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Psicosoma | En un día, la vida

Por Rosa Anca

Mi corazón está en tu corazón. / Siempre al sentir y pensar en mi hermanita, salta mi corazón. /¿Qué será de tu vida y la mía? / Eres siempre mi compañía, alas nuevas, unicornios, abrazos nuevos y cuitas. / Seguimos eternas y te cuento que ese nombre lo busqué en tantas lecturas mágicas y / fue mi elección de hermana mayor. / Orgullosa de cargarte al salir mamá de la maternidad, / sostuve ese cuerpecillo. / Me ponían contenta / tus frazaditas rosas, ropón y ese pelo negrísimo, con cachetes redonditos...

Rosa Anca


Vete a volar. / Me iré con el sol cuando muera la tarde. / Nos ilumina la madre luna y te encuentro. / Regreso cuando quiera con las ganas de su luz. / De boca a boca, / sin respirar, / te llevo sin poder. / Bórrame.

Maga Quiroga


¿Para qué apareció el lenguaje?, ¿para comunicar qué? Amar.

Humberto Maturana


El amor es una llama que consume / y consume porque es fuego, / un fuego eterno mientras dure.

Vinicio de Moraes


01/09/2026.- El encierro nunca es recomendable y ver la vida pasar desde un balcón con unos rayitos tibios es poco frente al fluir continuo del tiempo. Todo pasa y al paso se repara. Ser protagonistas de esta única vida nos llama y nos posee, manteniendo a la Parca lejos del destino. Amar y elegirse a una misma es un proceso de aprendizaje: al venir de una civilización judeocristiana amante del sacrificio y el dolor, el miedo reina y amenaza la sensualidad y el placer. Casi todo se pospone y, mientras el cuerpo se oxida, la mente se anquilosa.

Tomar el toro por los cuernos, torear y bailar la vida nos posibilitan alegrías sanas y recuerdos bonitos en familia: viajar a la infancia, a la casa llena de risas y peleas con hermanos. Crecí sin tener una hermana, por lo que fue una noticia y una alegría inolvidable cuando madre me honró pidiéndome que le buscara un nombre a la nueva integrante.

Pasar largas temporadas enferma en mi infancia fue un dolor de cabeza para mamá. Con mi hermanita, su cuidado fue obsesivo y responsable ante el frío invierno de Lima. Recuerdo los termos de agua caliente, las bolsas térmicas, los biberones y la famosa "agua de tiempo", que hervía y reposaba para tomar durante el día, sin que faltaran nunca las coladas a base de cereales con leche Gloria. Mami siempre hablaba de unos duendecillos que se llevaban a los recién nacidos; por eso, para mí la cuna se convirtió en un lugar de custodia y casi siempre la tenía a ella en brazos.

Siempre nos asalta el temor ante reveses o circunstancias que devalúan la existencia. Son momentos de angustia, de vacío y de pelea con una misma; pero estar con uno y superar enfermedades y pérdidas nos lleva con calma al fluir de estar vivas y conscientes, sintiendo emociones intensas: sentimientos que nos instan a respirar hondo y retornar al encuentro de todos los días, a la rutina. Me decían unas pacientes ancianas —entre ellas una invidente de noventa años— que la vida se vive porque la muerte nos está esperando y solo con la alegría se camina rápido. Me sorprendió que, al paso, me compusiera un poema al vuelo: En nombre de la rosa.

Es la actitud ante la enfermedad y la aceptación de la vejez con sus achaques, pero siempre con el valor y el amor propio "me canto a mí misma". ¿Qué me depara la vida o qué hago con ella? ¿Cómo me quiero y me amo? "No puedo vivir sin mí", sin hablarme bien, con amor y compasión en todo momento.

Noto a las chicas en sus sillas de ruedas, a otras con bastones, y la gran mayoría va al tibio sol. Una de ellas trata de pararse y me llama. Es larga la convalecencia e intento jugar, cantar y hacer morisquetas. Me viene a la mente la canción Fuera de mi vida y la canto al recuerdo de viejos amores y ciega pasión: "Eres la gota que reventó la copa"...

