO / CIUDAD CCS
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