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Casa hogar en Mamera solicita ayuda para restaurar muro perimetral

La instalación sufrió algunos daños tras terremotos del 24J y piden inspección técnica

Ancianas y ancianos corren peligro de caer por un barranco con más de 20 metros de profundidad.

21/07/26.- Cuando el ser humano llega a una edad en la cual no puede valerse por sí mismo, requiere de mucha ayuda de sus seres queridos más cercanos, pero cuando esa anciana o anciano no cuenta con personas que puedan atenderlo, en muchas ocasiones queda a la deriva, y es ahí donde entran a jugar un papel importante instituciones como la Casa Hogar Madre Teresa de Calcuta, de la Fundación el Buen Samaritano, ubicada en Mamera e inaugurada hace más de 25 años por el padre Vicente Mancini, donde atienden a cerca de unos 70 ancianos y personas en situaciones de calle.

Pero la entidad está pasando por un mal momento tras los dos terremotos que sacudieron al país el pasado 24 de junio, debido a que un muro perimetral de la casa hogar colapsó tras los movimientos telúricos y la situación se ha tornado peligrosa, debido al número de personas mayores que alberga esta institución.

Esperan que pronto vayan a inspeccionar el lugar, porque han debido colocar tablas para que las personas no se acerquen al sitio.
 

La directora de la casa hogar, Nelida Chaurian de Marcano, conversó con Ciudad CCS e informó que ya hicieron la solicitud ante diversos entes, pero hasta los momentos nadie los ha visitado para hacer las inspecciones técnicas necesarias y ayudarles a solventar el problema.

“Con los terremotos del 24 de junio se nos cayó parte del muro perimetral, en la zona que da hacia un barranco, y debimos ponerle unos tablones para que ninguno de nuestros ancianos o ancianas se acercara, porque aquí hay gente con diferentes patologías y ciertos problemas mentales, y algunos no miden el peligro que puede significar acercarse ahí y lo que les pueda pasar si llegan a caerse hacia ese barranco, que tiene más de 20 metros de profundidad”, informó Chaurian.

En relación a la ayuda solicitada, la directora de la Casa Hogar Madre Teresa de Calcuta, recalcó que “hemos puesto la denuncia en Defensa Civil, en la aplicación Venapp, así como en la página que el gobierno habilitó para informar de los daños generados en las edificaciones por los terremotos del 24J, pero hasta los momentos ninguna entidad del gobierno ha venido, ni siquiera a ver el muro, y eso para nosotros es una prioridad, porque esta es una casa de ancianos”.

La directora Nelida Chaurian, ruega que pronto les hagan una inspección y restauren el muro.

Chaurian explicó que no reciben ninguna subvención económica y la única ayuda que perciben es que funcionan como casa de alimentación, y por ello pueden tener lo necesario para dar de comer a todas las personas que alberga está casa hogar, porque apenas 10 de las ancianas y ancianos que se encuentran en el lugar tienen familia, y la gran mayoría están solos o se encontraban en situación de calle.

Con los brazos abiertos

Recalcó que como no tienen fuentes de ingresos, la casa hogar se sostiene de las donaciones de algunas personas y de la buena caridad de algunas entidades que les apoyan con lo que pueden; sin embargo, dan cobijo a mucha gente que se encuentra en situación de calle o que están sin familia.

La directora de este ente precisó que cuentan con la colaboración de algunos profesionales, tal es el caso de dos médicos que van una vez a la semana, uno los martes y el otro los viernes, para ayudar en la atención de las patologías a las personas que residen en la institución.

Algunas ancianas y ancianos están en sillas de ruedas y corren grave peligro por la caída del muro.

Para atender a las personas que no pueden valerse por si mismas, Chaurian informó que se cuenta con la ayuda de mucha gente que reside en el lugar y que está en mejores condiciones físicas y mentales, y de algunas personas que no residen en el sitio pero acuden al lugar a colaborar, como es el caso de la religiosa Nancy Rodríguez, que vive en Caricuao y desde hace 20 años colabora en la casa hogar.

La religiosa Nancy Rodríguez afirmó que son muchas las necesidades de la Casa Hogar Madre Teresa de Calcuta.

“Aquí estamos sirviendo, como dice la Palabra: ‘Donde Dios necesite de nosotros, ahí nosotros tenemos que estar’, y pidiendo a Dios que nos ayude con más obras. Aquí estamos ayudando en todo lo que se pueda, celebrando la Palabra, organizando el dispensario, colaborando en todo lo que se pueda”, afirmó la religiosa, y agregó que en la Casa Hogar Madre Teresa de Calcuta hacen falta muchas cosas, como tanques de agua, camas, colchones, tobos, ropa, medicamentos, entre otros enseres y utensilios necesarios, para atender a las personas que alberga el lugar.

Por su parte, Dionisio Mendoza, quien es maestro de la escuela José Agustín Marquiegui, ubicada en la UD-3 de Caricuao, dijo que llegó a la casa hogar debido a que no tenía cómo pagar un alquiler, que se lo estaban cobrando en euros.

Dionisio Mendoza colabora con todo lo que se pueda en el recinto.

“Yo soy maestro por el Ministerio de Educación, pero me aumentaron el alquiler en euros. Presento algunas patologías y mis ingresos no me dan para cancelarlo y quedé en situación de calle”, informó Mendoza.

Este maestro de escuela relató que ante la situación vivida, fue recibido con los brazos abiertos por la directora de la casa hogar, quien le ha dado todo el apoyo y lo ha acobijado en el lugar, ante lo cual él presta toda la colaboración necesaria.

"Yo aquí colaboro con la parte espiritual, religiosa, en la lavandería, en la cocina, con todo lo que se pueda, porque aquí somos pocos los que tenemos más habilidades, porque aquí hay mucha gente con demasiadas limitaciones musculoesqueléticas, psiquiátricas, visuales, auditivas, etc; tenemos una gran cantidad de gente que ha sido abandonada o que estaba en situación de calle, como es mi caso, y por ello hay que dar gracias a Dios”, afirmó Mendoza.

Pero a pesar de las dificultades por las cuales transita la Casa Hogar Madre Teresa de Calcuta, ya se alista para las fiestas decembrinas, y Daniel Jaramillo, profesor de música e invidente, ya comenzó a preparar y a organizar un grupo de parranda.

Jaramillo contó que desde hace un año se encuentra en la casa hogar, debido a que no podía vivir con sus hijas, que se encuentran en situaciones muy precarias.

El docente y músico Daniel Jaramillo (derecha) prepara el grupo de parranda para animar las fiestas decembrinas.

“Yo tengo dos hijas, pero ellas viven con muchas limitaciones y estoy aquí porque vivo en situación de calle. Cuento con 66 años y soy docente en proceso de jubilación, pero eso está parado por diversas circunstancias, y estoy aquí para no entorpecer a mis hijas y a sus familias, pero agradecido a Dios por la ayuda que he recibido de la iglesia por parte de la señora Nélida, y aquí estamos montando una parranda, algo bien bonito, muy venezolano”.

Y para despedir al equipo de Ciudad CCS, que fue hasta la Casa Hogar Madre Teresa de Calcuta para ver la situación por la que están pasando luego del doble sismo del 24J, el docente y músico Daniel Jaramillo nos ofreció una pieza musical, la gaita “La voy a tocar a pie”, esperando recibir una pronta ayuda de los entes gubernamentales, ante la situación que viven tras los hechos acaecidos el pasado 24 de junio.

JUAN CARLOS PÉREZ DURÁN / FOTOGRAFÍA: ENRIQUE HERNÁNDEZ / CIUDAD CCS