Caracas, una hechicera inolvidable | Trump: ¿país en venta? Dame dos
Por José Antonio Ramírez
06/09/2026.- Caracas se viste de estrellas; sus grillos anuncian una noche capitalina convulsa, de esas en las que el Metro se avería en plena hora pico de regreso. Laura por fin llega a su apartamento en Chacao; está agotada tras un día inmamable. Sus compromisos académicos en la Universidad Santa María, aunados a su trabajo de medio tiempo en un call center de Parque Cristal, en Altamira, la tienen al borde. Comunicación Social fue la carrera escogida —una chica humanista, por supuesto—, siguiendo el ejemplo de su padre, un periodista respetado en el gremio.
Ella observa atónita cómo las redes sociales bombardean a las masas —distraídas con estupideces—, moldeando sus conductas e inoculándoles informaciones falsas mediante una guerra cognitiva dirigida por tecnócratas fascistas como Mark Zuckerberg (Meta), Elon Musk (X), Zhang Yiming (TikTok), Pável Dúrov (Telegram) y Sundar Pichai (Google y YouTube).
Laura es consciente de la desinformación reinante. Su papá le ha enseñado con el ejemplo a tener una opinión propia, contrastar las noticias, verificar las fuentes, investigar más allá de lo obvio, indagar en lo profundo y preguntar cuando no tiene claro el panorama.
Aun así, antes de dormir, decide hacer scroll un rato en su iPhone 18. "Mientras me duermo", se dice a sí misma. De pronto, su cuenta de Telegram comienza a bombardearla con el "mejor negocio del siglo": Donald Trump, "el alumbrao", ahora grita a todo pulmón ser dueño de una quinta parte de las reservas petroleras de Venezuela. Su gobierno acaba de rubricar un acuerdo en materia de hidrocarburos con la presidenta encargada del país.
Pues sí: al final, ¡el de la Casa Blanca en Washington lo consiguió! Sin disparar un solo misil, sin aviones F-35 ni F-22 Raptor, helicópteros Apache ni marines de la Delta Force eufóricos por las metanfetaminas. El sueño anhelado de la doctrina Monroe de los Estados Unidos se le convirtió en realidad: consiguió hacerse con los yacimientos de crudo más grandes del planeta Tierra.
El "pedófilo naranja" lo anunció con bombos y platillos en su red Truth Social: 65 mil millones de barriles bolivarianos serán explotados en 17 campos vírgenes durante 25 años (EE. UU. asegura que serán 100 años), lo que otorga exclusividad a las empresas norteamericanas.
Es el mayor despojo en siglos en la historia petrolera de Venezuela, superando incluso el fatídico pacto acordado por Juan Vicente Gómez con los Estados Unidos de América, cuando el país que regentaba como una hacienda recibía migajas por concepto de regalías de las petroleras estadounidenses.
El suelo patrio había reafirmado su soberanía como propietario de los recursos que yacen en el subsuelo —así como la explotación, el procesamiento, la producción, la exportación y la venta— durante el gobierno del comandante Hugo Chávez, quien invirtió fuertemente en el sector petrolero. Reafirmó a su vez los lazos comerciales con China, Rusia, Irán, India, países del sur global, la Unión Europea, EE. UU. y Canadá.
Ahora, en todos los procesos de producción de esos 17 campos petroleros, los flamantes propietarios del 55% mayoritario de las acciones son North American Blue Energy Partners (Nabep), Standard Oil, ExxonMobil y Chevron.
El pasado 29 de agosto, el presidente Donald Trump anunció que Washington había cerrado con Caracas el "mayor acuerdo petrolero de la historia", lo que les permitirá controlar más de 65 mil millones de barriles de reservas probadas del país caribeño, "sin ningún coste para los contribuyentes estadounidenses", destacó.
China reclama protección para sus activos
El dragón asiático no se quedó quieto y fijó postura ante la posible expropiación de yacimientos petrolíferos propiedad de compañías chinas en territorio venezolano, que pretenden ser secuestrados por transnacionales de los Estados Unidos tras el pacto suscrito entre Delcy Rodríguez y Donald Trump.
China, a través del portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, Guo Jiakun, fue enfática el 2 de septiembre al advertir que "los derechos e intereses legítimos de China en Venezuela deben estar protegidos".
En declaraciones oficiales aseguró: "La cooperación económica y comercial entre países debe seguir los principios de igualdad, beneficio mutuo y cooperación de ganancia compartida".
El portavoz chino alertó, además, sobre las pretensiones de empresas estadounidenses como North American Blue Energy Partners (Nabep), las cuales desean controlar las reservas petroleras bajo administración de compañías chinas y rusas en Venezuela.
Nabep pertenece al empresario venezolano Alejandro Betancourt, quien es investigado por lavado de dinero en Suiza y España, y señalado a su vez en expedientes judiciales de los Estados Unidos. De pronto, se convierte en el hombre que dirigirá el mayor acuerdo petrolero rubricado entre Washington y Caracas.
El portal RT (Russia Today) informó, según un comunicado de la compañía con sede en Barbados, que la empresa Nabep tendrá el control operativo del negocio, mientras que el Gobierno de los Estados Unidos conservará los derechos sobre una participación del 35% en la compañía, además de acceso preferencial al 20% de la producción de la empresa a precio de costo.
La segunda mayor productora de crudo en Venezuela "controla ahora los derechos para comercializar más de 65 mil millones de barriles de reservas P1" en el país, refiere RT.
Al respecto, Betancourt declaró en un comunicado tras confirmar su participación en el acuerdo: "Venezuela cuenta con abundantes recursos naturales, gente trabajadora y un potencial sin explotar", y agregó que "el Gobierno de EE. UU. se hará con el 35% de las acciones de Nabep”.
Asamblea Nacional valida el despojo
La Asamblea Nacional aprobó el pasado martes, de forma exprés, el acuerdo suscrito entre la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, y la Administración de Donald Trump.
Esta decisión política obedece a un instrumento jurídico que es imperativo para otorgar potestad al Ejecutivo de vender, alquilar o subarrendar mediante un acuerdo, contrato o licitación que implique bienes o recursos de la nación bolivariana.
Así lo establece el artículo 12 de la Constitución, el cual deja muy claro que el Poder Legislativo, representado en la Asamblea Nacional, es el único autorizado para aprobar dicho recurso con el fin de ser elevado posteriormente al Ejecutivo y adquirir legalidad.
Aquí sucedió todo al revés —a los hechos nos podemos remitir—, desde que fue anunciado por Trump y confirmado por la mandataria hasta su aprobación final por la plenaria. En fin, quedó consumado el mayor robo petrolífero de la historia al hipotecar el futuro de tres generaciones de venezolanas y venezolanos.
Al respecto, Laura ya no sabe qué pensar: "Los gringos vuelven a ganar y al pueblo de Venezuela, como siempre, le toca perder". Se dirige a casa cabizbaja, atribulada y obstinada, mientras recuerda cuando su padre le decía de niña: "Y pensar que aquí empezó todo con el golpe de Estado de 2002 a Hugo Chávez Frías".
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