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Albania protesta contra megaproyecto turístico ligado a familia Trump

Las manifestaciones cumplieron 42 días consecutivos en las calles de la capital

Lejos de ceder ante la presión social o dimitir, Rama ha optado por deslegitimar el movimiento ciudadano.


21/08/26.- Miles de ciudadanos albaneses han tomado las calles de la capital Tirana para protagonizar una de las movilizaciones más masivas en la historia reciente del país contra el primer ministro, Edi Rama.

Las manifestaciones (que ya acumulan 42 jornadas consecutivas desde finales de mayo) reflejan un creciente malestar social, los manifestantes corean consignas como "¡Rama, vete!" y proyectan lemas como "Albania no está en venta", en un claro mensaje de rechazo a las políticas del ejecutivo. 

Según reseña la agencia de noticias TeleSur, el principal detonante de la indignación popular es un megaproyecto turístico de lujo valorado en unos 4 mil 600 millones de dólares. Este complejo hotelero, vinculado directamente a Ivanka Trump y su esposo, Jared Kushner (yerno del presidente estadounidense Donald Trump), está proyectado para construirse en la isla deshabitada de Sazan y en la laguna de Narta (Zvernec).

Estas zonas, además de ser patrimonio natural, gozan de figuras de protección medioambiental, lo que ha encendido las alarmas de los activistas y la ciudadanía quienes, más allá del rechazo del proyecto, la protesta simboliza una crisis de desconfianza.

En ese contexto, los ciudadanos no solo cuestionan la gestión de los recursos naturales por parte del gobierno, sino que denuncian lo que perciben como una entrega de la soberanía local a intereses económicos extranjeros, por encima  del bienestar y la conservación del territorio nacional.

Por su parte, la respuesta del primer ministro, Edi Rama, no ha hecho sino aumentar la tensión. Lejos de ceder ante la presión social o dimitir, Rama ha optado por deslegitimar el movimiento ciudadano, calificando a los protestantes de "ciberactivistas malintencionados" y sugiriendo incluso que las manifestaciones son fruto de ataques externos.

Según Rama, estas manifestaciones están siendo provocadas desde Irán. Esta narrativa, que evade la responsabilidad política y criminaliza la disidencia, revela una peligrosa desconexión entre el gobierno y la realidad social del país.

Finalmente, la negativa del gobierno a entablar un diálogo genuino y su insistencia en tildar de "enemigos" a quienes exigen transparencia y rendición de cuentas, agravan un conflicto que, lejos de resolverse, amenaza con profundizar la fractura social y política en el país.

CARMEN ADRIANA DAZA / CIUDAD CCS