Compartir mundos afectivos con hombres adultos y mayores es algo tan nostálgico. Son "libros abiertos". Al ingresar a la tasca y escuchar Es por ti de Juanes —canción que siempre he cantado—, hoy más que nunca la interpreto: "Es por ti que vuelvo a hablar de mí y estás a mi lado...". Luego se escucha: "Empápame de tu ternura, amor. / Contágiame de tu locura" (de Acaríciame), la cual aplauden, mientras ellos entonan las clásicas del despecho. Después, los de "corazón roto" se pegan al karaoke de rancheras de amor y boleros, donde solo falta el Morocho Gardel.

Sigo con A mi manera y, quizás, pueda llegar hasta el fin o el principio de nuevas formas de comprender la vida. En las madrugadas me abrazo a sus ojos y le pido a la luna que brille en los corazones amantes. Estoy contenta con los matrimonios de parejas jóvenes y mayores que le dan espacio al disfrute de estar vivos, con todas las contradicciones posibles que implica la cercanía a mundos distintos. Esa creencia en el amor romántico que todo lo cura es absurda o, mejor dicho, es el medio para seguir explotando las mentes. Ahora, con la IA, el amor será una codependencia tecnológica, "toda una locura". El amor parte casi siempre de un flechazo de Cupido para convertirse luego en un proceso de aprendizaje al convivir con alguien extraño. Si no existe otro en nuestra vida, aparece una sensación de insuficiencia que es terrible y maravillosa a la vez. Es mejor no privarse nunca del placer de amar, como en el mito de Narciso: sufriendo el castigo infinito de verse privado del amor recíproco y sujeto al reflejo de su imagen en el agua, sucumbe a sus propias palabras al escuchar a Eco . Tenemos, entonces, imagen y palabra.

Esas digresiones las percibo en los chicos. A propósito de la desaparición física de Juan Gabriel, quien murió hace diez años, recuerdo las rocolas ardidas con un llantén mientras esperaban el turno para meter las monedas y oír una salsa brava (que aquí en Costa Rica no les gusta tanto)...

El mundo externo es una percepción, una abstracción; todo se interpreta dependiendo de cómo se vea. Es relativo porque el mundo del otro no es el mío. No hay un único mundo que podamos compartir, aunque sí podemos construir un espacio común y caminar por él. El mundo externo es el estímulo y el mundo interno es la percepción. Nadie puede estar seguro de lo que es la otra persona. Para mí: "La mirada de las cosas tiene una cuota de relatividad tan grande que las cosas se interpretan dependiendo de cómo se vean" (Jorge Bucay). Se es esclava de las propias proyecciones o, como dice la canción, Esclavo de sus besos.

Esos niveles perceptivos nos acompañan en los encuentros sociales y cada quien "arrima la sardina a su candela". Es tan común que, aun sin conocer a las personas, ya nos caigan mal. Las peleas entre hermanos o preferidos tejen interpretaciones sobre interpretaciones al percibir una misma situación de n formas. En esta vida de palabras vacías y amores sin vínculos, se cuece el mundo loco de cada ser bípedo. Heridos y sin esperanzas se encuentran fuera de casa y dentro de ella. El aislamiento, la soledad y el miedo al amor son el caldo de cultivo para las enfermeras, el cuidado y el cariño de la IA.

El mundo interior se olvidó; el silencio de la paz interna se convirtió en negocio con terapias sanadoras de un fin de semana. La desintoxicación del cuerpo y la mente es un proceso largo de cambio en el estilo de vida: "De tanto ocultar la verdad con mentiras, me olvidé de vivir"; o quizás pasa como con la chica del grupo Maná que se quedó en El muelle de San Blas.

En la familia, el amor entre hermanas y hermanos es el nido y el puente hacia la adultez joven; es el pilar de quienes son testigos de la historia infantil. Los hermanos menores no recuerdan los mismos hechos ni el mismo significado de estos. Compartir esta historia vivida es una condición clave para la salud psicoemocional.