Plaza Morelos | Tablada y su obra en Caracas (I)
Por Ismael Hernández
06/09/2026.- En 1919 y 1920 se publicaron en Caracas dos de los poemarios más innovadores y disruptivos en la historia de la literatura latinoamericana y caribeña: Un día… poemas sintéticos y Li-Po y otros poemas, del mexicano José Juan Tablada (1871-1945).
Tablada fue un genio precoz, pues a los 19 años empezó a publicar sus versos en el periódico El Universal. Con solo 23 años publicó en la revista Azul, órgano por excelencia del modernismo, y con el poemario Florilegio, de 1899, se consolidó como representante y defensor de dicha corriente. Los viajes lo pusieron en contacto con otras literaturas y lo llevaron a ser quizá el primer vanguardista de Nuestra América. En 1900 hizo un viaje a Japón en el cual asimiló el espíritu de la literatura de Oriente, y entre 1911 y 1912 vivió en París, donde entró en contacto con los movimientos literarios de vanguardia como el futurismo y el ultraísmo. Asimiló ambas tradiciones y las incorporó en su poesía muchos años después, como veremos adelante.
Sin embargo, prácticamente en las primeras dos décadas del siglo XX, Tablada fue un conservador tanto en lo literario como en lo político. Como modernista, ya no pertenecía a la generación creadora del movimiento, sino a la de los epígonos. En lo político, fue defensor de la dictadura de Porfirio Díaz, luego crítico del gobierno democrático de Francisco I. Madero y, posteriormente, colaborador del siniestro Victoriano Huerta, el militar que derrocó y asesinó a traición a Madero para instalar una dictadura sanguinaria.
Una de las cosas más notables en la trayectoria política y literaria de José Juan Tablada fue su capacidad de cambiar de rumbo y romper con su pasado. Cuando Huerta fue derrocado por los ejércitos de Emiliano Zapata, Pancho Villa y Venustiano Carranza en 1914, se exilió en Nueva York. En 1918 volvió a México, recibió el indulto de Carranza y se incorporó a su gobierno como diplomático. Cumplió funciones en Colombia la primera mitad de 1919 y el primero de julio llegó a Caracas como secretario del embajador Gerzayn Ugarte.
Tablada no era del todo desconocido en Venezuela, pues sus poemas ya habían sido publicados en El Cojo Ilustrado, La Alborada y La Época. Inmediatamente, se incorporó a la vida cultural del país a través de conferencias, recitales y colaboraciones en diversos periódicos donde publicó poemas y artículos sobre arte mexicano, los logros de la revolución y del gobierno de Carranza, el paisaje caraqueño y Bolívar. Sin embargo, su mayor aporte a la cultura venezolana y de toda Nuestra América, fue la publicación en Caracas de dos libros donde afloraron y se condensaron los aprendizajes que tuvo en Japón y en Francia.
Con un tiraje de doscientos ejemplares, el 1º de septiembre salió de la imprenta Bolívar Un día… poemas sintéticos, y una semana después fue bautizado en el Club Venezuela. Los textos fueron escritos en Colombia en la primera mitad de 1919 y las ilustraciones que lo acompañan fueron hechas en Caracas por el mismo poeta.
La publicación en Caracas de Un día… representa la introducción del haikú en la literatura latinoamericana y caribeña, el cual Tablada aprendió en su viaje a Japón. Otros escritores y otras corrientes habían hecho del Lejano Oriente un tema literario, pero Tablada aprehende la esencia de su poesía y la trae a nuestra región. Desde entonces, este género ha tenido una gran popularidad en Nuestra América y ha sido cultivado por grandes maestros como Jorge Luis Borges, Mario Benedetti y Octavio Paz. En Venezuela, el haikú tiene grandes representantes y ha servido de referencia para una verdadera escuela de poesía breve, en la que destacan Wafi Salih, Jesús Peñalver, Gustavo Pereira, Juan Calzadilla, Belén Ojeda, Ana María Oviedo o Yurimia Boscán.
En cuanto a lo formal, Tablada no nombra a sus poemas haikús, sino solamente “poemas sintéticos” ya que no se apegan a la estructura tradicional de 17 sílabas en tres versos (7-5-7). Mantiene la estructura de tres versos, pero con métricas muy variadas. La innovación formal más grande es que, como ya señalamos, en Un día… cada poema está acompañado por una ilustración del propio Tablada, que además de poeta era un gran dibujante. El poema y la ilustración forman una unidad indisoluble; la forma circular de las ilustraciones y la sencillez del trazo también tienen la influencia de la caligrafía y el dibujo japonés, y son completamente afines con la sencillez y redondez de los versos a los que acompañan; de manera que texto e ilustración conforman una unidad visual que debe percibirse de un solo golpe. Por ello, cualquier edición de Un día… poemas sintéticos que no contenga las ilustraciones, sería una edición mutilada. Este carácter visual de la poesía será desarrollado hasta su punto más alto en el siguiente poemario, Li-po y otros poemas.
Etiquetas
Compartir












